lunes, 28 de febrero de 2011

Barba y obleas


Para la semana temática...
... sobre la barba postiza del jefe



Se rifan barba, cargo y enseres varios.


Tiradas y apuesta mínima a convenir.

Garantizo un futuro de besos.


Sexo indiferente.

domingo, 27 de febrero de 2011

HOMBRE


(Por Sergio Belmonte)


“Aquí, Madrid, mil novecientos
cincuenta y cuatro: un hombre solo”
Ángel González



He aquí el hombre:
efímero relámpago sobre la historia,
chillido sordo ante los astros,
bostezo final de lo divino.

He aquí un hombre
(un hombre solo)
ante el absurdo pentagrama de los días
i n t e r m i n a b l e m e n t e l a r g o s.

.

sábado, 26 de febrero de 2011

Postales en movimiento: 4

Al final lo conseguí.
Mi jefe acabó por concederme el aumento de sueldo después de tantas peticiones desatendidas, de tanto tiempo escudándose en negativas y en injustificadas demoras.
Pero llegado a este punto, la verdad, dudé de su palabra, con mis manos cerrándose alrededor de su cuello y su boca exhalando su último y accidentado aliento.

viernes, 25 de febrero de 2011

BLUES


Esclava de irracionales soledades
sirvienta de azules recuerdos
paseadora de lunas agridulces
fetichista de vividos espacios.

Fumadora de compartidas colillas
con envenenado filtro de melancolías
depredadora bebedora de nocturnas miradas
con tiernas resacas de días.

Orgullosa guardiana de secretos
con cómplices llaves de destino
soberana de hablados silencios
de un reino solo mío

Solidaria compañera de ausencias
polizón de sueños compartidos
reencarnación de historias temidas
luchadora en batallas de recuerdos.

Competente esquizofrénica
desdoblada en ternura y cordura
adicta al bálsamo de la diferencia
alérgica a la indolora supervivencia

jueves, 24 de febrero de 2011

Miércoles 23 de Febrero


Por Raquel Casas


No me gusta ir a comprar a la gasolinera porque queda bastante alejada del centro, pero como me quedé sin tabaco y sin whisky y era tarde no me quedaba otra. Me puse la chaqueta del chándal para no pasar frío por el camino y ni me quité las zapatillas, pues ni se veía el agujerito por el que apuntaba la uña del dedo gordo.
La gasolinera estaba poco concurrida, sólo había algunos insomnes en busca de entretenimiento y algún ama de casa seguramente con la nevera vacía. Me paseé por los pasillos en busca de algo más que llevarme a casa. De repente se oyó una voz diciendo “¡Quieto todo el mundo!”. Miramos al presunto ladrón que llevaba una pistola y un pasamontañas, pfffffffff. No me asusté, más bien me parecía una situación surrealista, como de película, o algo así. La verdad es que me sonaba la frase, aunque nunca me habían atracado. “¡Todo el mundo al suelo!”, volvió a decir. Y nos tiramos al suelo. Se oyó un disparo y algún gritito de temor. Yo aproveché para mirarme las uñas, que necesitaban un corte, y las mechas, que necesitaban un repasito. Durante unos minutos oímos pasos, carreras, golpes, gritos, algún sollozo y respiraciones agitadas. El atracador habló de nuevo: “¡Se sienten, coño!”, alguien debía estar intentado escapar de allí, qué lata, ¿es que no saben estarse quietecitos un rato y esperar a que todo acabe? Siempre aparece alguno que quiere hacerse el héroe…; más tiros, ya me estaba aburriendo, así que decidí hacer la lista de la compra mentalmente. Después ya no se oyó nada, pero como tenía pereza de levantarme para mirar qué había pasado finalmente, decidí esperarme en el suelo y continuar pensando en mis cosas. Era miércoles 23 de febrero.
*

lunes, 21 de febrero de 2011

In the Number of Seven / En el nombre de set


By / Per Ester Astudillo

Originally published here





Seven little geishas
frolic around
the corpse of the master

the spot he’s been found.


Seven captive dwarfs

strive to set free.

They pull and they poke -
Snow-White won’t let be.

The sins of the Lord

installed by decree
in seven were ordered -
poor humans’ ordeal.

Gone be the weekday -
the Sabbath set in:
eat all from the lamb -

spare us our tea.


And then for the Mitzvah
we’ll circle and dance,

read aloud de scriptures -

girls and boys apart.


