domingo, 9 de septiembre de 2007

LITERATURA Y DEPORTE

Por Rufino Pérez

En estos últimos días de verano ha ocurrido algo que todos conocemos porque nadie se escapa al zarpazo mediático de la prensa y televisión. Me refiero a la muerte de Francisco Umbral y Antonio Puerta.

Ambos tienen para mí el respeto y el tono compungido que merecen las personas que abandonan esta vida sin que tengamos certeza de lo que hay más allá.

Pero uno se pone a analizar la despedida que han tenido ambos y no se resiste a sacar conclusiones:

  1. La literatura no pertenece al ámbito del arte supremos, por lo tanto, los escritores no recibirán trato de favor alguno cuando desaparezcan.
  2. El fútbol es un espectáculo que se prolonga hasta el infinito. Yo creo que a Antonio Puerta, S. Pedro le tiene preparada una fiesta de bienvenida y un contrato para jugar las dos próximas temporadas en el Real Caelum – que por cierto le toca jugar la Recopa la próxima semana contra su eterno rival, el Inferça (y no se me den por aludidos mis amigos blogueros por la división maniquea, sólo el color del vestuario es lo que me ha sugerido la partición. Ya sabéis que soy del Zara-goza in Limbo CD).
  3. La literatura nunca ha servido para unir diferencias, normalmente ha sido ella quien las ha denunciado y puesto de manifiesto.
  4. El fútbol –véase foto de abrazo de Lopera y del Nido- une almas eternamente rivales, que tal vez a la vuelta del entierro se apalearán a la salida del estadio o casi asesinarán al árbitro porque supuestamente está comprado por el contrario.

No quiero entrar en consideraciones particulares sobre los protagonistas. Puede que el estilo de Umbral me sea más familiar que las forma de jugar de Puerta, pero no idolatro a ninguno.

Es verdad que el tono trágico envuelve de una manera especial el adiós de Antonio: juventud caída en el césped, recuperado y caminando en un heroico despertar, para sucumbir después en una desesperada batalla de coma mortal. Pero, también cuentan y es creíble, que Francisco se despidió en pleno oficio, intentando dictar el próximo artículo.

Es igual, porque en el camino de descubrir quiénes somos, los dos tendrán ahora la misma oportunidad, cuando ya nadie trate de describirlos, ni los fotografíe, ni los filme –por lo menos hasta que los medios de comunicación de aquí se enteren de que allá arriba hay otro interesante campeonato de Liga-.

Vaya por delante mi más sentido pésame por la muerte de ambos.

3 comentarios:

Marc Vintró dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marc Vintró dijo...

Suposo que dient això simplement constataré una veritat força evident, però la realitat és que el futbol mou molts i molts milions d'euros i d'espectadors, i la literatura... doncs no tants. Tot i així, la clau, com passa en gairebé tot en el nostre món modern, és sortir o no sortir a la tele. Aquesta crec que és la qüestió.

Carla dijo...

Morts i naixements n'hi ha cada dia, i tots, absolutament tots, mereixen respecte i consideració. La qüestió està en què davant d'un escriptor poca gent se sent identificada o bé sent que és un model a seguir, i en canvi amb els jugadors de futbol sí passa. Puerta era un noi molt jove i un esportista d'èlit, i caure desplomat d'aquella manera indica que fins i tot els més potents físicament són vulnerables... crec, sincerament, que el que consterna és això: que la fulla de la dalla pot segregar-nos de la vida en qualsevol moment, per qualsevol motiu, i a tots i cadascun de nosaltres, sense excepció... si els jugadors de futbol, correcta o incorrectament, són el mirall de la societat, quan passa quelcom xocant dintre del seu món tindrà una repercussió més forta que la resta d'ocupacions.