viernes 30 de abril de 2010

La Colometa




Per Mercè Mestre


Fa poc vaig llegir per segona vegada La plaça del Diamant, de Mercè Rodoreda. Però no va ser una simple relectura. No ho sé, vaig sentir una commoció profunda, gairebé violenta, racionalment inexplicable, com si se'm trenqués alguna cosa per dintre. He llegit algunes obres de la Mercè, que sempre ha estat per a mi una autora propera, imprescindible, i, malgrat la fascinació que he sentit en llegir-les, cap d'elles no m'ha produït aquest xoc que vaig sentir mentre rellegia la història de la Colometa.


"I em va donar tot el que quedava d'en Quimet: el rellotge.

I vaig pujar al terrat a respirar. Em vaig acostar a la barana de la banda del carrer i em vaig quedar quieta allà una estona. Feia vent. Els filferros d'estendre la roba, rovellats de tant no servir, es gronxaven, i la porta de la golfa, pam, pam... La vaig anar a tancar. I a dintre, al fons, de panxa enlaire, hi havia un colom, aquell de les llunetes. Tenia les plomes del coll mullades per la suor de la mort, els ullets enlleganyats. Ossos i ploma. Li vaig tocar les potes, tot just passar-li el dit pel damunt, plegades endintre, amb els ditets fent ganxo avall. Ja estava fred, I el vaig deixar allí, que havia estat a casa seva. I vaig tancar la porta. I vaig tornar al pis."


La Colometa és d'aquells personatges que se t'enganxen a totes les fibres, se't fusionen amb els cartílags i ja és impossible no sentir teva la seva veu. És una veu que se't filtra lentament mentre vas bevent la història. Perquè és una novel·la líquida que et va plovent per dintre, primer suaument, després més fort, una mica més fort i més fort, fins que t'inunda i, al final, és un riu que t'arrossega. I no saps si nedes o t'ofegues, però alguna cosa et diu que, malgrat tot, si continues nedant, llegint, respirant el seu aire, sobreviuràs. Com ella. Que val la pena sobreviure per saber com continua la seva història, com continua la teva vida.


I també és una mirada. Contínua. Una mirada hipnòtica que s'apodera de la teva retina, que t'explica les coses d'una altra manera, que il·lumina detalls tan petits que ni sabies que existien, però són realment importants per entendre com som per dins, de quin material estem fets.


Ja no puc caminar per Gràcia sense sentir la seva veu, sense compartir la seva mirada, sense respirar l'aire que circula per aquelles pàgines, per aquells terrats. I això és absolutament cert. Sóc incapaç d'oblidar cap dels seus gestos. M'emociona profundíssimament cada petit moviment, cada pensament, cada matís nou del personatge, que no para i no para de créixer, que es va fent immens en la seva senzillesa, ple de sons en el seu silenci, atemporal en el seu present.


Sempre, sempre recordo aquestes paraules de la Colometa:


"I a l'últim vaig entendre què volien dir quan deien aquesta persona és de suro... perquè de suro, ho era jo. No perquè fos des suro sinó perquè em vaig haver de fer de suro. I el cor de neu. Em vaig haver de fer de suro per poder tirar endavant, perquè si en comptes de ser de suro amb el cor de neu, hagués estat, com abans, de carn que quan et pessigues et fa mal, no hauria pogut passar per un pont tan alt i tan estret i tan llarg."


miércoles 28 de abril de 2010

Messico e nuvole


Por José G. Obrero


Voy a esperarte en un banco de Washington Square. O mejor, te encontraré en el Village acodado en la barra de un café. Tomaremos un par de cervezas antes de recoger nuestras mochilas y saltar sobre el primer tren que pase por Jersey. El camino es largo, Sal, pero eso es lo mejor de todo. Charlaremos tumbados en la tierra infinita de América de cómo podríamos “cogerlo” (¿coger qué?) “eso” que nosotros sentimos en la yema de los dedos. Rumbo a Frisco sobre el techo de un camión señalando con la barbilla a los hombres derrotados por la guerra, manadas de zombies que deambulan por la cuneta indiferentes a los campos que levantaron. Cerca de Chicago, la sombra barbada de Walt Whitman nos aúlla un pequeño dolor en el vientre del colibrí: Charlie Parker empapa las mesas de be-bop. Dean nos espera en Frisco, Sal, cargado de benzedrina pero llegaremos tarde porque hacemos el amor a una mexicana que huele a mezcal. Cada uno en su agujero, caliente como un nido, como los neumáticos que Dean quema en los parkings. Hay que ir al sur, Sal, más al sur. A México, donde algo que perdimos para siempre sigue esperándonos. La gente loca por salvarse que encontremos puede desorientarnos, Sal. Ellos se salvan (¿se salvan?) pero nosotros morimos en Miami luciendo horribles camisas de flores que apestan a Saigón. Deja a mamá con su nevera nueva, Sal Paradise, y busquemos una casa a las afueras de Durango.

martes 27 de abril de 2010

Biobibliografía inacabada

[semana temática del personaje literario. ya me disculparán, porque al final me he extendido en tema y extensión]

Se me hace difícil pensar en personajes literarios sin recordar también a sus creadores y a los libros en que los encontré. Al evocarlos vislumbro un mapa geográfico donde los ejes son pasajes de mi propia vida. Decir que conocer a Sergio Prim fue un raro y exquisito placer, es lo mismo que decir que ‘La escala de los mapas’ de Belén Gopegui me deslumbró por su prosa desconcertante. Como suele pasar en estos casos dejé el libro y no sé cuando volveré a verlo, así que no puedo citar alguno de los muchos fragmentos subrayados, pero recuerdo que más o menos era una línea que se iniciaba en la primera página y llegaba a la última con alguna discontinuidad inapreciable.

