viernes, 3 de julio de 2009

SIMPLEMENTE HUERFANA


Acababa de firmar los papeles de la adopción en un aséptico despacho de hospital. Los veía doble, ebria todavía de anestesias, y me entraron ganas de vomitar encima de los testigos, ésos mozos de punta en blanco que me acababan de traer en camillera calesa, de mi visita al parque de atracciones médico, dónde tenía pase VIP (very incomprendida paciente), abono de largas temporadas y visado de varias autonomías.

Mí recién adoptada, aunque vieja conocida, seguía sin nombre aún pasada la mayoría de edad. El seguidor de Hipócrates y su sesudo equipo me la entregaron entre juramentos, reconociendo el fracaso de sus múltiples intentos de bautizarla con abecedarios galénicos. Así que le llamaron, complicada como era, simplemente: La huérfana.

Como decía Santa Teresa y yo apostillo, Mi huérfana vive sin vivir en mí y sin dejarme vivir. Se baña en mi mediterráneo, se perfuma con aromas de mi duro Maestrazgo, se come mi dominical paella familiar, vota en el mismo censo e incluso compartimos genético DNI.

La miro y la jodida sale fea hasta en los papeles, en los que es protagonista. Su analítica voz son susurros asmáticos, que cuando se cabrea, lo llenan todo de desagradables pitidos. Su escaneada cara es de un pálido nada romántico, donde los ojos destacan entre rojos conjuntivitis, su nariz se esconde asustadiza entre los pómulos, por miedo a los estornudos y su contagiosa boca es una pista de patinaje de dientes, que bailan al son de los últimos virus del momento.

Los sofisticados diagnósticos por imagen muestran su cuerpo de parásito, perfectamente adaptado para nutrirse de dolor, que usa el colágeno de garra para asirse a su huésped con largas cadenas de ADN, y que cuando ve peligrar su comida se enquista para invernar, entre tendones blanditos, tejiendo capullos para salir más agusanado en primavera, acompañado de una cohorte de alergias.

Pero aún así, su carácter es con mucho lo peor y consigue empeorarlo día a día. No le basta con abusar y poseer mi cuerpo hasta extenuarlo, con invadir traicioneramente los pechos que le dieron de mamar, con haberse comido mi útero , tras su concepción, con su depredador instinto, ese que repite el himno de los maltratadores: Solo mí@....

Además, quiere apoderase con insanas artes de lo no desechable de mi envase, de esa Esencia sin la cuál, el dolor deja de ser aprendizaje para ser rabia, donde la esperada curación pierde la fuerza de querer vivir, por el lastimero placebo de sobrevivir a cualquier precio. En resumidas cuentas: de mi libertad de ser.

Por Ella, por obtener esa libertad, acabo de firmar el papel. Ya es hora de que, sin rendirme, la reconozca como fruto de un revolcón de genes de algún recesivo y lascivo antepasado, que me pasó el marrón vía consanguínea y por fin, la acepte como Mi misteriosa hija de puta.

Ya en casa con mi hija a cuestas y ambas cansadas del ritual de reconocernos, aprovecho la tregua para sacar el álbum de la “cruz roja “ y guardar las fotos de un día tan señalado .La primera que encuentro es la última ecografía de mi corazón, que se ve espléndido. Ella ni siquiera se ha asomado por sus ventrículos, ni ha desintonizado sus aurículas, ni tan siquiera ha paseado sus andares gelatinosos por sus arterias.

Creo que es una señal de que, a pesar de todo, le gusta sentirse acunada por mis latidos, arropada por mensajes de ternuras y que por eso, en su devastador viaje por mi cuerpo, nunca coge el principal ascensor.

La miro dormida en la corva de mi rodilla izquierda, su lugar predilecto, y le lanzo una cómplice tos de buenas noches mientras pienso: tal vez la clave de nuestra recién legalizada relación ande por ese camino que, cómo dijo no recuerdo quién, nunca se equivoca: el del corazón.

Y si no, ya tiene su codiciada herencia.


.

5 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Joer, Paulita, Paulita. Bueno, tu línea elíptico-metafórica empieza a abrirse a la luz, metafóricamente hablando, jaja!

Pues sí, eso, que como los hijos, este tipo de íncubos te chupan la sangre y siempre te encuentras en una situación de ambivalencia entre la furia y el amor, titánica lucha de contrarios, como todo lo que vale un poquitín poquitín la pena en la vida.

Antes de ser madre tuve un crecimiento corporal con idéntico DNI que el mío, una clonación de las de antes del momento en que las clonaciones fueran técnicamente viables, y tuve idéntica vivencia a la que describes, con la perplejidad de preguntarme si era mi propio deseo el que estaba fecundando aquel monstruo que podía haber acabado con mi vida. Bueno, quién dice que los hijos no pueden acabar con la vida de los padres? Quién dice que no los puedes amar y odiar al mismo tiempo, y sentirlos próximos y distantes por igual, o necesariamente por igual. Los extremos se tocan, topicazo topicazo.

