lunes, 12 de julio de 2010

SIN ECO

¿De qué sirve otra vez

sacudir el silencio con palabras

inútiles, lanzar mi llanto humano

contra el fugaz vacío?


¿A qué tanta blasfemia

y tanta desazón bajo mis venas?


¿Acaso no he entendido todavía

que no hay escapatoria al fin

de esta fatal vorágine de sueños

y tan sólo el amor

es capaz de obsequiarnos con un ápice

de lógica, de vino, de esperanza?




.

2 comentarios:

Antonia Martos dijo...

Hola Sergio,
al final siempre gana el amor!!! Bello poema.
Un abrazo,
Antonia

Sergi(o) dijo...

Gracias Antonia. Sí, es lo más cercano a lo imperecedero que podemos conseguir.
Un abrazo