
Por Ester Astudillo
Tú lo tienes fácil,
tinte del duelo,
agujero del pesar,
pozo que atrae
y retiene
la pléyade
de quanta y hercios
y aun así
eres siempre el mismo,
sin esfuerzo, sin conciencia,
sin hondura ni matices.
Y tú, su antítesis,
huérfano también
de recodos y simas,
brillo refulgente,
epítome de la ausencia
en la retina,
incorruptible, noble,
tú eres
la arquitectura del aire.
En mi carta de colores
yo soy ora tú
al 30%,
ora al 45
el otro tú ,
siempre adúltera,
bastarda siempre,
rastreando la inmutable
esencia de lo absoluto
en ti, gruta noctámbula,
en ti, vientre de luna,
en busca de lo inefable,
del píxel en el ojo.
tinte del duelo,
agujero del pesar,
pozo que atrae
y retiene
la pléyade
de quanta y hercios
y aun así
eres siempre el mismo,
sin esfuerzo, sin conciencia,
sin hondura ni matices.
Y tú, su antítesis,
huérfano también
de recodos y simas,
brillo refulgente,
epítome de la ausencia
en la retina,
incorruptible, noble,
tú eres
la arquitectura del aire.
En mi carta de colores
yo soy ora tú
al 30%,
ora al 45
el otro tú ,
siempre adúltera,
bastarda siempre,
rastreando la inmutable
esencia de lo absoluto
en ti, gruta noctámbula,
en ti, vientre de luna,
en busca de lo inefable,
del píxel en el ojo.
Mi agradecimiento a Carlos Marzal
en concepto de préstamo de su
título La arquitectura del aire (2007),
y por supuesto, a mis krds José
y Carso, por mi licencioso
uso del título de su precioso
blog de imágenes. Gracias, compis!!!
en concepto de préstamo de su
título La arquitectura del aire (2007),
y por supuesto, a mis krds José
y Carso, por mi licencioso
uso del título de su precioso
blog de imágenes. Gracias, compis!!!


























