domingo, 15 de febrero de 2009

Luvia de tarde.

Por Rufino Pérez

La lluvia llega a nosotros y nos envuelve como una burbuja. Al fondo, luces del puerto que no descansa en las fábricas que todo lo fabrican. Aquí, donde yo estoy, las luces de dentro que fabrican pantallas, protegida por largos ventanales.

Más allá, está el ojo de la burbuja y la mano que mueve los hilos. Me imagino que soy yo el que escribe, pero sé que me engaño, y aún así, sigo escribiendo porque la lluvia me inspira y veo sus luces de arco iris sobre la faz de la tierra. Y escribo que hay amor todavía del que ayer dejó S. Valentín –qué manía con celebrarlo todo- y hay dolor que se fabrica y que luego se cura. También hay sonrisas y amores en los que nada tiene que ver S. Valentín, y que ahora están curando las heridas en la distancia ecuacional de la burbuja.

Todo eso, envuelto por la lluvia, abrirá mañana un inmenso orificio de sol en la burbuja. Será otro día, vendrá otro tiempo y otras lluvias mojarán el jabón de las fábricas que expulsará nuevas burbujas. Yo tal vez no escriba, sino que saldré a recibir el agua y el sol, como la tierra, como tu amor.

3 comentarios:

paula dijo...

Andarás haciendo jabón,tienes la formula magistral,esa ecuación de morganas soap.Escribes muy bien la receta.
un abrazo.paula

carlesrull dijo...

Magnífica burbuja de prosa que has dejado flotar en este domingo tan lunes o este lunes tan domingo, yo qué sé. Me apunto a más soliloquios rufinescos.

Ester Astudillo dijo...

Rufino,
Gràcies pel teu delicat i preciós missatge d'esperança. A mi la pluja sempre em fa plorar! I si és diumenge...
Ester :)