In hordes or in avalanche,
in numbers they creep:
they tiptoe in sevens -

in sevens they flee.


* * *

Set geishes menudes

traginen el cos

del mestre i somiquen

en un clar del bosc.


Set nans presoners
fan un escamot:

estiren i estrenyen
la Blanca no ho vol.

Els vicis del homes,

pecats capitals,

en set van fixar-se:

calvari inhumà!

Dilluns sia ara,

dimarts o Sabat:

mengem de l’anyell,
dejuni antiquat.

I el Mitzvah vingut
dansarem en rotllana
llegint el Talmud -
xicotes a banda.

Exèrcits o allaus,
llisquen a pertot:
de set en set formen,

set fugen al vol.


sábado, 19 de febrero de 2011

me gusta la manera que tenemos de no mirarnos
(mientras tanto, miro al mundo)



* * *



m'agrada aquesta manera que tenim de no mirar-nos
(mentrestant, mire al món)



[autotraducció d'humil estudiant de català, corregible pels amics lectors]

viernes, 18 de febrero de 2011

Letal





Per Mercè Mestre



"- Pez,
acuérdate del pez.

Dijo alumbrándome con sus grandes ojos líquidos de
turquesa, y ahí mismo empezó a bailar en la alfombra el
rito completo; primero puso en el aire un disco de Babilonia y
le dio cuerda al catre, apagó las velas: el catre
sin duda era un gramófono milenario
por el esplendor de la música; palomas, de
repente aparecieron palomas.
Todo eso por cierto en la desnudez más desnuda con
su pelo rojizo y esos zapatos verdes altos (...)

Qedeshím, qedeshóth, personaja, teóloga
loca, bronce, aullido"


Gonzalo Rojas





Lindsay Kemp
t'hauria arcangelitzat
per a Jean Genet
o potser t'hauria tallat la testa,
vestida de Salomè.

Pablo Picasso
t'hauria donat un capot
perquè toregessis,
en plena gira,
la lluna rodona de Màlaga.

Federico
et cantaria a cau d'orella
una nana italiana
agafant-te per la cintura
de núvia amb somriure canalla.

Pedro Almodóvar
t'enverinaria dolçament
amb el teu propi nom
per poder-te posseir
en el darrer fotograma.












jueves, 17 de febrero de 2011

Fetillera


Per Raquel Casas


Per la gran tristesa
que·m sobrevé de vostra absència,
tan terribles planys
de mon pit s'escolen,
que·n sentir-los
tota criatura nada
d'aflició tremola.
Car, si per ço
los membres e los ossos
un per un m'especejara,
no fora tan gran lo carnatge
que lo meu cor rebera,
com d'un sol esguard vostre
la mia ànima·l rep,
dolça fetillera.

*

martes, 15 de febrero de 2011

Electrocardio post-San Valentín

Por C. Rull

A mi cardiólogo le sorprendió enormemente mi electrocardiograma completamente plano. A todos los expertos que me han visitado después les tiene pasmados. No saben, claro, que me han roto el corazón. 
A mí, por otro lado, sólo me molesta al bailar: me resulta difícil seguir el ritmo.

lunes, 14 de febrero de 2011

The End for an Argentinian

By Ester Astudillo










My lovers in that particular were all of a kind,
No division line whatsoever:
I spoke in their ear to each
My crush was sure insufficient
I took a chance
And left for them the cease-fire.

“Andate a Gaza,
o a Safed”,
they guys meant when they signed.

I don’t get SMS replies,
Which comes only to confirm;
But suspecting the Intifada
Would make me look a perfect blockhead*.

N de la T. 'Boluda del carajo' in Argentinian.

domingo, 13 de febrero de 2011

TODAS

(Por Sergio Belmonte)


No en vano,

reconozco que

la inocencia de las vírgenes

sigue desmantelando mis proyectos.


Que no evito a las de veinte,

sino que me excita el descubrir

con delicadeza de relojero

la total cartografía de sus años.


Que el sabor de las treintañeras

a soberbia adulta y a nicotina,

transgrede mis instintos

y el tímido silencio

de mi bragueta.


Que el calor amargo de las cuarentonas

que esconden sus delirios y

sus canas detrás del espejo,

confundiría un instante al invierno

profundo que habita en mi cama.


Y reconozco,

no en vano,

que a las demás las respeto.