Pongo el tajo en mi memoria allá en 2º de BUP, cuando Andrés Hurtado cultivaba sus frutos en el árbol de la ciencia y el tío Iturrioz lo hacía en su azotea. Baroja me presentó a Epicuro y desde entonces me siento uno más de los cerdos de su piara.

Mi tocayo Óscar (en El tambor de hojalata de Günter Grass) también holló en mí una profunda zanja. Su determinación a no crecer y quedarse enano no tiene nada que ver con los síndromes de Peter Pan que tanto abundan por la contemporaneidad. Aunque si hablamos de Peter Panes el protagonista de ‘El lado oscuro del corazón’, el poeta Oliverio, fracturó mi manera de concebir el amor y me amargó la existencia convenciéndome a golpe de verso con que el ideal romántico del amor no sólo continuaba vigente a las puertas del s. XXI, sino que era el único que podía salvarme la vida y lo que era peor, la poesía.

Llegados al cine el personaje de Memento me tatuó en la mirada un mensaje: la amnesia es una patología, el olvido de ti mismo y de lo que has hecho es una coartada. Cada cual conoce sus crímenes.

En otro tono Woody Allen me sedujo en una película que no era suya: ‘Sueños de un seductor’ en la que se ríe de sí mismo y de los galanes a lo Humprey Bogart. Ese soy yo, me dije, cuando daba palos de ciego pidiendo el número de teléfono a las sirenas que me hacían naufragar en el mar de la adolescencia.

El malditismo lo conocí en persona en un viaje en autostop que me llevó a Granada. De camino a la casa de Lorca coincidí en un autobús repleto de mujeres que volvían del mercado con un poeta que vivía su personaje. Por entonces era más impresionable de lo que soy ahora y, aunque ya conocía a los hermanos Panero él me regaló una lupa de aumentos con la que vi atractivos sus vértigos. Años más tarde encontré a Leopoldo María en un congreso de literatura en la universidad de Zaragoza. Tambaleándose en el estrado farfullaba conspiraciones de la CIA contra su persona. Una retahíla de aspirantes a malditos poetas les reían las gracias, le llenaban los vasos y se repartían sus heces. Sentí pena. El Desencanto de Jaime Chávarri así como su devastadora secuela ofrecía un díptico desolador, un camino que sólo llevaba al cementerio de las letras y de las vías muertas, o aún peor, a la fantasmagoría literaria.

Sin nombre propio son todos los personajes Murakami. Con este buen hombre tengo una relación extraña, como si fuera el heredero natural de Auster y de Kundera anteriormente. Todos ellos autores que me sedujeron por sus personajes solitarios, atrapados en azarosas incertidumbres, atormentados por alguna especie de pecado que ellos no cometieron. Y sin embargo autores que me acabaron cansando, tal vez decepcionado por haberles encontrado los tics, los mecanismos narrativos que enganchan como la sonrisa de una chica encantadora de la que sabes que no vas a obtener nada más. Lo que me hace pensar que escribir es el arte de engañar, embaucar, algo así como llevar el gato al agua, arte del que Vila Matas tiene la maestría. Aunque tampoco él se libra del mismo pecado de los otros 3 citados anteriormente. Hace poco escuché un fragmento de una entrevista a Bolaño. Decía que los temas para tratar en una novela están limitados, no se le puede pedir a un escritor que saque nuevas temáticas de su chistera, pero tampoco se le puede perdonar que no experimente con la forma, que no cambie de registro en cada nueva obra.

Miro el texto escrito y, pese a lo largo que pueda resultar está lleno de carencias. Algunas son fruto de un olvido momentáneo, otras motivadas por algún tipo de acotamiento y otras, simplemente, porque la biblioteca borgeana es un universo tan vasto y yo un microbio tan pequeño que no he alcanzado ni la altura del primer estante. Me escuece especialmente la ausencia de personajes y autoras femeninas. Puedo intentar justificarlo por mi condición de XY y por tanto propenso a tener una cierta tirada hacia los de mi género a la hora de identificarme, pero también confieso mis lagunas. Sin embargo he de decir que Regentas y Bobarys no me seducen, me llaman mucho más Pizarniks, Woolfs y Yourcenars.

A veces paso por períodos en que pierdo la fe de encontrar tesoros en las librerías, como si hubiera perdido la capacidad del asombro ante nuevas palabras, por fortuna son sólo eclipses, siempre hay una voz (a veces incluso 7) que te lanza un cable en forma de título, un nombre, una clave, y se abren nuevos túneles que te llevan a las profundidades más sublimes.

[foto: biblioteca pública de ladrillo, Iglesia del Cristo Rey, Sagrera)

lunes 26 de abril de 2010

Annie Hall


Per a la meva amiga R
que, sense voler-ho,
amb la seva elegància
me la recorda a diari


Per Ester Astudillo
en la setmana temàtica
del personatge tòtem


Oh, Annie, Annie!
Et veig i no et veig
al volant del teu cotxe
onejant la corbata
en un New York obscè.
Oh, Annie, Annie,
ets dona? Ets ocell?

