viernes, 10 de abril de 2009

YO NO LO HARÍA





No sabía bien porqué, pero cruzó la puerta, incluso tuvo la sensación de que, tal vez, hoy no se había marchado. En ese impás, reconoció la pila de agua bendita, el felpudo de bienvenida, que le enviaba señales tranquilizadoras de conocidos rituales y decidió quedarse. Miró, con radar de beata, esas tentadoras primeras filas donde el altísimo estaba más cerca, donde las vírgenes lucían tesoros incrustados en los mantos, donde los aromas de inciensos envolvían conciencias y donde, el eco de las bendiciones llegaba antes envuelto en Apocalipsis.
Aunque amaba amasar morbo, mientras desgranaba rosarios con espinas de flores, hoy quería sentirse distante. Andaba molesta de olores y de humores y hasta hubiera apagado la luz de las vidrieras, tamizada por sombras bíblicas. Se sentía extraña relegada al último banco, aunque fuera por voluntad propia, tan lejos de sus iguales, sin escuchar sus letanías de murmullos, sin los familiares crujidos de rodillas, a juego con los de los austeros bancos. No era cuestión de espacio, ni de comodidad, eso era impensable cuando se está predispuesta al sufrimiento, era una forma de rebeldía de sus sentidos, que le impedían concentrarse en cristianas obligaciones. Aún así se arrodilló, y asustada comprobó que había olvidado ponerse el pañuelo protector, sé incorporo como un resorte, pues le tenía más miedo al contagio de pecaminosos virus, que a la venganza de la artrosis. Su sorpresa fue en aumento cuando se pilló quitándose, impropiamente, la rebeca y mostrando unos brazos, que previamente habían soltado el misal .Su temor se distrajo, hacía tiempo que no veía esos colgajos balanceándose anárquicamente.
Entre tanto, la misa había comenzado. Intentó recomponer formas, recuperar voces para el divino karaoke, pero…se fijo en él. Por primera vez el cura cobró formas y nuevamente se entretuvo con esa, hasta ahora, parte del espiritual mobiliario. Reconocía la ropa, incluso podría haberlo vestido con torera maestría lorquiana, pero nunca, aunque lo había oído mil veces, lo había escuchado .Y, el colmo de los colmos: le entró la risa, esa risa chivata que hace girar cabezas, que llena espacios de frescas trasgresiones y que, inevitablemente, prende envidias en las almas puras.
Se levantó como pudo e intento salir del banco, en su retirada vió una mancha aceitosa…., como le habían avisado, comenzaba a perder alzheimer. Miró, con la sonrisa aún puesta al corrillo beatas, y decidió ponerse la rebeca en un último arranque de lucidez, en un homenaje a compañeras de cilicios.
Entre los estupefactos silencios, esos depredadores paparazzis del corazón, escuchó de todos los altos, un claro “YO NO LO HARÍA”.
Maruja, a brazo descubierto, brindó con un buen trago de agua bendita y salió por la puerta grande, mientras sonaban sobre su piel pasodobles de sol.

7 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Bueno, bueno, nuestra magistral articulada anticuerda anticlerical libidinosa Paula, hermana entre hermanas. Pero tía, por qué te ha costado tanto deshojar la margarita, teniendo como tienes enlaces muy muy directos y esos sí que absolutamente antietéreos?

¡Olé tus huevos! ¿Qué mejor día para tamaña revelación que un viernes santo? Nunca es tarde si la p/dicha es buena, aunque el alzheimer y los descolgamientos musculares acechen por doquier a nuestra pobre Maruja, arquetipo -cuanto menos literario, aunque en la vida real todavía deben sobrevivir, me temo que a dios gracias no compartimos nicho ecológico-, decía que arquetipo donde los haya. Pobrecita, tanta vida equivocada, y de repente esa hermosa visión del cura como hombre -casi como dios que se hizo hombre y luego por medio de la transubstanciación nos da de comer su carne como alimento espiritual(?)-, sotana incluida, le da por intuir que bajo las vestimentas hay carne (oh sí, sí sí, epifanía a destiempo), pero carne de verdad, no la de la ostia esa consagrada, sino la que lleva incorporada sus células musculares, adiposas, epiteliales, y sobre todo gonádicas y sexuales.

Ala, ala, a beber -ni que sea agua bendita- y a vivir, que son dos putos putos días.

Bueno, y que se acerca ya la resurrección y que hay darle al bollo que es la vida, y dejar atrás las penitencias -todas, todas, todas.

Besazo, guapa. Buen fin de penitencia y buena entrada en el despiporre de la resurrección y la pascua. Tomemos ejemplo de nuestra Maruja. Yo me lo he apuntado en la agenda, así en letras gordas y en rojo, y también por toda la casa en papeles enganchados con celo en cada puerta, para que cuanto menos no pueda autoengañarme y decirme que es no me había acordado, jaja!

:)

Oscar Sotillos dijo...

Visto lo visto veo que vais camino de perdición, suerte teneis de un servidor que rezará por vuestras descarriadas almas. entre la D de diablo y esto, paula, vas directa al purgatorio. Y en Semana Santa!!!

Ester Astudillo dijo...

Óscar, Óscar, que tú el arquetipo de santurrón beato me temo que tampoco lo das. Si ni puedes contra ellas, por qué no te nos unes? Y puestos a elegir, yo directa al infierno, nada de medias tintas.
Ja, ja, ja.

Venga que es el último día de penitencia, ah no, se ve que hoy es sábado de gloria, eso, que ya se advierte el advenimiento incomparable y salvador de la resurrección. Mañana todos a bailar -cada uno como le plaza y con quien le plaza, al ritmo que le plaza o que buenamente pueda- celebrando que la carne, por fin, ha resucitado. La carne, esa carne...

Buen sábado de gloria, jejeje!
:)

Mercè Mestre dijo...

Quin glop de Setmana Fanta, estimada i almodovariana companya!!!
Realment, llegir-te és una festa. Olé, Paula!

R.P.M. dijo...

Bueno, bueno, ni con tres años de penitencia vais a pagar estos libidinosos comentarios. Y el artículo, mi querida Paula, ya lo tiene el Juez supremo para valorar la opción de incluirlo en el Índice. En fin, Óscar, parece que te ayudaré a rezar aún a costa de que estas almas impuras no se crean nada de nuestras buenas intenciones. Lo de unirse a ellas, también podemos valorarlo, ¿no? Ya hablaremos del tema.

José G Obrero dijo...

Y olé. Tiene mala baba. Que no lo lea Ratzinguer Z (o mejor aún, que lo lea, él y Rouco Sifredi). Lo del karaoke divino me ha encantado.

Un abrazo con aroma a incienso.

paula dijo...

Ja,ja muchas gracias compas sois un cielo.Hoy hago un alto para necesaria intendencia y vuelvo a desconectarme.Mi vía purgativa no es por internet...han decidido,y no por casualidad,dejarme sin conexiones,incluso cerrar el único bar de Xiva je,je.Pero me lo estoy pasando divinamente y os aseguro que rezo mucho por vosotros a la pachamama,que aquí se muestra espléndida con su teñido de canas new age. El cielo y el infierno no son geográficos...me lo ha dicho la margarita de universos.He tardado Ester,porque cuesta mucho arrancar prejuicios y que te salga "one love".
Un besazo y ser todo lo felices que os deseo.