lunes 29 de noviembre de 2010

Va de fábula


Hay animales cristianos
en compensación
por tantos cristianos
que son animales
Honoré de Balzac

POR ESTER ASTUDILLO
EN LA SEMANA DEL ANIMALARIO

En un tiempo muy lejano, habitaba sobre un orbe semejante a lo que hoy conocemos como ‘planeta’ una población un tanto heterogénea de seres vivos y autopropulsados conocidos por el nombre de ‘animales’. Vivían en colonias, pequeños grupos lo más homogéneos posible cimentados alrededor de uno de sus congéneres, investido con suficiente autoridad para garantizar el buen orden y la moral convivencia de los individuos a su cargo y a quien denominaban ‘sacerdote’. A su vez, las colonias se organizaban en jerarquías superiores, que velaban por mediar en las pugnas que aparecían entre unas y otras: cuanto más arriba en la jerarquía, más heterogeneidad, y de todos es sabido que tal cosa es pájaro de mal agüero. En la cúspide de la organización, de forma triangular, como no os sorprenderá en absoluto, yacía la máxima figura arbitral: el gurú mayor, también llamado ‘pontífice’. Su dominio era, sin embargo -decían-, sólo espiritual.

En un momento determinado de la historia sobre aquel extraño orbe se sucedió una bestial calamidad: un espécimen de uno de los grupos animales hizo caso omiso de las barreras biológicas y copuló con un espécimen de otro grupo de seres casualmente no inventariado, con el fatal resultado de contagiarse de una terrible enfermedad que a partir de entonces se cebaría entre la ordenada población animal, dados como eran a la copulación compulsiva: folla mucho y bien, y no mires con quién.

Ante el meteórico avance de la epidemia y la creciente mortandad que asolaba la población, los sacerdotes se reunieron en cónclave sumarísimo con el sumo sacerdote por poner fin a aquella lacra; a algunos de ellos la noticia les caló especialmente hondo, puesto que les cogió literalmente con las manos en la masa, aunque, todo sea dicho, supieron mantener la compostura y acudieron prestos al oír retumbar el gong de convocatoria.

Mantuvieron largas sesiones de debate porque no conseguían la mayoría requerida para imponer solución alguna, teniendo como tenían un funcionamiento corporativo 100% democrático. Finalmente, con el voto de calidad del gurú mayor, dictaminaron que además de la tradicional solución de la abstinencia como única medida moralmente sancionada para salvarse del contagio de aquel mal nauseabundo, llegado un momento de apretura tal que uno no pudiera contener su libido y no tuviera más alternativa que entregarse a la cópula sin mirar con quién, en ese y sólo en ese caso, sería también moralmente aceptable la protección profiláctica.

Los sacerdotes menores, venidos de los rincones más alejados de aquel orbe, respiraron aliviados y dedicaron simpatías y medias sonrisas al gurú mayor, a quien agasajaron con prebendas y obsequios variopintos que habían de durarle todo su pontificado. Luego regresaron cada uno a su colonia, donde se dedicaron bestial y devotamente a practicar con el ejemplo.

Huelga decir que aquella medida no consiguió en absoluto detener la pandemia, sino que la concentró en determinados núcleos que acabaron por infestar el orbe y que tristemente se convirtieron en bolsas de población marginal cada vez más crecientes y, paradójicamente, menos notorias.

Y los sacerdotes y el pontífice fueron felices y, siendo animales, comieron perdices.

Y colorín, colorado… este cuento bestial se ha acabado.

domingo 28 de noviembre de 2010

DE VISITA

Por Rufino Pérez


Un taxi. Levantar la mano y un coche sale de entre todos aquellos que van y vienen por la avenida. Se para junto a nosotros. Y mi madre abre la puerta por la que me cuelo a echarme sobre el asiento mucho más confortable que la silla de la escuela, en la que debería estar a estas horas. Hospital General, por favor. De acuerdo, señora. ¿Te van a operar mamá? No, sólo vamos a hablar con el médico.