La mama per mi pretenia
vocació, fills, monogàmia
i una corbata trinxada
com a gran trofeu nupcial.
Però al mig de la meva cambra
la fotografia és la teva
i els cabells eren bandera
d’una altra ciutadania.
Oh, Annie, Annie!
Ara et veig i ara també.

Et vaig conèixer als vuitanta
i no estaves ja a ciutat.
Et tenia presonera
i closa a la meva estança
llegia les ensenyances
de la teva llibertat.
Oh, Annie, Annie,
ara et veig i ara també.

I a la pantalla abocada
amb els Beta tan de moda
no passava una estona
que no em captivés ta gràcia.
No era per mi el celibat,
de neures ‘nava servida
insegura per naixença:
tu eres a qui imitar!
Impostant una elegància
que de tu al punt aprenia
buscava un nuvi que un dia,
poeta per militància,
volgués estripa’m la lliga.
Oh, Annie, Annie!
Ara hi ets i ara també.

Els xics de ma coneixença,
brètols, pallussos, sòmines,
poblaven altres fronteres:
cercaven sols que cartera
i altres exuberàncies
dessota la cremallera,
fàcils nits de cacera,
barbies bledes a ultrança.
Al pit escassa abundància
per poder-la empenyorar
i el cor a rebentar
de sojorns plens de nostàlgia,
i un que se’m va enamorar,
Romeu d’estranya mudança
i al cap només que pardals,
desconeix cotilleria.
Oh, Annie, Annie!
És ver que tu existies?

La teva rialla rugia
cada matí a trenc l’alba
i el pantaló blanc tenyia
de maragda melangia
el saber-me ja embogida
de fatal desesperança:
semblar-m’hi mai no faria
per mi, dolça quitança!

Oh Annie, Annie!
La teva foto no guarda
l’altar de la llar meva
i el teu Manhattan és altri
que el que em vares mostrar
amb acrobàcies de hippie
i amb adulteris d’artista.
Prò al cor et duc, Annie,
espai que mai no muda
ni em podran arrabassar.
El vestit blanc ben desat
sens corbata i sense lliga, ai las!
La meva vida,
oh Annie,
ma vida vas capgirar.

domingo 25 de abril de 2010

Al trote.

Por Rufino Pérez


Venía con el corazón cargado de ilusiones. Sabía que tenía todo un camino por delante, pero el objetivo estaba claro y lo lograría. Probablemente era la persona con más energía de todo aquel entorno. Miraba al sol cada mañana agradeciendo poder disfrutar de un día para gozar de las pequeñas cosas. Y gozaba. Tampoco le preocupaba equivocarse porque aprendía de cada uno de los fracasos.

A menudo, habría que renovar fuerzas porque las etapas eran duras. Sabía que no era conveniente ir muy cargado y se procuró una mochila pequeñita para que no cupiesen allí muchas preocupaciones.

Se puso en marcha. Pero, había olvidado ponerse los zapatos.

sábado 24 de abril de 2010

A...

Por Antonia Martos



“A l’ànima li arriba el despertar,
car ara em tornes a aparèixer tu,
com una fugissera visió,
com l’esperit de la bellesa pura.

I el cor en el seu èxtasi batega
i per a ell ressusciten de nou
la deïtat i la inspiració,
i la vida, les llàgrimes, l’amor.”

Aleksandr S. Puixkin
A… (Kern)




Sin nada
quisiera
de nuevo
(re)inventarme;

dejar en aquel armario,
sin hacer ruido,
la sombra del duelo
el dolor;

jugar a perderme
en el laberinto,
sin niebla,
de mi alma;

abrir las manos,
respirar el olor a tinta
de esta mañana.
Mi mañana.
.

viernes 23 de abril de 2010

ASESINATO MATINAL


Como hoy es el dia de San Jordi,hago una previa para felicitaros,antes de colgar el post, y desearos la mejor de las suertes a los que presenteis libros.
"Donde se quiere a los libros,tambien se quiere a las personas"
(Heinrich Heine)


ASESINATO MATINAL

Se miró al espejo recién levantada y quedó hipnotizada por esa legaña pegajosa que resbalaba por la comisura de su ojo izquierdo. Las legañas siempre le servían de catalizadores de la realidad, de fronteras asquerosas, pero naturales, con el mundo de los sueños. Eran una síntesis de fluidos enquistados que harían las delicias de cualquier CSI .
Tentada cogió el espejo de mano, con morbosa ampliación, y descubrió en un minucioso análisis, entre negros restos de lápiz de ojos y de sombras moradas, lo que parecía una lagrimita rebelde, que aún chisporroteaba reivindicando atención entre el desborde de despojos.
Era un espectáculo verla faenar dramáticamente, como es su obligación, para remontar las montañitas de pegotes y así poder desembocar en la mejilla entre surcos agridulces, buscando el consuelo de la gravedad.
En un arrebato de ternura, ella intentó salvarla de la necesaria lavada de cara, empujándola con un pensamiento triste, de esos que siempre tenía recién horneados e incluso, si esto fallaba, estaba dispuesta a contagiarle un saludable y siniestro ataque de risa matinal.
Ensimismada con su heroico rescate, se le había pasado la hora de ir a la faena… pero su jodido, impecable y aburrido ojo derecho hizo un guiño a mirada alzada, y tuvo que cometer un rápido asesinato: ahogándola en el lavabo…. . Después, lloró de camino al trabajo, en su homenaje.