Esto escribo,

pues siempre me placieron

y me placen las mujeres.

sábado, 12 de febrero de 2011

Postales en movimiento: 3

Bastaría con unas gotas diluidas en un vaso de agua para acabar con su vida. Unas gotas y pondría fin a esta enorme soledad que la atosiga desde hace tiempo, que la asfixia y que le duele como esas torturas que se detienen justo antes de provocar la muerte, para volver a empezar con lo mismo un poco más tarde. A su edad y sin seres queridos ya no le queda nada por lo que seguir adelante y más desde que ya no tiene a su perro que ha estado con ella los últimos dieciocho años. Eso, precisamente, hizo que acabara por decidirse. Si la muerte seguía ignorándola sería ella misma la que saldría a su encuentro.
Los días se conectan entre ellos como grilletes oxidados de una cadena en desuso. Sólo una mínima conversación por las mañanas con alguna dependienta del barrio donde acude a comprar las cuatro cosas de supervivencia, que medio la escucha casi sin mirarla, sin dejar de atender a sus labores. Y luego la soledad de las comidas, la tarde larguísima y las noches acribilladas por el desvelo.
Bastaría con unas gotas pero hoy tiene invitados. Desde cuándo no tiene visitas, desde cuándo nadie se sienta en el sofá del pequeño salón de su casa a preguntarle cómo se encuentra, a interesarse por ella. Ni lo sabe. Sólo esas llamadas insistentes a todas horas, encuestas de mercado, compañías telefónicas, seguros, cambios de calderas del gas con facilidades de pago, préstamos con intereses reducidos, mensajes publicitarios pregrabados. Antes a todo decía que no, colgaba sin más el teléfono o no lo cogía, pero desde que está completamente sola ha bajado la guardia y ha empezado a contestar extensas encuestas telefónicas, ha aceptado créditos, ha contratado seguros de todo tipo y cosas que no entiende de conexiones con velocidades de vértigo, según le dicen, y televisiones de pago, ha dado los datos de su cuenta bancaria a toda voz que se los haya solicitado. Tampoco contestaba antes al timbre de su puerta pero desde hace poco lo hace, aunque hasta hoy no ha dejado que pasaran. Acumula en la cómoda del recibidor folletos de prácticas religiosas diversas, de empresas de congelados, de ventas por catálogo, de excursiones de domingo con regalo incluido, de encuestas de intención de voto que ha de rellenar antes de que vuelvan a recogerlas.
El timbre de la puerta la sorprende sacando el pastel del horno. No sabe exactamente quién viene porque ha perdido la cuenta. En todo caso serán los primeros. Los pasa al comedor sin atender demasiado ni a sus saludos efusivos ni a sus explicaciones de presentación del producto, o del catálogo, o del Dios, o de lo que sea. Los acomoda en el sofá y vuelve a la cocina. Bastaría con unas gotas pero ha introducido el líquido en una de sus jeringuillas que clava en el pastel sin pensárselo dos veces. Conforme el cilindro transparente se vacía el contenido se expande entre las esponjosidades de la masa, manteniendo el flujo de inyección constante sin presionar demasiado la lengüeta de apoyo para que quede bien repartido. Cuando aparece en el comedor con los tres platos de postre y las cucharillas hay dos personas sentadas en el sofá que le sonríen amablemente, dispuestas a convencerla de algo.

viernes, 11 de febrero de 2011

ASOMBROJOS


Espuelas de silencios azuzan memorias
Rehenes de ausencias cabalgan unicornios
Novalis azules gimen perfumando melancolías
Conjuros de poesía aúllan en feroz manada de recuerdos.

Las miradas café se adormecen en un cráter lunar
Estrellas arañas les tejen las pestañas con enredaderas de sueños
El viento les cierra los párpados con brisas de mar
Una nana de luna las acuna con alfabetos cósmicos.

El día, ya hace gárgaras de amaneceres
Suenan por las grietas celestes ecos rocieros
Flamencas escarchas de gotas zapatean los azules
Volantes de espuma de mar, cose la rosa de los vientos.

Las miradas despiertan prendidas con rojos claveles
Guiños de sol abanican la encendida hoguera
Nubes de guitarras resuenan por el oasis de luces
Palmeras de ojos verdes crecen al talle de tu sombra.

lunes, 7 de febrero de 2011

Visión periférica

Por Ester Astudillo


Supe que llegaba gracias a las bondades de mi visión periférica. Estaba absorta en la lectura y eso es lo más cuando la cosa lo vale. Aun así, capté apenas su silueta, a quien no atribuí de principio siquiera un género.

