domingo, 9 de mayo de 2010

POESÍA

Por Rufino Pérez


En las tardes de lluvia, miraba tras los cristales y experimentaba un gran goce estético que a menudo se plasmaba en una poesía lánguida y dolorosa.
En los días de sol, ocultaba la vista tras los cristales de las gafas y sintiendo el calor de su cuerpo, hacía poesía empapada en sudor.
Un día, llegó borracho a casa. Lo trajo a la puerta una pelandusca morena que olía a Paco Rabanne. Y casi la linchan los vecinos de aquella excelsa escalera con pasamanos de oro que olía a flor de azahar.

3 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

La particular poética de Rufino: la poesía equivale a ver doble. C'est ça?

O bien a no saber estar en su sitio. Pero oye, Paco Rabanne no es colonia de tío? Entonces es que la pelandusca era un travesti? Ay madre, pobre hombre, rico y ya ves pa'ké!

ps. Qué horterada, una barandilla de oro! Vaya gusto más kitsch!

Bessssoooooo(s);)

Carso dijo...

jaijai pobre pelandrusca! y malditos vecinos, vive dios! no saben que han casi linchado a la ninfa (o ninfo) del poeta. perdónales señor, no saben lo que hacen...

Mercè Mestre dijo...

L'enquadrament és perfecte: torre de marfil desenfocada amb anímula a dins. La vida, a fora, enfocadíssima, perillosament enlluernadora.

Genial la foto, Rufino!