A mí nunca me llevan a hablar con el médico, me llevan a que me mire la garganta con ese palito que me hace casi vomitar y tengo que toser varias veces. Una vez me hicieron daño porque me pusieron una inyección. Pero yo hablo poco con los médicos, sólo lloro. Ahora, en el taxi, no dejaba de mirar por la ventanilla, disfrutando de esta mañana de vacaciones.

Hoy sé que aquel día fui el albacea sentimental de una mujer, que secó sus lágrimas y no paró de mirarme, cuando de vuelta a casa, yo seguí contando los árboles con hojas y sin hojas por la ventanilla de aquel otro taxi. Igualito que el anterior pero más triste.

viernes 26 de noviembre de 2010

Companya política




Per Mercè Mestre



El cara a cara havia acabat. Es van mirar amb complicitat. La regidora va fer un senyal al tècnic de so i a la càmera 1.

- Bé, t'acompanyo a casa, carinyo.
- Sí, espera'm, que em desmaquillo i em canvio en un moment.

Un minut abans eren enemics polítics, competidors rabiosos amb rímel d'odi espès a les pestanyes. Un minut després, canya de sucre.

- D'acord, t'espero a la cafeteria.

Pels passadissos i a l'ascensor anava saludant persones que gairebé no coneixia, però és el que tocava ara. No es podia queixar. Segons les darreres enquestes era el candidat favorit i, si no hi havia sorpreses d'última hora, podia guanyar les eleccions per majoria. Va sentir una punxada en el centre de l'univers.

- Bon dia.
- Bon dia. Felicitats, president!

Es va mirar de reüll al mirall de l'ascensor. Qui era aquell brètol? De sobte no es reconeixia. Es va atabalar una mica.

- Com és possible que no sàpiga qui sóc?

Tothom el saludava pel seu nom, però ell no sabia qui era ni què hi feia, en aquell ascensor, ni d'on venia ni on anava, ni, ni, ni...

Quan es va despertar a l'hospital, al cap de tres hores, ella era al seu costat.

- Hola carinyo, sóc jo. Em reconeixes?
- Per què em dius carinyo? Què t'ha passat a la boca?
- Ah, la dent! Me l'he trencat quan he sortit corrent del lavabo. M'han vingut a avisar perquè no et trobaves bé i hem cridat una ambulància. Amb les presses, he ensopegat amb una catifa i he caigut...
- I jo... què hi faig aquí, en aquest llit? I tu, què hi fas tu al meu costat?

Per un caprici de la memòria, només recordava la seva faceta de contrincant política, però no la reconeixia en les altres facetes de la seva vida privada.

- Mmmmmmmmm, això no m'agrada. Sembla una trampa. Què m'heu posat a la beguda?

L'endemà tots els mitjans se'n van fer ressò. Però, malgrat que van publicar la versió oficial dels fets, ell es va passar la resta de la campanya desmentint-ho tot i acusant la seva companya d'intriga i atemptat contra la seva integritat física.

Ella amb prou feines va poder obrir la boca per defensar-se. Tenia la geniva inflada i un somriure entre trist i antiestètic.

Cap dels dos no va obtenir la majoria.




