miércoles, 10 de marzo de 2010

Me camina mi sombra

Por José G. Obrero

Ya está bien, me digo. Ya está bien. En realidad, te digo: ya. Basta ya. Sumerjo mis manos en esta lluvia que no cesa, este rayo que no cesa, esta rabia. Doy con mis bolsillos intentado acogerlas entre monedas, restos de papeles, entradas para circos. Y no. Intento subir el tono de este no, elevar este no, este ¡NO! Que eres tú este no, sí. Sin un sí. Nada, un inmenso vacío, un hueco que me llena que deambula conmigo. Poblado termitero devorando los restos, abriéndose camino entre las cavidades, dilatándose al ritmo de un sístole temblor. Ya he llegado a ese punto en que muero el deseo, lo asfixio con el aire si veo que se agita e intenta un leve gesto. No naces por ahora. No naces. Me camina mi sombra me pasa por encima y me dobla a la izquierda. Se aleja sin Oriente. Pérdida inocua si no fuese mi sombra este cuerpo cansado del que cruzan antenas.

6 comentarios:

Mercè Mestre dijo...

Es que está la cosa muy malita para las sombras (a ver, tu ahora eres sombra y qué haces, dime). Y ya no te cuento pa'l cruce de antenas (mira, aquí hoy tenemos desconexión analógica, yupi!).

Lástima que no se hayan cruzado las nieves con las desconexiones. Porque la lluvia, la muy hija de, sí que va bañando sombras, más bien ahogándolas.

Bueno, que esto no es nada. Esperemos que pura anécdota. Donde esté el rayo, que no cese. Y donde estés tu escribiendo esos peazos de poesía de trapecista, que se retire tota la chusma meteorologopolítica esa ("poblado termitero", sí está muy bien) que no sirve pa ná, pero pa ná.

Un beso.

Ester Astudillo dijo...

Desconnexió dentrítica, eso es lo que quiero!!! Lo quieres? Lo tienes. Porque yo lo valgo. You can do it. Yes we can. Just do it.

Lo malo, lo peor de las sombras, es que nunca puedes darles alcance ni doblegarlas. Esa es también su huera grandeza.

Heart of Darkness;-)

paula dijo...

ASHOMBROSO!!!!
un fuerte abrazo,arrieros somos y por el camino nos encontraremos compa....conecta antenas je,je.

Antonia Martos dijo...

Yo creo que el tono del NO ya lo has subido cuando dices "El punto en que muero al deseo, lo asfixio con el aire" Pero a veces como decía Aguado “las caricias son débiles porque no te las haces con las manos: es el mar quien las hace, el infinito puesto entre nosotros.” Dile infinito, dile sombra. A buscar el rayo y que no cese como dice Mercè,
Un abrazo,
Antonia

Carso dijo...

la sombra tiene cuerpo 12, es times, arial o verdana, en realidad no importa, porque se desparrama sin Oriente, tal vez, pero con paso firme entre las betas del papel y las venas del aire. la caligrafía es arte en un teatro de sombras y tu poema es una oblea con la que comulgar tu sombra.

José G Obrero dijo...

Guaguaguigua! Llevo todo el día sin poder devolveros una miaja de feedback (siempre es una grata sorpresa entrar y ver vuestros comentarios tan literarios, líricos, como las entradas).
Gracias, Mercé por el comentario que llega del frío pero da calorcito. Ester siempre tan profunda, críptica y acertada (déjemos que la sombra brinque a su albedrío). Paula antítesis de sombra, ergo luz. Antonia que cada vez me recuerda más a un espejo, o a un estanque. Y Óscar que me empuja como a los ciclistas, en este caso, que persiguen a la sombra que va en escapada.

Abrazos a cascoporro.