martes, 10 de noviembre de 2009

ELLA HUELE A CANELA.

Por Carlos Rull

Por tercera vez, Jean aprieta fuerte el carbón contra el cuaderno y rasga el papel lleno de frustración, lo arranca y lo despedaza con furor y arroja los fragmentos al viento del sur. Está cansado de oir cantos vacíos y sentir tactos lejanos, de confundir colores sin vida y olores sin aroma. Quiere arrancar voz del silencio, calidez de la nieve, color de la nada. En el horizonte se esconde un sol dubitativo herido de antenas y chimeneas. Por el rostro del joven pintor, contraído por la furia, se abren camino densas gotas de sudor. Se lanza a un nuevo intento tras una larga y profunda inspiración. El lápiz vuela sobre el papel, salta como ardilla o gacela emborronando el blanco, esbozando perfiles, labrando siluetas, generando un mundo.

Enajenado, poseído por el delirio vertiginoso de la creación, Jean no ve ni oye nada. No se percata de que alguien más ha subido a la azotea. No percibe los pasos que se acercan, la mirada que por encima de su hombro contempla el nacimiento de una forma. El arrebol es ya azul oscuro cuando la mano ágil va perfilando entre sombras de barro y agua una silueta inaudita de sombra y luz.

Jean suspira aliviado y exhausto. Al fin, nota una respiración cercana, un suave perfume de canela, un frío caluroso que le acaricia la nuca. Se gira para contemplar a escasos centímetros un delicado rostro femenino de porcelana y fuego. La desconocida le sonríe infinitamente. Durante un segundo inacabable sus miradas se rozan. El cuaderno se desliza de entre los dedos agarrotados del pintor y revolotea hacia la calle en manos del caluroso viento del sur. En la primera hoja, apenas esbozada sombra, temblorosa silueta, el rostro sonriente de una joven de ojos eternos.

11 comentarios:

José G Obrero dijo...

Bello, Carles. Y sensual y sugerente y...Se me ocurren muchos más adjetivos pero lo que me viene a la cabeza es el poema que abre los Cien sonetos de amor de Neruda "Sonetos de madera que sólo se levantaron porque tú les diste vida."

Un abrazo.

carlesrull dijo...

Más sugerente el comentario que el texto. Muchas gracias, compi. No sé que tendras esa feminidad etérea tan becqueriana que siempre resulta enormemente incitante.
Un abrazo.

Ester Astudillo dijo...

La gran pregunta sempiterna: hay que matar al arte para salir a la vida? Hay que matar la vida para entrar en el arte? Ah, y el amor, qué es: vida o arte? O ninguna de las dos cosas? Splash: glu glu glu glu glu...

José G Obrero dijo...

"El amor, la vida, la muerte son una misma cosa..." Y el arte sin esto no tendría mucho sentido, pero una vueltecita de tuerca más: al revés también (¿no están llenas nuestras cabecitas de miles de referencias artísticas cuando sentimos, vivimos, amamos, follamos? No sé, no sé.

Carso dijo...

Bueno, veo en vuestros comentarios un eco de lo que a mí lo que me ha dejado perplejo, es decir, la etiqueta de 'muerte' que Carlos ha añadido al post. qué interpretáis, que la chica que huele a canela también huele a malvas? o, al contrario de lo que dice Ester y siguiendo el hilo del relato: ¿hay que matar el arte (dejarlo volar por el viento cálido del sur) y quedarse con la vida?

Ester Astudillo dijo...

Ehhhh, Carso, yo aún no me he suicidado, no he dicho con qué carta me quedo, jaja! Qué quieres, que sea yo quien me deje volar a manos de los vientos de sur??? Que tengo dos peques, tío!!!

Pero la cosa va por ahí: creo que hay una ambivalencia, y las 2 cosas a fondo no las puedes tener. Viva el vitalismo, la felicidad, la vida, el follar, la amistad, bla bla bla. pero...

El amor es lo mismo que la vida y que el arte??? Mi pensamiento -y mi experiencia- me dicen que nooooooo. No no no no no no no, ya está marchita la margarita que en el pasado he deshojado yoooooo!!!

Bueno, podéis tratar de converme. Entretanto... yo voy diciendo que nooooooo. Y a vivir que son dos días, jaja! ;-)

carlesrull dijo...