jueves 25 de noviembre de 2010

Sujeto elíptico


Por Raquel Casas
El otro día por fin terminé de repasar los distintos tipos de sujetos con los alumnos de 3º de ESO. Era un simple repaso antes de empezar con el análisis en árbol, pero me di cuenta de que habían olvidado todo o casi todo lo que habían aprendido anteriormente de sintaxis. Buf, tuve que repasar todos los complementos también. En la última clase hicimos muchos ejercicios prácticos para identificar los sujetos, explícitos, elípticos, impersonales… Es fácil; todos, o casi todos, lo resolvían sin problema. Al final de la clase les devolví unos ejercicios de la semana anterior, las notas eran malas, para la mayoría, así que empecé con el sermón-bronca de cada semana. Uno de los alumnos levantó el brazo y me dijo que había hecho todos los ejercicios, todos los deberes, que lo entendía muy bien y que no podía tener una mala nota. Para tranquilizarlo antes de darle su nota, y para que me dejara continuar le dije que no se preocupara. Entonces el joven suspiró, me miró aliviado y dijo “menos mal, porque si suspendo ¡me da un ataque elíptico!” Me quedé mirándolo, pensando unos segundos en el adjetivo y le corregí: “Quieres decir epiléptico, ¿no? ¡Un ataque epiléptico y NO elíptico!” Toda la clase estalló en risas, yo incluida, que no podía parar de reír y llorar a la vez. El alumno, para no quedar mal, respondió: “Bueno, eso, da igual, por lo menos me ha quedado claro lo de los sujetos, ¿¡eh profe?!” El ataque de risa generalizado se prolongó con esa respuesta y nadie en la clase era capaz de parar. Ay, menos mal que sólo faltaban diez minutos para terminar porque ya no tuve fuerzas para continuar y acabé esa clase como pude, y con dolor de estómago de tantas carcajadas.
Cuando volvía a casa recordé de nuevo la respuesta y me entraron más ganas de reír. Y se me escapó la risa en el autobús y no podía parar, otra vez el ataque fatal. Algunas personas empezaron a mirarme de reojo, otras descaradamente. Pero continué soltando risas como una loca y alguna lágrima. Debía de estar roja y con pinta de ida. En ese momento, ante la imposibilidad de parar, deseé volverme invisible o mejor, mucho mejor, transformarme en un sujeto elíptico.
*

miércoles 24 de noviembre de 2010

Cosas transcendentales

Por José G. Obrero


Así que me incorporé muy despacio, y sin darme tregua lo decidí: saldría a la calle a dar un paseo. En ese paseo sucedieron cosas transcendentales. Para empezar, volví a tener la sensación de que el mundo bajaba sus revoluciones. Durante un lapso mínimo de tiempo todo el mundo me miraba directamente a los ojos y yo a ellos. Más aún, también los perros, y probablemente las hormigas si me hubiese cruzado con alguna, hubiesen levantado sus antenas a mi paso. Un gesto imperceptible en un día a revoluciones normales, con su máscara de indiferencia e incluso miedo y ese ritmo metálico de los pasos acelerados. No sólo eso, también descubrí que habíamos perdido un tipo de comunicación quién sabe cuándo, quizás antes del habla o como consecuencia de esta, antes del Homo Erectus y el desarrollo de la verticalidad. Después, se volvería residual o, más probablemente, nacería la mentira y con ella la necesidad de utilizar un lenguaje que la facilitase: pura supervivencia. El otro lenguaje quedaría varado como el apéndice al final del intestino, recuperando su función en contados momentos, casi milagrosos, por ejemplo en la intimidad de aquellos amantes a los que la palabra se les queda pobre. La cuestión es que la gente se dirigía a mí en esas milésimas de segundo y me decían: “te pediría un cigarrillo pero eres muy serio”, “¿Sabes? Estoy muy solo”, “Hoy me como el mundo”, “Me gustaría conocerte”. Cosas así, la fugacidad del cruce no daba para más. Tras esto llegué a la plaza, y las miradas se multiplicaron hasta formar un murmullo tan denso que no entendía nada, salvo que estábamos ahí, todos conectados de alguna forma, bajo la presencia de una luna llena que se colocó justo encima de la esquina de la plaza. En realidad yo me moví hasta colocarla en ese sitio, y me permití agacharme y levantarme varias veces para jugar con ella, quería que rebotase en esa esquina. Me vino el recuerdo de cuándo era niño y me preguntaba si mi familia, que vivían tan lejos, vería la misma luna que yo porque eso sería magnífico, esa visión común nos mantendría un poco más unidos. Supongo que muchos niños habrán pensado lo mismo. Pero el caso es que recuperé en ese instante la misma pregunta con Marta y no creo que de adulto sea tan habitual. –Sí-, supe entonces,- las cosas cobran sentido en escasas ocasiones, pero con tal fuerza que arrastran al resto de momentos-. Y volví a casa.
Sentado en el sofá pensé en lo absurdo que me habría parecido el paseo tan sólo unas horas antes. Caminar, cruzarme con desconocidos, llegar a una plaza, hacer movimientos extraños para luego volver. Nada digno de escribir. Unas horas antes, tumbado en el suelo sin querer moverme. Antes, también, de limpiarme la sangre de la boca e incorporarme lentamente.

