domingo, 28 de junio de 2009

SOLEDAD

Por Rufino Pérez


Sin quererlo. Sólo el momento. Unos ojos, la voz y un encendido deseo que va creciendo.

Ahora sin voz, sólo el momento. A solas y sin voz. El deseo lleva las manos, las manos que abrazan un deseo.

Es el abrazo deseante, es la voz que no llega y es el momento de dejarse caer, dormir, soñar, sentir el tiempo, el tic tac del reloj que hace pasar las horas, que él lleva con los ojos abiertos, inmóvil, deseando que el alba rompa el momento; abrazado al borde de una cama. Momento en el que alguien vendrá de inmaculado blanco y le ayudará a cambiar de postura. Momento, aquel terrible instante de impacto y estruendo. Afortunadamente ahora está fuera de peligro.

5 comentarios:

Oscar Sotillos dijo...

sintetico y estremedecedor, Rufino. casi duele al pasar los ojos sobre cada palabra.

Ester Astudillo dijo...

Joer, Rufino: qué bonito, qué anhelante... y qué triste! Estoy de acuerdo con Óscar.

Me encanta la foto: totalmente de acorde con el pavoroso contenido del texto.

Beso;)

R.P.M. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
R.P.M. dijo...

Lo mejor que sucede a quien escribe es notar las reacciones de quien lee. Y de verdad que vosotros hacéis que merezca la pena escribir, amigos del blog, a quienes leo y no comento lo suficiente. Gracias.

Ester Astudillo dijo...

;)