jueves, 25 de marzo de 2010

Chirly


Esperaba en la consulta del médico. Estaba impaciente y nerviosa, nunca pensó que llegaría ese momento, no quería desahacerse de él, tan pequeño. Había más personas esperando, todas serias pasando el rato mirando al suelo o concentrados en alguna lectura. Ya llegaba su turno; se acarició la ingle por encima de la ropa una vez más e intentó adivinar su forma.

La enfermera le hizo pasar con un gesto de la cabeza. Entró.

El doctor le dio las instrucciones. Se desnudó y se tumbó en la camilla. Mentalmente se despidió de él y respiró hondo para tranquilizarse.

Me llamo Chirly, Chirly Maclein, le dijo al médico.

Lo sé, respondió, y añadió, bonito pony, ¿te dolió un tatuaje en la ingle? Cuenta hasta diez.


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3 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Òstia, no sé, mai no he passat per l'experiència de l'anestèsia per des-tatuar-me! Però comptar fins a 10 sí que ho podria fer. Fins i tot des-comptar-me!!! ;-)

Happy holy-days!!!

Carso dijo...

raquel, francamente, lo tuyo con los ponys es una obsesión!
buena vuelta de tuerca, Chirly,

óscar

Laerke dijo...

Bé Raquel, bé, un petit poni a l'engonal. Pobres ponis, ells no volen ser a l'engonal, volen estar en un paddock... :)

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