jueves 22 de abril de 2010

La princesa


Era su cumpleaños y no sabía cómo decirle que Blancanieves estaba tan borracha que no iría a la fiesta. Primero le dijo que quizá llegaría tarde y continuaba esperándola con la corona puesta. Aún no había probado nada, ni un refresco, ni un trozo de tarta, pero los invitados no paraban de comer, reír, saltar, gritar, no les importaba demasiado la no llegada de la princesa. Le prometió que la llevaría allí hace un año exactamente, era su princesa favorita. Pero estaba borracha, mucho, tirada en el suelo de su casa después de haber vomitado varias veces. El príncipe la había dejado unos días antes. Qué desastre. Así que pensó en otra excusa mejor para la niña, algo que pudiera entender; Cariño, lo siento pero Blancanieves no va a venir, se ha muerto.

*

miércoles 21 de abril de 2010

ALIENTO

Por José G. Obrero


La última parada es el aliento, detenerse en los vidrios.
Después de los abrazos suspendidos, de las uñas
que surcan la columna sembrando un horizonte,
zanjan los dientes la lava de la carne,
se eleva el polvo hasta cegar los cuerpos.
Ya no vale la espera dos trozos de metal.
Olisquea la rehala la punta de la sombra,
se abre paso el sudor perlando el pubis.
El calor acelera el entrar y salir, rítmico navajazo,
se encharca la materia. Un dique roto eleva el oleaje
en los puertos más próximos, desdibuja la costa.
Es un camino frágil: hunde, anega, se deforma
en el cuenco de las manos la cuenca de los ojos.
Creemos un destino al mojarnos la nuca,
pero quema si es hielo. Si es fango de una mano,
nos remueve por dentro, la ensucia y nos contagia.
Los microbios nos hienden sus pequeños
colmillos: el invierno se incuba, se desploma
en el ánimo que deviene mercurio, fragmentos
de un espejo que no devuelve imagen. Gravitamos
recuerdos, inconsistentes plumas clavadas
en la lengua, no sirven los anclajes. La escollera
crepita el paso de las grietas, ejército famélico
de piedras y de algas. Tan sólo el azahar perfumando
la noche puede inflamarlo todo, bullir por los adarves.
Arrinconan las llamas migajas de los sueños
hervimos como nubes crujientes de verano.
Aliento de una boca, no ya la boca misma
sin forma y sin anhelo salvo el que en los cristales
atestigua la niña que dibuja princesas. Los viejos
al beber expulsan por error su cansancio en la copa,
un aliento primero ensayado en el último.

La última parada de un ciclo que termina.

martes 20 de abril de 2010

FLASHBACKS

Por Carlos Rull

Cuando él, quien sea, se marcha tras el ardiente amor y el prosaico desayuno, ella tiene la peculiar costumbre de fotografíar la cama vacía. Con el tiempo, tras la separación, ha ido acumulando una pequeña colección de desenlaces. Nadie más distinguiría apenas una imagen de otra. A ella, sin embargo, la disposición de las sábanas, la situación de las almohadas, la altura de la persiana, la ausencia de manta, le permiten reconstruir, sólo parcialmente, algunas de las noches. No necesita más detalle. No desea más pormenor. Al principio, se levantaba un poco antes para fotografiar la cama con el cuerpo dormido del amante de turno, de espaldas, a contraluz, desnudo. Pronto se cansó de tanta concreción: tuvo la desagradable sensación de estar convirtiéndose en coleccionista. Ahora, en cambio, en cada fotografía, en cada final, hay un relato infinito que se puede contar en las noches, que todavía se le antojan muchas, de soledad.

lunes 19 de abril de 2010

Malastrugança

Mai era el país on jo habitava. Era un país sense retorn. No m’agradava. Era el meu país, el que jo havia triat, però ell no m’havia escollit. Mai no m’havia designat: era una súbdita de l’Estat de mai. Els habitants de mai no tenen cap esperança. Parlen la llengua de la nostàlgia. La seva moneda és el temps que passa: són incapaços d’estalviar-ne i dilapiden la vida en direcció a un gorg anomenat mort que és la capital del seu país.
Els maistes són grans constructors d’amors, d’amistats, d’escriptures i d’altres edificis colpidors que contenen la seva pròpia ruïna des del principi, però són incapaços de construir una casa, una llar, qualsevol cosa que s’assembli a un allotjament estable i habitable.
Els maistes no creuen que la vida comporti un creixement, una acumulació de veritat, de saviesa, de riquesa i d’experiència; saben des que neixen que la vida és un decreixement, una minva, una despossessió, un desmembrament. Han rebut un tron amb l’única finalitat de perdre’l.


AMÉLIE NOTHOMB, dins de Biografia de la fam

Allunya't dels que viuen del patriotisme dels altres.

