martes, 15 de junio de 2010

Busco trabajo

Hace unos días un amigo me habló del ‘Silenci dels arbres’. Su autor, Eduard Márquez, había dado una charla en un club de lectura y contrariamente a la actitud de muchos autores, no tuvo ningún problema para hablar del génesis de su novela, el germen ajeno que destapó el tintero:

Antes de que los alemanes completasen el cerco de Leningrado, el gobierno soviético logró enviar a los Urales todas las obras de arte del Museo del Hermitage. Un guía de ese museo viejo y enfermo decidió continuar las visitas guiadas y explicar cuadros que no estaban con tal pasión y destreza que los visitantes acababan por verlos, apreciarlos y comentarlos.”

El entrecomillado lo he sacado de internet. Al parecer el germen de la novela también sirvió para fecundar una obra de teatro. La imagen de un museo vacío (¡el Hermitage!) con un guía entregado por amor a su trabajo mientras la muerte revolotea en el exterior, no es para menos.

No he visto la obra ni leído la novela. No sé si estarán a la altura del poder de evocación que tiene la anécdota real (o lo que haya de ella). Escritores como Cercas han logrado el éxito centrándose en la anécdota y desarrollando la investigación como si ésta fuera la trama en sí misma. A veces pienso que se podría escribir un libro reuniendo solamente las historias que sirvieron para poner en funcionamiento la maquinaria de fabulación de tantos escritores. ¿Qué pesadilla desveló a Sánchez Piñol para escribir ‘La pell freda’? ¿Elena Medel tuvo realmente un trauma cuando se puso su primer bikini?

En fin, tal vez este formato ya existe en un tipo de crítica literaria, pero a mí me interesaría más el relato de la anécdota, no la conexión con el autor que la hizo célebre. El libro de las historias robadas, podría llamarse.

¿Algún editor me contrata para llevar a cabo el proyecto?

5 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Las anécdotas -verídicas o no, qué más dará?, digo yo- son una mina para construir historias, verídicas o no, qué más dará?, digo yo. Cómo poder dilucidar si lo que se cuenta sucedió realmente cuando lo que se explica es sólo la vivencia de lo vivido por quien narra la historia?

Estoy escuchando Las cosas que pasan de un argentino exiliado, construido a partir de la anécdota de alguien sentado en la terraza de un bar viendo pasar las cosas. Así se han construido muchas películas, y recuerdo un poemario reciente de no sé quién, alabaceteño, Sustituir estar, que también está construido a partir de la mirada de alguien sentado en un bar viendo pasar las cosas que son/están.

El biquini de la Medel es sólo una excusa de la que partir, digo yo, no siempre literalmente. A veces es verdad que las anécdotas son el punto de partida, la chispa que enciende la mecha para contar cosas, verídicas o no; pero a veces son sólo un recurso a posteriori: tienes una historia, o una mirada, y te falta el dato que la haga apetecible a alguien fuera de ti y que justifique que esa historia pueda entrarle, que se pueda sentir identificad@ y continúe leyendo/escuchando/mirando. Las anécdotas también se pueden inventar. A mí me gusta especialmente ese tipo de literatura: te hace darte cuenta de que detrás de las pequeñas cosas hay -o al menos puede haber- toda una gran cadena de material relatable. Y creo que es un recurso que cada vez se utiliza más, es muy posmoderno: al fin y al cabo ya no estamos en tiempo de grandes historias, grandes tragedias ni dramas. Somos muy pequeños y nuestras vidas también lo son, y ser consciente de ello alimenta ese recurso del anecdotario como materia de relato. A veces diría que peligrosamente: tampoco hace falta hacer de las miserias humanas materia de un tratado de psicología.

Brrrrr, lo dejo; tengo la neurona girada. Será que es martes y estoy un pelín aburrida.

Muax;)

ps. Si te dan trabajo dímelo; a ver si me puedes enchufar, jaja!!!

Ester Astudillo dijo...

Oye, Carso, que me doy cuenta de que lo tienes -tenemos- crudo si esperamos que algún editor entre en el 7V, te lea y además te dé -nos dé, ya puestos- trabajo, jaja! O lo has publicado en algún otro foro con más 'audiencia'???

ps. ya sabes que nací puta. Y con el tiempo, he desembocado en perra, ajajajaj!!!

Mercè Mestre dijo...

Òscar/Ester, jo us recomano un tal Millet, que té els orfeons pelats de muntar negocis i molt bon ganxo per fer-los prosperar a tort i a dret. Potser us tiraria un cable...

Per cert, que també us veig fent de guies de l'Hermitage en versió biblioteques, que sou dels que comencn a estirar del fil i apareix una manta zamorana.

Què editor ni editor, homeee!.....

Carso dijo...

jajajaj m'ha agradat això de la manta zamorana. millet? no sé si fiar-me, aquest és capaç de montar una editorial i cobrar per publicar en ella. coi, si és el que fan la majoria!
ester, tú y yo podemos escribir una guía canina de alterne. negocio no sé si haríamos, pero reírnos fijo que sí. gracias por ilustrar con tu sabia savia los esbozos de un prólogo para la nueva enciclopedia del saber de mentirijillas.

escurrichimuzis opalinos

Ester Astudillo dijo...

Qué perro sos!

De alterne? Sobre, por ejemplo, dónde conviene orinar para ir marcando territorio? Eso lo hacen los machos, o sea que por biología te tocaría a ti -creo. Yo podría encargarme de la sección de ... falditas y demás ornamentos para parecer más perra: no importa que lo seas.

Espero ansiosa el encargo de tu editor. Yo así, intuitivamente, casi que prefiero que no sea Millet.

Guau guau guau;)