Por José G. Obrero
Queridos niños:
Tras muchos años de mentiras de vuestros papás y mamás para haceros creer, como los papás de Siddharta con el futuro Buda, o como todos los genitores protectores con su prole, que el mundo es un lugar de fantasía donde vosotros sois los protagonistas, Gaspar, Melchor y yo hemos decidido aclarar algunas cuestiones que consideramos fundamentales para que no os convirtáis en unos inadaptados o, en el peor de los casos, unos sociópatas.
Anotad, pequeños: las princesas y los príncipes son unos elitistas y en contadas ocasiones son guapos. Visten de azul pero pueden hacerlo de muchos colores ya que cambian de vestido varias veces al día. Nunca van en corceles pero sí en coches blindados de alta gama con chófer. Tienes muy pocas posibilidades de que te encuentres cara a cara con alguien de la realeza y algunas más de que lo hagas con sus guardaespaldas y personal de seguridad. Suponiendo que los conozcas y llegues a entablar una conversación puede que si eres niño te guste el príncipe y si eres niña te guste
Gaspar, Melchor y yo, estamos exiliados, pero como tenemos contactos e influencia al más alto nivel hemos conseguido un buen chalecito con piscina en un paraíso fiscal y no nos falta de nada. Así que, como nos vamos a dedicar indefinidamente a disfrutar de la opulencia, queremos despedirnos con algo más que regalos materiales, un consejo: no vayas a las charcas porque las ranas y los sapos están hartos de besucones.