CONSTANCIO C. VIGIL


Per Ester Astudillo

Havia estat atzarós el seu naixement. Tan atzarós de fet com la seva concepció, i alhora miraculós, com igualment miraculosa havia estat la gestació fins al moment del terme. La mare -tampoc el pare, els avis ni els altres parents si n'haguessin estat al cas- no hauria apostat ni un duro perquè el seu ventre donés finalment fruit. Però contra tot pronòstic, en vaig sortir jo: en aquell moment precís que figura al revers del meu DNI, justament a 41,37 graus de latitud nord i 0,38 graus de longitud est, exactament on a ningú de la família, a la mare per començar, se li havia perdut res.

Fou una veritable catàstrofe que la mama hi anés a petar sense cap crit del destí: la mare no hi creu en el destí, és una dona molt del seu temps avant la lettre. Encara avui, 33 llargs anys després de la meva dissort, pateixo les desafortunades conseqüències d'aquella fatalitat. I és que aquell país és el bressol de la nostàlgia: tots els nascuts en aquella pàtria estem predestinats a una vida de melangia, estem abocats, per què no dir-ho com se’n diu comunament, a la pena.

Dic pàtria i faig mal fet, perquè ara us fareu una idea equivocada del que volia dir. La melangia de la terra d'on jo vinc ve precisament perquè tots els nacionals d'aquell país naixem apàtrides. Ves tu, quina ironia més grossa, però aquestes són les coses que té el destí, ja no em discuteixo més amb la mama per creure-hi jo i no creure-hi ella: naixem allí, ens bategen, ens registren, segueixen fil per randa el protocol civil que la gent entenimentada i pràctica segueix quan hi ha un infantament a la família perquè quan ens fem grans puguem tenir DNI, seguretat social i passaport... però som en essència apàtrides. Som apàtrides abans que humans, no és cap broma això: ho he comprovat amb tots els nacionals que conec –no gaires, per sort-; enteneu-me, no vull dir que en conegui pocs, sinó que conjuntament som, afortunadament, un grup poc nodrit. No sé què ho fa però és així, he deixat de buscar-li explicació, ni racional, ni divina ni tan sols paranormal.

I això que deia de la ironia, que em sembla que no ho he deixat prou clar: ves que no és irònic, que el fet de néixer en un indret determinat -diguem-ne pàtria en benefici del discurs- et faci apàtrida! Però no val a fer-hi càbales, ni a posar-se de cul: tenim una manca de sentiment nacional que els metges han batejat com la Síndrome del Patriota Deficitari (SPD). Perquè això sí que ho tenim: som pocs però ben avinguts, i intel·ligents i guapos com el que més. Tant que hem merescut fins i tot un nom propi!

No és que estiguem molt malalts, no, i ara!; podem fer vida normal. Vull dir que som nadons com qualsevol altre durant, posem per cas, els 2 primers anys de vida, ens alleten al pit els primers mesos i tota la pesca, ja m'enteneu. De fet, podem passar per gent moooolt normal fins a una certa edat, i n'hi ha que s'han dut el seu secret amb ells a la tomba -darrerament és més l'urna que altra cosa, però bé, aquest detall tant hi fa per l’afer que m’ocupa.

Les primeres dificultats vénen passada la primera infantesa, quan la mama t'explica els contes aquells que el príncep d'un país es casa amb la princesa del país veí i la princesa ho és d'una terra estrangera perquè a la seva terra ha de regnar un príncep que després serà rei. Perquè esclar, tenim tirada a preguntar: què vol dir país? I rei? I princesa? I les respostes que rebem resulten del tot incomprensibles. Més tard, quan a escola t'ensenyen tot allò de les fronteres , les colònies i les nacionalitats, és que no hi entens ni fava. Però fins aquí la cosa és prou fàcil: és un anar fent; has entès què cal que contestis a certes preguntes dels exàmens i saps que hi ha temes de conversa que més val evitar si no vols acabar sempre ficant-te de peus a la galleda.

Els problemes de debò apareixen amb l’afició pels esports de competició, sobretot, no cal dir-ho, pel futbol. No sé què té aquest esport que fa que la gent es torni ximple. Ni les dones ni els homes a ca meva tenim preferència per cap equip; bé, almenys a priori. Jo sempre defenso que el nostre judici és més assenyat i objectiu, però em prenen per boja i prefereixo no insistir i, si és possible, evitar els entorns tòxics. Per les Olimpíades del ’92, sense anar més lluny, vaig haver de fugir de ciutat perquè no suportava el neguit i el tràfec que em contagiaven els veïns amb aquelles vetllades interminables de tele cada vespre.

Jo, què voleu que us digui, mai no m’he considerat malalta; al contrari, he pensat en mi sempre en els millors dels termes: malastrugades les coordenades que varen marcar el meu naixement però fora d’això, una xica trempada que no perd ocasió de xalar i que ha sabut aprofitar quan el vent bufava de cara... i d’esquena. Però ves, des que he sabut que s’han empescat un nom per als de ca meva que no dormo tranquil·la: tinc DNI, passaport, estat civil, seguretat social i tots els ets i uts d’un ciutadà qualsevol, però trobo com si em manqués alguna cosa...

domingo 18 de abril de 2010

La vida triste

(Por Sergio Belmonte)


Al nacer ya era distinto a todos. La infancia le fue muy cruel y la adolescendia no hizo otra cosa que aumentar su deformación. No se le conocieron amigos íntimos, ni parejas. Trabajó durante 43 años en una fábrica de conservas.

Murió solo.

A pesar de las advertencias, su madre no había dejado las drogas ni un sólo día durante su embarazo.