martes 23 de noviembre de 2010

PRO EVOLUTION

Por Kal·lo Lull

El primer caso documentado se dio en el Hospital Adventista de Tokyo hacia finales de 2011, aunque no se convirtió en materia de controversia entre la comunidad científica hasta que en marzo de 2012 el doctor Tukushima publicó un polémico estudio en la revista de la American Academy of Pediatrics.
Aquel primer niño, Okito Ayabito, presentaba una extraordinaria elongación del pulgar debido a la aparición de una falange media de la que el ser humano normal carece. Un diseño que, en palabras del doctor Tukushima, “le permitirá en el futuro movimientos y gestos ahora insospechados”. En poco tiempo, otros casos de lo que entonces se llamó “malformación congénita” fueron anunciados en publicaciones y foros pediátricos de todo el mundo, y el asunto llamó la atención de ginecólogos, genetistas, darwinistas y algún pedagogo constructivista en paro.
El asunto, aunque llamativo, no ocupó primeras planas de los periódicos ni titulares de los noticiarios hasta que Okito Ayabito puso su revolucionaria extremidad sobre el mando de una consola de videojuegos en Diciembre de 2013. A sus dos añitos, la tierna criatura, que aún no había aprendido a pronunciar una sola sílaba, superó en pocos días todos los videojuegos de sus padres y ganó, frente a rivales de mucha más edad y experiencia, el campeonato de Pro Evolution Soccer de la Universidad de Tokyo.
En pocos meses, otros niños con idénticas mutaciones dieron muestras de similar precocidad, exclusivamente en el ámbito de las consolas. Desgraciadamente, no manifestaron ningún indicio  más de superdotación, antes bien, a pesar de sus sobrehumanos reflejos, sus capacidades intelectuales y físicas se desarrollaban con mayor lentitud que las de los niños sin prolongación del pulgar.
Las empresas de videojuegos ofrecieron a los padres de las criaturas jugosos contratos que pronto quedaron obsoletos: todos los recién nacidos del planeta presentaban lo que  ya se  había bautizado como “salto evolutivo”. Efectivamente, hacia el tercer tercio del siglo  XXI el “homo ludens” había sustituido casi por completo al “homo sapiens sapiens”.

lunes 22 de noviembre de 2010

BCNOF



Por Ester Astudillo


Respiro y me pregunto
cuál será el peso atómico
de la pulpa humana
y su nomenclatura.
Hoy no se estilan latinajos,
mejor un anglicismo,
H(uman) Fl(esh),
marcando tendencia.

Respiro y me pregunto
por la fórmula
que entre carbonos
prenda al muñón la vida,
y en qué momento,
si asentará pronto el atributo,
si servirá la ecuación
una vez la carne inerte.

Respiro y dudo:
¿metal o no metal?
¿saltarán sus electrones orbitales?
¿Buscarán perderse a modo
de fundar linajes?
¿Tendrá HFl valencia múltiple?
Y sus iones, ¿a qué sal darán lugar?

Unidos los átomos en el miedo
o el amor,
¿qué gana en gravidez?
Señores de marketing,
urge que publiquen ya su ISO:
¿qué pesa más,
un mol de sueño
o un mol de olvido?

domingo 21 de noviembre de 2010

¿CUÁNTO DURARÁ NUESTRO QUERIDO BLOG 7V?

