jueves, 10 de abril de 2008

La camarera


Por Raquel Casas


Pero no eran álamos, eran chopos.
El pequeño pony se bebió el café y se dirigió a la camarera: “¿Qué será de mibi, habibi?”. Ella le respondió que tenía mucho trabajo y que no le entendía, sin embargo advirtió tristeza en sus ojos, así que le invitó. “Que·m faré, lassa, si no mi·s passa?”. Tras esta frase sacó el avión de papel y se lo regaló. Luego se levantó y salió por la puerta para siempre. La camarera tomó el avioncito de la barra, mirándolo con curiosidad, y se lo guardó en el bolsillo de la falda.
Al final del día, bajó la persiana, se preparó su cóctel favorito (ruso blanco, claro) y mientras se lo bebía pensó que había sobrevivido a otro naufragio. Recordó el faro de su pueblo natal y tarareó la letra de una vieja canción sobre un nombre escrito en una barca… Cogió un cigarrillo y buscó el mechero; entonces tropezó con el avión. Lo sacó del bolsillo. Era una polaroid, qué raro. Se fijó en el ala y leyó despacio lo que había escrito en ella. Se puso nerviosa, se terminó la copa de un trago, hizo una calada muy larga y lloró porque se dio cuenta de que tenía miedo de la victoria.


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4 comentarios:

Anónimo dijo...

burlanga:
M'has recordat un jefe q tenia quan treballava en un bar , q em deia : " ques lu que ti vi quiri dici..." jeje
dew, records a la tribu ..

carlesrull dijo...

Quina habilitat per a dir tant en tan poc! Que el miedo a la victoria no nos deje sin aviones de papel. Mientras tanto, otro ruso blanco, por favor.

Raquel Casas dijo...

Ei, Burlanga, les meves historietes sempre et recorden alguna cosa, quina vida tan intensa...!
Carles, ara necessitaria uns quants rusos blancos, ben carregtas, per suportar els nenets de 1r, però m'he de confomar amb un avorrit aquarius que ja se m'està fent llarg...

R.P.M. dijo...

Que los de primero tienen mucha poesía escondida, no te dejes vencer por la apariencia. Yo me he quedado con la imagen del pony trovador de jarchas.