domingo, 14 de noviembre de 2010

prissssa

Por Rufino Pérez

La prisa le hacía siempre caminar con la mirada perdida. No era capaz de ver, sólo de caminar, correr, que los pasos fueran ligeros, rápidos.

Se perdió el llanto de un niño que se había caído un segundo antes de que él pasase a su lado.

No vio cómo dos adolescentes se besaban comiéndose de amor de adolescentes.

Pasó por delante de un escaparate que exponía la uva moscatel más dorada y dulce de toda la ciudad a un precio muy asequible.

Y ni siquiera intuyó la mirada sencilla y enamorada de una chica pelirroja que se asomaba al balcón del primer piso para verlo pasar y desaparecer en diez segundos, más dos que duraba el suspiro que ella le dedicaba.

Y pasó del 21 al 22 sin notar el cambio de estación.

Siempre llegaba tarde a su destino.

4 comentarios:

Carso dijo...

excepto a la muerte, a ella llegará puntual.

Ester Astudillo dijo...

Pues a dicha dama, mejor darle largas.

Hace muy mal el pobre apresurado: así se pasa la vida, tan callando... Auqnue la prissssa de por sí suela hacer mucho ruido.
kss

Mercè Mestre dijo...

Rufino, la dona perdigó sóc jo. Vaig pel carrer ferint la gent. No és broma. Fins i tot una amiga em va escriure un conte dedicat a la meva velocitat titulat "Afilad@s", i no és conya.

Sí, és una pena, que vols!

(però el raïm sí que el veuria segurament)

Extraordinàriament delicada, la teva pintura!

Una abraçada

paula dijo...

Si, la prisssssa hace que las estaciones las veamos desde el tren.Un delicioso kit-kat leerte.
Un abrazo