Por Sergio Belmonte, de una idea original del físico J. Richard Gott

Coopérnico, y mucho tiempo antes, Aristarco de Samos, señalaron la hipótesis de que la Tierra no es el centro del universo, demostrada como cierta muchos años después. Esto vino a decir, en palabras más mundanas, que no somos privilegiados ni especiales. Así, el hecho de no considerar a ningún observador (persona) como especial, se conoce en el mundo de la ciencia como el “Principio copernicano” o “Principio de la mediocridad”. Este principio conjuntamente con la hipótesis básica de que la duración de cualquier fenómeno es finita (es decir, todo tiene un principio y un fin), permite hacer una estimación matemática de la duración de los fenómenos. Por ejemplo, podríamos estimar la duración de nuestro querido blog 7V de la siguiente manera:

Podemos suponer que, en este caso, yo no soy un observador privilegiado de este blog, y además también puedo suponer que en este instante hay un 50% de probabilidad de que me encuentre entre ¼ de la duración total del blog y ¾ de la duración total del blog (es decir, entre la mitad de su duración), como indica el siguiente dibujo:

Entonces, en el caso de que me encuentre observando el blog en el punto C (a ¾ de la duración total del blog), eso significaría que lo que le queda de vida al blog sería la tercera parte de lo que ya ha durado. Por otro lado si estuviera en el punto B (a ¼ de la duración total del blog), querría decir que lo que le queda de vida al blog sería el triple de lo que ya ha durado. En definitiva, puedo decir que hay un 50% de probabilidad de que la vida que le queda al blog esté entre la tercera parte y el triple de lo que ya ha vivido (no sé ya si me explico...).

Vamos a exponer lo anterior con números. Nuestro querido blog lleva prácticamente 4 años funcionando, por lo tanto y por lo anteriormente expuesto, podemos afirmar con un 50% de probabilidad que lo que le queda de duración está entre 1’33 años (la tercera parte de 4) y 12 años (el triple de 4).

Contando conque la probabilidad del 50% no es mucho, toda la disertación matématica anterior se puede realizar para estimar la duración con un 95% de probabilidad, con lo que se deduciría que lo que le queda de vida a algún evento estaría comprendido entre la 39ava parte y 39 veces lo que ya ha durado. En el caso del blog, podríamos asegurar al 95% que le quedan entre 1,2 meses (4años dividido entre 39) y 156 años (4 años multiplicado por 39) de vida.

Esta sencilla fórmula (conocida como "Regla del 39") nos puede servir para estimar la duración de cualquier hecho de nuestra vida en la que no nos consideremos observadores especiales, por ejemplo, podríamos estimar lo que le queda de vida a nuestro coche, o a nuestra relación, o incluso a nosotros mismos…

Nota al margen: Si algún lector se considerase especial, es evidente que la fórmula anterior no le sería válida; pero no importaría ya que sería un privilegiado por no poder estimar la duración de las cosas...

viernes 19 de noviembre de 2010

OJOS Y AJITOS


Estos 7 ojos, presuntos e improvisados haikus, quieren ser unos cariñosos ajitos para Antonia, mi compa de recital poético en 7 voces. Mucha suerte con tus nuevos proyectos, ya sabes que te echaremos de menos.


Ojos de viento
Acarician nostalgias
Brisas de otoños

Ojos azules
Navegan por Itacas
Mares de sueños.