El trasiego era continuo, más en un día como aquel. En tales ocasiones lo suyo es pertrecharse y hacer acopio de tanta paciencia como indiferencia sea posible. Tenía la tarde perdida de todos modos, la suerte estaba echada. Hacía un tiempo de perros.

Dos asientos más allá se inclinaba una figura que acabó por moverse justo al asiento a mi lado, de eso sí me di cuenta, y me molestó. También cómo se fijaba en la portada de mi lectura, que cierto es que era algo más que sugerente, y me solivianté aún más: no soporto a quienes andan con un din A4 plegado a modo de forro para sus libros. ¿Qué les avergüenza? ¿La baja calidad de lo que ocupa su tiempo? Luego reparé en que mi incomodidad se habría evitado con uno de esos improvisados forros y empecé a ponerme nerviosa. El ruido del tráfico de personas y los nombres en boca de las enfermeras lograron disuadirme. Cerré el libro y empecé a impacientarme.

Pero antes de alzar la vista, una milésima de segundo antes de que fuera humanamente posible, supe que era ella quien atravesara mi campo de visión y fuera a apostarse al otro extremo de la sala. Fue un reconocimiento antiguo, perfumado y húmedo, como el día.

La sala era más bien mediana, encajonada entre dos salas mayores en las alas del edificio, y fueron sus reducidas dimensiones lo que hizo posible reconocerla. Continuaba extraordinariamente hermosa, a pesar de su edad.

Como entonces, era evidente su desinterés por semejar algo más allá de lo puramente genuino en ella misma, y eso le añadía imponencia. Seguía siendo, me fue evidente enseguida, ajena al efecto perturbador que causaba en los demás, cuanto menos en mí, y volví a convulsionarme. Se fue despojando pausada de las capas de ropa oscura y plegando las prendas de abrigo sobre su regazo, junto al paraguas granate apostado en la pared que rezumaba e iba calando mansamente los cruces de líneas negras y sucias del encerado.

Fue el aroma híbrido de humedad, calor y jabón que desprendía el bulto de su cuerpo con los movimientos al desvestirse ante una decena de espectadores involuntarios, aquel perfume tibio y selvático tan característico suyo, combinación de agrio y punzante y salobre, lo que me hizo persuadirme de su presencia en la estancia. Mientras me debatía entre la sorpresa, la incredulidad y el shock que me inmovilizaban, y el deseo de gritar ‘Aline’ y abalanzarme sobre la pila de ropa ordenadamente amontonada en sus muslos antiguos, oí mi nombre, siempre con el acento en lugar equivocado, pronunciado con voz desabrida desde el despacho del ala derecha.

Ya me incorporaba y dejaba atrás aquella escasa intersección con Aline treinta años más tarde; ya se había decidido que no iba a ser posible un verdadero reencuentro. Suprimí el deseo de acercarme a su vertiente en la sala so pretexto de desechar el vaso de café aún caliente y surqué la distancia hasta la puerta blanca con desgarbo, no sin antes dedicar un último reconocimiento a la lágrima gruesa y lastimosa que pendía, creciente, del extremo elevado de una de las varillas de su paraguas granate.

sábado, 5 de febrero de 2011

EFEMÉRIDES

El viernes 30 de julio de 2010 a las 22:30 h, dos concursantes de un programa norteamericano se pasaban sanguijuelas con la boca en un canal digital terrestre. El 27 de enero de 2011 a las 14:25, UGT, CC.OO., Patronal y Gobierno de España almorzaban juntos en un íntimo restaurante de Madrid para celebrar el acuerdo. El 3 de febrero de 2011 a las 15:48 h, el suizo Fernando Alonso probaba su nuevo Ferrari en el circuito Ricardo Tormo de Cheste con las gradas repletas de gente. En un lugar fuera del tiempo, hundido en el sofá de una pieza mortecina, con los enormes pies peludos desnudos sobre la mesa, Dios se abría otra cerveza y continuaba haciendo zapping, preguntándose detrás de su poblada barba blanca, ya sin curiosidad, hasta dónde y hasta cuándo.

viernes, 4 de febrero de 2011

Cansancio, cansancio, cansancio




Per Mercè Mestre


Es triste rodar, pero más triste es pararse,
quedarse quieto, quieto, quieto. Así, quieto.