¿Y quién o qué es ella? ¿Musa, muerte,amor? ¿Hay arte sin vida? ¿Hay vida sin arte? ¿Creamos para vivir? ¿Creamos porque la vida no es suficiente? ¿Morimos más si no creamos?

Ester Astudillo dijo...

Buf, massa preguntes molt difícils massa seguides, profe!!!

Yo creo que crear es un movimiento motivado por la insatisfacción, es decir, me decanto por la opción de que la vida no es suficiente.

Qué chorrada, no? Hay alguien que crea que la vida es suficiente? Desde la insatisfacción es inconcebible esa opción. Pero imagino que lo contrario también aplica. Aunque me temo que la hipótesis no es falseable, puesto que es dicotómica: o estás en bando o estás en el otro. Nunca en los dos a la vez, ni a medias.

Tal vez Iván, el experto en arte, tuviera una buena propuesta. Aunque cada uno tiene que contestarse los interrogantes con su propia material vital (si la tiene en cantidad suficiente).

Bueno, es que yo soy muy ceniza. Y estoy muy claramente en uno de los bandos, sin lugar a dudas: en el de los insatisfechos. ala, ala, a crear, o a vivir, según se tercie;-)

José G Obrero dijo...

Hola, hola. Llegó el optimista con un fardo lleno de alegría e ignorancia, con su fanfarria, con su cabra de labios pintados a decir: ¿podemos reformular una de las preguntas? Por ejemplo, ¿vivimos más si creamos? Creo que algunas personas les permite disfrutar, sentir, expresarse, más, mejor, ergo vivir con más intensidad, matices, riqueza. Pero el arte, la creación, la creatividad, es algo muy subjetivo y probablemente Kurt Cobain o el cantante de Alice in Chains dirían que les ha destruido la creación y mi compañero de curro que "¿crear, eso qué es lo que es?". No sé.

Ester Astudillo dijo...

Exacto, ezu, pero ezu kè eh? Lo que digo, no falseables, y cada cual a lo suyo. Pero eso, josé, en tu curro y en el mío, y en el del vecino, y en el del marío si lo tienes, y en tos' laos.

Vivir con más intensidad de lo que uno viviría sin crear, vale, ok, hasta ahí de acuerdo. O sea, una vida menos mierda. Pero cómo comparas eso con la intensidad de la vida de otro? Además de que la intensidad no es necesariamente una bondad: te puede llevar efectivamente a la tumba. Cobain, el otro día leí algo sobre un precursor del folk inglés, no recuerdo el nombre, pasó desapercibido y ahora, claro, 40 años después, revival total, ala ala, como si la muerte no hubiera dejado su sello, a remasterizar los LP y a colocarlos en el mercado. Y la literatura plagadita está de ellos. Y la pintura, etc. No todos, claro, faltaría plus. Quién iba entonces a coger la estilográfica? O el carbón?

A quién le interesa la intensidad? A los artistas, jaja! Vamos, una tautología: definimos un concepto incluyéndolo en la definición, ergo no vale.

Aunque te lleve la contraria, y esta vez te la llevo de corazón -jaja, las otras veces no!-, me ha encantado tu fórmula definitoria del optimista, tu fardo y tu cabra de labios pintados. No sé si te mereces ser artista, José, con esa felicidad en la boca. Ahora ya sé por qué emigraste al sur. Sólo el nombre contagia alegría. Tal vez me lo tenga que plantear.

Yo no creo que vivamos más si creamos. Al menos yo, creo que escribo por necesidad, no para vivir (más), sino para soportar vivir.

bueno, y lo dejo antes de adentrarme en territorios donde no toca. Ala, vuelvo a decir, a vivir, como se pueda y se deje;-)

Carso dijo...

madre de dios del amor hermoso! la que se ha liado. si yo sólo quería saber cuál era el papel de jovenzuela que olía a canela. quién era, carlos, la vecina del tercero que subí a tender la ropa? la del ático que tenía echado el ojo al vecino artista y fue a echarle los trastos? el fantasma de su último amante? la novia que sube y le dice, macho, estoy hasta los cogorcios de que salgas de casa sin avisar y te dejes la puerta abierta, que hace corriente.
como veis mis dudas eran menos metafísicas. ahora bien, sobre la cuestión del arte, la vida y otras elucubraciones... como diría Gaite, Lo raro es vivir, o mejor aún, como diría José Luis Cuerda: Amanece que no es poco.