Y la reproducción, aunque no sea sexual, y sea anómala y/o patológica, es siempre paradójica y te embarca en un viaje interior de puerto incierto.

Bueno, ala, que yo también me abono a la línea elíptico-metafórica, p'hacerte la réplica, o compañía, como tú prefieras.

Disfruta del Mediterráneo, sus espumas y calideces. Aunque sea en compañía de un súcubo indeseado y con un compañero de viaje con el 50% del DNI en común, jaja!

Besazo, guapa;)

Carso dijo...

Paula, reconozco que me he perdido, no acabo de entender si se trata de una hija realmente o de un tumor que se ha quitado de encima, lo que está claro es que hay un amor-odio vivo como el fuego de una hoguera, y que clavas las banderillas, jeringuillas más bien por el ambiente, en cada palabra.

Mercè Mestre dijo...

Que el mar, aquest mar que ens bressola i ens acarona, que ens dilueix i ens transforma, remogui les lletres d'aquestes alèrgies i les transformi en alegries.

I que fotin el camp per ordre de patologia els remalaïts autookupes -romàntics o no-, aquests paparazzi vestits de primera comunió i tota la comitiva de narcos, virus, pathos, àlgios, itis i resta d'indesitjables. Que, on hi hagi un cor fotogènic que marqui territori, que plegui la resta!

Paula, molts petons i bones escumes! De cor.

paula dijo...

ja,ja,ya me perdonareis hermanas,pero empiezo caballerosamente y aprovecho para bienvenida.En primer lugar, gracias por tu comentario Carso, me he inyectado los halagos en vena, y por tu sinceridad.Aunque tengo mucho de cuentista,mi huérfana enfermedad existe y su adopción es uno más de mis intentos, como bien dice Ester, de abrirme a la luz y soltar lastres... como bien has comprobado sigo oscurita je,je.Ya iremos,espero, conociéndonos mejor y yo aprendiendo a explicarme,pido paciencia para la novata je,je.
Joer Ester,que astudilla eres.Vale, es una meditada venganza y un mimo a la vez,pero fiel a mis principios no me extenderé más hablando de ella.
Hablemos de lunas preñadas en universales úteros,de partos con roturas de aguas mediterraneas y de alimenticios cordones umbilicales de poesías.Y si hay que sacar los demonios,llamaremos a mama Lilith para que nos defienda.
A les dues de tot cor,moltissimes gràcies per els vostres desitjos,ja diuen que l'amor es la millor de les medicines,me la prenc encantada.Es bonissima per gaudir d'un bon cor Mèrce.
Como ando justita de conexiones,os reenvío los mios,con una gaviota hembra y no pepera je,je.
Un abrazo para tod@s,aunque es difícil comentaros....os leo gustosamente,grabaditos en el pen y en el pensamiento.Disfrutad!!!!

Ester Astudillo dijo...

Paulita, era un mimo, mujer. Cómo quieres que sea una veganza! Por qué? Y ahora, qué coño me he perdido??? Jaja!!! Me pierdo con mucha facilidad.

Ábrete, ábrete a la luz -bueno, puedes abrirte también de otras cosas, pero eso ya me temo que no me incumbe-, pa'a parir a los monstruos más solidificados y enraizados, cesárea o parto natural, tanto da; no es garantía de nada, pero como te hablo en primera persona, te puedo decir y te digo que algo hace; la medida la pone cada uno, depende del nivel de exigencia. Pero me da que tú no lo eres mucho así que dale, que lo estás haciendo muy bien -no lo cantaba Gabinete Caligari, allá por no sé qué años del siglo pasado, muchos muchos?

Qué graciosilla con el juego de mi apellido, eh? Pues mira que me han hecho de jueguecitos, y ése no me lo habían hecho nunca. El más rocambolesco fue el que quiso hacer mi psicoanalista en la época en que yo era dada a este tipo de eventos, en una vida anterior, obviamente, en que, sin airear aquí el tema, quiso ver un paralelismo entre mi nombre, que empieza por 'est-', y mi apellido que empieza por 'ast-', para hacer una interpretación de mis angustias existenciales y vitales que no vienen al caso y que podían resumirse en un vocablo que se parece morfológicamente a esos dos inicios de palabra. Jaja! Un poco infantiloide, no?, ahora que lo miro retrospectivamente! Bueno, en aquella época, años '40, todavía era enfermera y vivía en América, también me pareció que 'pixava fora de test', pero como era más joven, callé y otorgué, sumando así un episodio más a mi ya de por sí abultado currículum.

Bueno, sister, lo dicho, que corto el rollo y que te mezan y te acunen las olas contractivas, a ser posible con epidural, y si es con grata compañía en tan capital empresa, para hacer de sostén y demás oficios varios y agradecidos, pues mejor que mejor. Prepara motores para altos vuelos y paisajes de ensueño, que luego nos lo tienes que contar con tus fantásticas dotes de cuentista!

HyperXXXXL kiss;)