Ojos marrones
Sangre de Pachamama
Planeta tierra
´
Ojos rojizos
Diablos por alcobas
Prenden pasiones

Ojos violetas
Estuches de colores
Almas de lluvia

Ojos lorquianos
Granados de poesías
Luto de verdes

Ojos de noche
Espejos lunáticos
Besos de sombras

jueves 18 de noviembre de 2010

La mujer que dormía con los ojos abiertos


Por Raquel Casas

Ayer en el autobús me encontré con K. Ella es la mujer que dormía con los ojos abiertos y escuchaba a Chet Baker.
No le dije nada porque no estaba segura de que realmente fuera ella. Además tenía los ojos abiertos, debía de estar dormida. Entonces me puse a recordar nuestros juegos de niñas. A ella le encantaba tirar piedras a los tejados y decir que las lanzaba contra nuestros sueños. De vez en cuando se escondía y se hacía la muerta (la dormida), como Ofelia. Y a menudo recitaba poesía, largos poemas como aquel que hablaba de la Dama de Shalott, su preferido, que se me hacían eternos con el calor de agosto y el sonido de las chicharras escondidas en los árboles.
Ayer vi en el autobús a la mujer que dormía con los ojos abiertos. Nadie sabía que dormía. Yo sí. ¿Dónde habrán ido a parar todas aquellas piedras?

*

miércoles 17 de noviembre de 2010

Dijo Camacho a don José

.
Por Zápiro
.


Gentil dona, gentil dona, dona de bell parasser,

los pes tingo en la verdura esperando este plaser.

Por hi passa ll'escudero, mesurado e cortés;

les paraules que me dixo todes eren d'emorés.

- Tate, escudero: este coerpo, este corpo a tu plaser;

les titilles agudilles qu'el brial queran fender. -

Allí dixo l'escudero: - No es hora de tender:

la muller tingo fermosa, figes he de mantener,

al ganado en la cierra que se me va a perder,

els perros en les cadenes que no tienen qué comer. -

- ¡Allá vages, mal villano! ¡Dieus te quera mal feser!

Per un poco de mal ganado dexes coerpo de plaser. -



Romancero viejo, edición de G. Di Stefano, # 8.


·

Espacios culteranistas del 7v



martes 16 de noviembre de 2010

Correspondencias


Un juego literario de desigual resultado es el de dotar de palabras a un cuadro o a una melodía que carecían (y a menudo no les hacía ninguna falta) de ellas. Esto es, contemplar a la Gioconda y dejarse imbuir de su misteriosa sonrisa a la hora de componer una glosa. Desde mi punto de vista es un riesgo innecesario, porque el resultado de la inspiración difiere normalmente del que uno tenía dibujado por cuenta propia en el libro de las sensaciones. Algo así como cuando vemos una novela llevada al cine y no nos convence ni el elenco de actores ni el tono empleado.

Sin embargo, el caso que os presento es otra cosa. No es el autor de las palabras el que se ha inspirado en un cuadro (que yo sepa), sino el lector, quien al leer el poema ha hecho las conexiones entre las dos obras.

El poema es hijo de Francisco Brines, Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana del presente año. En el artículo del Babelia donde lo leí se hacían eco de los 3 poemas inéditos que aparecen en la antología de reciente aparición “Para quemar la noche”. Mientras que el cuadro es El perro semihundido de Goya al que las palabras de Brines parecen venirle que ni pintadas.

Ahí os dejo con ellas.

Mis tres fauces

El perro aquél aulló varios veranos / siempre solo en la casa abandonada. // Aún sigue su terror en mis oídos, / dentro de mi aúllan / (con el miedo de Cristo abandonado / en el viejo olivar) / las fauces de aquel perro, tan sediento / de alguna compañía, / en aquel cielo azul que se apagaba / por entre las palmeras y naranjos / donde mi juventud / se miraba en el mundo. // Yo soy ahora el perro, que aún no ha muerto, / y soy también el miedo de Cristo abandonado / en el viejo olivar, / bajo los astros fríos. // Mis tres fauces: / del animal que soy, / de Dios (que me abandona) / y estos restos de espíritu y de carne / que se muerden.

lunes 15 de noviembre de 2010

Paris / París


The ceiling had a painting on it in our room in France
So we were living underneath some angels in a dance
My husband was not feeling well and so we went to bed
He woke up complaining of an aching in his head.