.

sábado 17 de abril de 2010

FALTA

Por Antonia Martos

A Cecilia

¿Puedes acaso revelar
el misterio que atormenta
mi alma y perturba mi razón?

Eduardo Chirinos



El hombre que arrastra el carro
repleto de hierros,
el vendedor de la ONCE
con su silla de camping,
el trayecto de un funcionario
del caos
con su buga sucio,
sin junta de culata,
el camino
paraíso laboral
gris
sin emoción.

Y al fin,
la marcha silenciosa
de los cuatro vientos,
del aire eléctrico
que barre su abrigo,
también su aliento
(mi aliento)
húmedo
como el hambre
de su cuerpo
(mi cuerpo)
intacto.

Pasión oscura
que me falta.
.

viernes 16 de abril de 2010

Assassina




Per Mercè Mestre



Es treu els guants de làtex,
el somriure de làtex,
l'ànima de làtex.

Amb rutina de ceba tendra,
es desfà de capes i capes de bèstia,
de carn extrema,
flàccida, lenta,
de batec pervers,
etern, odiós,
de venes i venes
buides
inflades d'aire,
de palmeres,
d'huracans.

Farta de ser.
De no ser. Vampira.
De ser medusa
elèctrica.
Avorrida
d'agulles desesperades,
de verins,
de mentides.
Farta.

Es deixa caure nua
a terra, més avall del terra,
cansada, bruta de suor, de set,
d'horror,
més avall,
llença el preservatiu del cor
a la tassa del wàter.
Com un esperit.
Com un fetus.

Una gota de cera bull sota cada ungla,
sota cada parpella.
Una gota de no-res,
sota el seu somriure d'anilina
fals
de Gioconda índia.




jueves 15 de abril de 2010

Uitwisseling


Des de Breda, des de fa 8 dies, amb els alumnes de 3r d'ESO.

Finalment he aconseguit que una alumna m'escrigui un poema en holandès que parli sobre la seva experiència. Gràcies a la Kelly i a la Laerke per traduir-lo i pels bons moments a Holanda.


Uitwisseling


Ik had een keuze dit jaar,

een uitwisseling naar Spanje of naar de ardene,

met denken was ik al gauw klaar,

de uitwisseling werd het,

op een dag ik net msn aangezet,

en iemand voegede me toe,

het was mÿn match,

we pratten, en hoe,

in het engels heel het gespret,

Laerke was het meisje en ze was te gek,

we hadden de zelfde hobby’s en konden

het goed met elkaar vinden,

we werden goede uriendinnen!


Kelly Boegers


(Intercanvi


Aquest any havia d' escollir una opció,

un intercanvi a Espanya o colònies d’esport.

Pensant en això ho vaig decidir de seguida,

faria l'intercanvi. Un dia acabava d'engegar el msn

i algú em va sol.licitar; era la meva parella.

Parlem en anglès tota l’estona.

Ella era la Laerke, una noia increïble.

Teníem les mateixes aficions i ens portàvem bé;

ara som bones amigues!


Kelly Boegers)

miércoles 14 de abril de 2010

HILO

Por José G. Obrero

Vívida imagen de un hilo que cuelga
en la penumbra y se instala en las láminas,
cruza el sopor de los sacos amnióticos,
flota entre plumas de aves extinguidas,
crece en el óxido.
Se anuncia en las mañanas de derribo,
cimbrea, esquiva, salta este triste girar
este triste quemar, este crudo estampado
de círculos viciosos.
No deja de ensayar el juego de cintura
cimbrea, esquiva, salta,
sin puños golpea con muñones acerados
es nada, es ese hilo que enhebra un asidero.

martes 13 de abril de 2010

Ama nacer




(a José, por levantar los puentes
y a Elia, por desvelarme al alba)


El sol funde la noche
con su tizón blanco.

Mana el rocío,
se derrama el cristal.

La mañana se abre
en el espacio de un párpado.

Córdoba, 10 de abril de 2010

lunes 12 de abril de 2010

Love Tax / Impost amorós


Quería ser puta. Pero una puta especial; en realidad, una puta vengadora [...] Y decidí ejercer; para mí había sido un gracioso y revelador descubrimiento. Este oficio no me daría problemas, dejarían de acosarme las dudas, no había más que pensar.

PAULA IZQUIERDO en La falta

Volver a las palabras.
Creer en ellas. Poco [...]
Boqueando. Pez en la orilla
común de los creyentes.

CHANTAL MAILLARD en Hilos

By / per Ester Astudillo


You’d come home
after I’d picked on you
in the streets,
just like that,
‘cause you’d caught my eye
and I must always follow
first impressions.

“Easy, man, I’m not one of those
perverts who love shagging
in public lavs
or on exhibit beds
-anything handy-,
queers addicted
to underground gents,
curios for 22nd c museums
or trendy lit lists.”

We’d circle the Ground Zero
while you pressed your lips
on my tits and levelled your body
by me on the taxi back seat.
And we’d miss the night
as we ripped the neons
and quelled unspecific thirsts.

Through the door,
by the sink,
off our clothes,
across the night,
on the wall,
round the bed:
shallow joy
thickened and grown
muffling the town.

Just as then,
after deflating,
your eyes shut,
I gulped down my pill,
crossed the exit sign,
reversed the handle card,
took the lift down,
again in the dark,
a 50-buck bill
inside your billfold,
and off of your life.