¿Para qué enhebrar la aguja de la tristeza?

Después de todo aquello, de perder,
de seguir perdiendo, de volverme loco,
de enloquecer de rabia, de miedo,
dejé de verte, de seguirte viendo.

¿Sabes que me gustaba atravesar bancos de peces
como un salvaje en los andenes del metro,
robar sombras de bolsos en los vagones,
asaltarte en mitad del túnel como un ciego?

Odiaba la lentitud de los días, la amenaza
de tu mirada en cualquier parte.
Moribundo de pena, harto de verme,
huía de mi reflejo en tus ojos.

Ahora te miro desde arriba, entre barandas,
y veo un perfil de geometría lírica sobre las vías.
Y te veo casi siempre sentada en el balcón cosiendo
sin verme, sin saberme, sin saber siquiera que te quiero.

No sé qué significa todo esto: quizá coser
con hilo intermitente no da ya para vivir,
no da para ser más que un borrón incómodo
y, en mi caso, sumamente, apasionadamente incorrecto.


jueves, 3 de febrero de 2011

En la cola del paro


Por Raquel Casas

Estoy en la cola del paro, cada día es más larga y por eso me da tiempo de pensar en muchas cosas como en la lista de la compra, las rebajas del Corte Inglés, que tengo que ir a la pelu pues ya tengo una raíz de metro. De repente me doy cuenta de que ayer era día dos de febrero, el día de la marmota, quizá por eso me siento tan relajada. Entonces alguien me llama. Es K y se acerca con una amplia sonrisa y me pregunta qué hago allí. Le explico que ayer era el día de la marmota y que aún no tengo trabajo. K me dice que me va a hacer un regalo. Dejo la cola del paro y me voy con él. Caminamos y charlamos hasta una tienda de tatuajes. K me dice que me regala uno. Como no me gustan las agujas le pido que me duerma. Me despierto y encuentro mi muñeca tatuada con una especie de pulsera negra. Me gusta mucho y pienso que K tiene muy buenas ideas. Nos despedimos, vuelvo a casa y me paso el día mirándome la muñeca. Descubro que el tatuaje se mueve, va cambiando de forma, estirándose y encogiéndose. Me encanta que de golpe mi brazo se encuentre lleno de líneas y formas extrañas. Observo que por la noche se vuelve pequeño y casi no se ve. Mañana, en la cola del paro, tendré que esconderlo un poco para que no llame la atención. Mañana, otra vez a la cola.

*

martes, 1 de febrero de 2011

De la crisis como oportunidad o Del optimismo cándido.


Por C.Rull

 Extracto de la Enciclopedia de la Nueva Economía. Vol. III. Página 547, Editorial Líber, Valencia, 2051.

"Nadie sabe muy bien dónde ni cuándo comenzó. La cuestión es que, en la segunda década del siglo XXI, vista la falta de oportunidades laborales y el escaso éxito del gobierno en las sucesivas reformas del mercado de trabajo, algunos grupos de parados decidieron organizarse para buscar formas alternativas de vivir y trabajar.[...]
Hay quien dice que la primera iniciativa fue la Cooperativa de Huertos Urbanos de Sant Cugat del Vallés; otros atribuyen el primer paso a la Asociación Recíclalos de Paterna; según una tercera versión, fue el Gremio Cultural de Avilés quien dio el primer paso; la teoría más corriente afirma que el movimiento se gestó desde el Banco de Intercambio de Ciudad Jardín, Córdoba. Fuere como fuere, en poco tiempo todas las ciudades del país vieron nacer asociaciones, gremios, cooperativas, grupos, sindicatos, y todo tipo de colectivos de exparados que pronto pondrían en crisis el sistema con un modelo de producción y consumo ecológico, igualitario y participativo. [...] El sistema político basado en una democracia representativa sometida al mercado capitalista se resquebrajaba ante un modelo basado en la implicación y la cooperación ciudadanas.[...]
Según J.G. Derleth, en su famoso estudio sobre el desarrollo político europeo en la tercera década del siglo, es plausible considerar que hacia 2025 tanto las potencias tradicionales como las emergentes habían cambiado su modelo productivo casi en un 50%, y fue entonces cuando dio comienzo la crisis de las multinacionales."