SUZANNE VEGA in ‘Honeymoon Suite’, from Nine Objects of Desire


By / Per Ester Astudillo


We came to the city
With no second thoughts.
It wasn’t a pleasure stay
And we’d been there already.
The heat wave was over now
So the domes and bridges and open spaces
And the Seine
Glistened under the rain and
The stride of those two idle wanderers.

Not a dream city in the least
In the late nineties;
Not the ideal setting for begetting a child.
It was cool and windy and busy
Getting into autumn,
And flea markets were run by dark Muslims
Spreading their goods on the wet tarmac unabashed,
who rode on the Metro for long hours
And spoke perfect French.

You took the pictures
Of the UNESCO venue,
La Sorbonne, la Conciergerie,
And of Pasteur’s and De Maistre’s birth homes
While I bored myself to death with workshops and case studies
And shyly shook hands with acrimonious academics
Of pronounced bosoms
And unpronounceable names
That never looked into my face
Or at my badge.

What a roaring seizure
When the woman at the check-in desk
Said on the phone ‘Je suis desolée'
Cause we wouldn’t get hot water in the shower.
That wasn’t very Parisian.
Nor the smelly racks in the built-in closet
We didn’t care to use.

Just our luck that the third day
We were cued on the noisette
To get a decent coffee at last.

We bought some French chocolates
By way of memento
At the Paki by the Êcole Militaire.
And that’s about as much as we kept with us from Paris that time.

* * *
Vam anar a la ciutat amb les idees clares.
No era una estada de plaer
i ja ens la coneixíem.
L'onada de calor havia passat
així és que les cúpules, els ponts,
els espais oberts i el Sena
brillaven i s’estremien sota la pluja
i els nostres passos de vianants mandrosos.

No era la ciutat que deien que era,
als darrers noranta;
ni l’escenari ideal per engendrar un fill.
Feia fresca i vent,
l’asfalt brollava amb la fressa
dels inicis de tardor,
i als encants hi havia només que musulmans foscos
amb un francès impecable
que estenien la mercaderia sobre el terra moll
sense cap pudor
després de passar-se moltes hores mortes al Metro.

Tu vas fer les fotos de la UNESCO,
la Sorbonne, la Conciergerie,
i les cases natals de Pasteur i De Maistre
mentre jo m'avorria soberanament
en tallers i amb l’estudi de casos
i encaixava amb timidesa les mans d’agris acadèmics
amb pits pronunciats
o noms impronunciables
que mai no em miraven a la cara ni al distintiu.

Quin riure quan la dona de recepció
ens digué al telèfon 'Je suis desolée'
perquè no teníem aigua calenta a la dutxa!
Allò no era gens parisenc.
Ni les lleixes amb olor de resclosit
de l'armari encastat que no vam voler utilitzar.

Fou bona cosa que el tercer dia
ens donessin per fi la clau
per aconseguir un cafè decent: noisette.

Vam comprar xocolata francesa,
com a souvenir,
al paquistanès vora l’Êcole Militaire.
És ben bé l’única cosa que ens en vam endur aquell cop.


domingo 14 de noviembre de 2010

prissssa

Por Rufino Pérez

La prisa le hacía siempre caminar con la mirada perdida. No era capaz de ver, sólo de caminar, correr, que los pasos fueran ligeros, rápidos.

Se perdió el llanto de un niño que se había caído un segundo antes de que él pasase a su lado.

No vio cómo dos adolescentes se besaban comiéndose de amor de adolescentes.

Pasó por delante de un escaparate que exponía la uva moscatel más dorada y dulce de toda la ciudad a un precio muy asequible.

Y ni siquiera intuyó la mirada sencilla y enamorada de una chica pelirroja que se asomaba al balcón del primer piso para verlo pasar y desaparecer en diez segundos, más dos que duraba el suspiro que ella le dedicaba.

Y pasó del 21 al 22 sin notar el cambio de estación.

