jueves, 20 de noviembre de 2008

CAUTIVO


Por Raquel Casas


De madrugada, un hombre se agacha, corta un clavel rojo de un jardín solitario y se lo planta en la solapa. Cierra los ojos un instante antes de regresar a casa para rememorar el arco perfecto que formaban aquellas piernas abiertas.

Calle abajo va pensando que antes de salir el sol todo parece más claro y su cara, una ventana.

Llega al portal, sube rápida y silenciosamente las escaleras y un segundo después de apartar las sábanas para dejar el clavel cautivo en su regazo, le susurra al oído que desafortunadamente los que juegan con hielo también se queman.


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5 comentarios:

correo electrónico dijo...

per quan la novela ...

carlesrull dijo...

Tu sempre inquietant. Los claveles a veces también pinchan. Una abraçada.

Anónimo dijo...

Los q juegan con hielo nena son los primeros de la clase cuando hay q quemarse jeje el més fràgil, es veu , acaba sent el més fort hi ha una teoria sobre això crec, por ahi, no escrita , sabiesa popular jejeje


Burlanga...

Raquel Casas dijo...

Una novel·la...Records del Toni per a tots dos!
Els clavells vermells sempre punxen, je!
No conec la teoria Burlanga, molt interessant.

Bon dia!

Anónimo dijo...

hola:
Me tienes intrigada es una tierna relacion o algo fugaz....
Para cuando el desenlace..jeje

bichi ( de la classe del burlanga )

Me ha encantado...