Faries cap a casa
després que t’hagués replegat
del carrer, així sense més:

m’havies entrat pels ulls
i tinc per costum obeir
la primera impressió.



"Tranquil, paio, no sóc d'aquelles
frikis que carden
als serveis públics o

en llits d’exposició
-qualsevol superfície ja fa-,
maricons addictes
als lavabos del metro,
souvenirs de museu
per al segle vinent

o el rànquing de best-sellers."


Rodaríem per la Zona Zero,
els teus llavis premuts

als mugrons
i tu ajustat a mi
al seient del darrere.

I ens perdríem la nit
a canvi d’esquinçar els neons
i saciar sets que no concreto.



Porta enrere,
vora la pica,
fora la roba,
dins la nit,
ran la paret,
dessobre el llit:

fruir epidèrmic
gros i espessit
que esmorteix la ciutat.


Llavors, un cop desinflat,
els teus ulls ja closos,

m'empasso la píndola,
creuo el senyal,
tombo el cartell
de ‘No molestar’,

cap dins l’ascensor,
de nou a la fosca,
50 bitllets
al teu moneder
i adéu pardal.

domingo 11 de abril de 2010

Intercambio


Por Rufino Pérez










Tenía sed y afortunadamente tenía agua abundante para beber. Bebió. Buscó algo que comer porque también tenía hambre, pero no tenía nada que comer.

Al otro lado, había alguien que tenía comida, bastante comida. Pero no tenía apenas agua.

Se miraron un momento. Eran enemigos. Pero decidieron, por instinto natural, intercambiar agua por comida. Y ese día y otro más comieron y bebieron los dos. Murieron enemigos, pero hartos, llenos de abrazos que se guardaron cada uno porque los dos tenían y no consideraron necesario intercambiar…

El pequeño, que parecía dormirse mientras escuchaba a su padre, se levantó de pronto y se fue a buscar su álbum de cromos.

sábado 10 de abril de 2010

LAS VISITAS

Por Antonia Martos


Sufrió la lentitud del paso de las horas en aquel lugar, día tras día y mes tras mes. Fue un cinco de abril cuando su pesadilla se hizo realidad. Ingresó en una residencia de la tercera edad, decisión que tomaron sus cuatro hijas. Llegó con una maleta y una fotografía de su mujer con los zapatos de tacón que siempre llevó en la pastelería. No me acuerdo del nombre de la residencia, pero sí de que estaba situada en la zona alta de Barcelona. Rafael, el padre de todas, se sentía abandonado por sus hijas y, en especial, por Sonia, su hija pequeña. Rafael y su mujer, que había fallecido hacía ya algunos años, invirtieron en Sonia todo su dinero, la ayudaron a pagar su casa con jardín y trabajaron para ella más de diez horas diarias en la pastelería que tenían en el corazón de Barcelona. Con el resto de hijas, entendió que el abandono era la respuesta a su decisión de darlo todo, en vida, por Sonia. Miriam, Rosa y Victoria eran sus otras hijas. Sus vidas transcurrían como si fuera la primera maravilla del mundo, entre las atenciones a sus hijos y la dedicación a sus maridos. En cuanto a los nietos, apenas conocían a su abuelo, ya que, durante la infancia de éstos, el trabajo en la pastelería lo dejaba exhausto para hacer de vez en cuando una visita a casa de sus hijas. De hecho, se puede decir que cumplía y hacía lo que se dice de una forma sarcástica la visita del médico, es decir, visitaba a sus nietos una media hora, cada cuatro meses. Ahora, Rafael, en la zona alta de Barcelona, con la mirada fija en Collserola, se siente vacío y solo. Sus nietos lo visitan obligados por sus madres un promedio de tres veces al año y no aguantan más de media hora con él. El silencio y las miradas hablan por sí solas. Cuando el abuelo habla del tiempo que lleva en la residencia, de la soledad, y de su vida con Daniela, los nietos, con prisa, y sin mirarle a la cara, se despiden de él. Antes de que muriera Daniela, se sentía acompañado por la extensa familia de su mujer. De alguna manera le ocupaba el poco tiempo de ocio. Todas las hermanas de Daniela vivían en el mismo edificio. Y cuando no los visitaba una, los visitaba la otra. Por tanto, sus vidas transcurrían entre la pastelería de Sonia y las visitas de la familia de Daniela. Por lo que se refiere al resto de hijas, yernos y nietos, unas tres veces al año, la visita del médico, y las fiestas hipócritas que cualquier familia conoce, me refiero a los cumpleaños, a los aniversarios de boda y a la Navidad. Ahora a Rafael se le habían acabado los cumpleaños, los aniversarios de boda y la Navidad. En cuanto a Sonia, ella seguía trabajando en la pastelería. Gracias a sus padres había conseguido todo lo que quería. Su casita con jardín, la pastelería a su nombre y a su padre, que ya no molestaba, ingresado en una residencia en la zona alta de Barcelona. ¿Qué más podía pedirle a la vida?
Durante los cuatro años que Rafael estuvo allí se hizo muy amigo de Anselmo. Con Anselmo descubrió que los años se le habían escapado de una forma absurda entre la pastelería y las visitas de la familia de Daniela. Anselmo también tenía cuatro hijas y esa casualidad les unió en una gran amistad. Por el contrario, su amigo recibía visitas, casi a diario, de sus nietos y esto hacía que Rafael sintiera mucha envidia.
Cuando Anselmo recibía las visitas Rafael desaparecía de su lado y, por lo menos, hasta el día siguiente, en el desayuno, no le dirigía la palabra. Esto llegó a obsesionar tanto a Rafael que ya no podía ni mirar a la cara a su amigo. Como todo en la vida de Rafael acababa más tarde o más temprano, también la amistad con Anselmo acabó.
Rafael sentía sobre su cabeza el peso de una losa insoportable. Una losa de vacío, de soledad, de dolor y de angustia. Una losa que se llevó con él el día que escapó de la residencia y se dirigió al centro de la ciudad donde los corazones de sus hijas, de sus yernos y de sus nietos palpitaban como podrían palpitar los corazones de las hijas, de los yernos y de los nietos de cualquier abuelo que esté en una residencia de la tercera edad y, sin pensarlo un instante, entró en aquella estación de metro. Más tarde, un panel luminoso informaba que la línea había quedado interrumpida por un impacto brusco ajeno a la compañía. Los setenta pasajeros que iban en el primer vagón salieron por su propio pie tras el chirrido estremecedor de las ruedas del metro.

miércoles 7 de abril de 2010

Centro

Por José G. Obrero

Esta gravitación no sigue órbita.
Oscila en movimientos caprichosos,
bruscos giros.
Hace ya tiempo que existió una cuerda
delgada en el asirse continuo de las manos.
Ahora quema.
El débil vínculo precipita el tropiezo,
sacude el cuerpo, la embestida insiste;
persevera en el surco.
Permeable silencio que no cesa el goteo.
Hembra esmerilada invitando al naufragio.
Plumífero orificio por donde salta el filo
hiriente de la piedra.
Los límites ahuyentan a las mallas:
todo apunta hacia el fondo.
Sin órbita
Sin centro.

martes 6 de abril de 2010

VAMOS VOLANDO

Por Carlos Rull

Hasta hace poco le aterraba volar. Sin embargo, desde que sube a los aviones con la esperanza de que estos se estrellen, las más violentas turbulencias y maniobras le exaltan turbadoramente, llenándole de un deleite conmocionador, de un regocijo casi infantil, un goce perversamente sensual . Los vuelos plácidos y sosegados le semejan interminablemente monótonos. Goza en cambio de los traqueteos, los zarandeos y los más o menos bruscos descensos. Las tormentas y las borrascas se le antojan ahora escenarios perfectos para despegues y aterrizajes. No es raro, no obstante, que la persona que ocupa el asiento anejo solicite con creciente inquietud a la azafata un cambio de sitio. Aduce él que todo es cuestión de puntos de vista, mientras contempla un folleto de una escuela de salto en paracaídas. De los motivos por los que ha perdido - o tal vez ha ganado - el instintivo y natural apego a la vida nada dice.

lunes 5 de abril de 2010

Rallentando


El pánico es
un furor detenido. En un principio
fue el pánico.
Tuvo que serlo.

CHANTAL MAILLARD en Hilos

Cuando esperamos hechos posibles
sólo la soledad nos acompaña

ELENA MEDEL




Por Ester Astudillo


Puse el corazón en salmuera,
mi esfínter del pánico.

Cauterizan en salino
¿ausencias bisiestas cuántas?

Y quieren marcarse un tango con la lluvia
en el estante bajo
de mi armario amarillo.

Y ella, metrónomo dúctil de estación,
naftalina piadosa -este año-
con las prendas de a diario,
cuenta a partir de aquí
y de ahora
los latidos que mi pecho
no echa en falta.

sábado 3 de abril de 2010

LAMENTO DE UN BLUES

Por Antonia Martos

"Adonde ningún camino estaba trazado
nosotros hemos volado."
Rilke


Nunca fuiste mi anestesia
por eso marché,
por la salida discreta,
por la puerta del fondo,
sin hacer ruido.

No tuve que gritar
la hora de la estrella
llegó
sin marcas en mi espalda,
sin cenas
sin besos mañaneros.

Fue en una tarde tranquila
cuando tu muerte
se acercó
azul
como el lamento
de un blues
sin roces
ni caricias.

.


viernes 2 de abril de 2010

Cagalorito feroz




Per Mercè Mestre


Adaptació de la lletra de la cançó "Caperucita feroz",
de l'Orquesta Mondragón, per a perico i caragol.






Brrrrrrrrr


Hola caracol,
yo soy el loro.
Quiero tenerte cerca
para oirte mejor.

Hola mi amor,
soy yo, tu loro.
Quiero tenerte cerca
para verte mejor.

Hola cara de col,
yo soy el loro.
Quiero tenerte cerca
para olerte mejor.

Hola mi amor,
soy yo, tu loro.
Quiero tenerte cerca
para hablarte mejor.

Yo lo que quiero
es tu cuerpo tan frugal.
Y lo que adoro
es tu fuerza de animal.

Si con tus garras
me quisieras tu abrazar.
Si con tu pico
me quisieras tu picar.

Hola mi amor,
yo soy el loro.
Te he comprado un aro,
pipas y un collar.

Hola caracol,
soy yo, tu loro.
Quiero bailar contigo
un lindo baba'n'roll.

Yo sólo quiero
una escarola sin final
a la que ambos
podamos devorar.


Brrrrrrrrr