Siempre llegaba tarde a su destino.

sábado 13 de noviembre de 2010

FRANCESCA WOODMAN












Por Antonia Martos


Como un fantasma te transformas
en masa vaporosa.

Miras a través del espejo:

contraes tu ombligo y desciendes
las grietas de yeso tiran de tu cuerpo.
El vaho opaco de tu boca borra las huellas
de la memoria.
Mientras en una alfombra violeta yaces.

Paredes amarillentas de viejos talleres,
colchones raídos por el tiempo,
peceras llenas de orín
ennegrecen tu piel
de veintidós años.

El aire seco se acaba
y tú todavía te sorprendes.

.

viernes 12 de noviembre de 2010

Plop!




Per Mercè Mestre



No.
No em diguis que en el teu somni
jo prenia un cafè dreta al teu costat
mentre tu llegies el diari.

Que em miraves de reüll
espiant-me com un adolescent

(jo ho notava, però feia veure
que no me n'adonava)

i, de sobte, em recitaves
la carta de preus en tres idiomes,
amb veu de gran misteri,
gesticulant pausadament.

No.
No em diguis que en el meu somni
tu prenies un cafè dret al meu costat
mentre jo llegia el diari.

Que et mirava de reüll
espiant-te com una adolescent

(tu ho notaves, però feies veure
que no te n'adonaves)

i, de sobte, et despertava
amb un cop de carta de preus
per assaborir els tres idiomes
en un petó monolingüe.



jueves 11 de noviembre de 2010

Recollons!

Per Raquel Casas




Avui, una mica de gramàtica i humor, sí, una combinació estranya però existeix, per anar acabant bé la setmana.

Espero que us faci somriure :)

*

miércoles 10 de noviembre de 2010

Carta de los Reyes Magos tras proclamarse la República Maga

Por José G. Obrero

Queridos niños:

Tras muchos años de mentiras de vuestros papás y mamás para haceros creer, como los papás de Siddharta con el futuro Buda, o como todos los genitores protectores con su prole, que el mundo es un lugar de fantasía donde vosotros sois los protagonistas, Gaspar, Melchor y yo hemos decidido aclarar algunas cuestiones que consideramos fundamentales para que no os convirtáis en unos inadaptados o, en el peor de los casos, unos sociópatas.

Anotad, pequeños: las princesas y los príncipes son unos elitistas y en contadas ocasiones son guapos. Visten de azul pero pueden hacerlo de muchos colores ya que cambian de vestido varias veces al día. Nunca van en corceles pero sí en coches blindados de alta gama con chófer. Tienes muy pocas posibilidades de que te encuentres cara a cara con alguien de la realeza y algunas más de que lo hagas con sus guardaespaldas y personal de seguridad. Suponiendo que los conozcas y llegues a entablar una conversación puede que si eres niño te guste el príncipe y si eres niña te guste la princesa. Puede que prefieras al rey o a la reina. Puede que te enamores de una infanta o quieras tirarte a la reina madre. Puede, niño, que el chófer te deje fascinado y tras un breve idilio desaparezca de tu vida. Puede que mientras piensas en esto estés tan absorto que no mires al cruzar la calle y que la chica que se golpea la frente con el volante por el frenazo brusco, decida, por compasión llevarte a tomar una copa a su casa y por pasión te folle como una posesa. Lo que queremos decirte, querido niño, es que esto es la jungla y que no debes construir tu pensamiento sobre la arena movediza de los discursos paternos que se cierran como un círculo perfecto, pues, aunque tus papás te digan que la tierra es redonda está achatada por los polos. También queremos aclararte que “la jungla” es un ecosistema y que, por tanto, es más ordenada y lógica de lo que puedan contarte para que le tomes miedo y decidas salvarte. Agárrate a una liana y sacúdete el tembleque.

Gaspar, Melchor y yo, estamos exiliados, pero como tenemos contactos e influencia al más alto nivel hemos conseguido un buen chalecito con piscina en un paraíso fiscal y no nos falta de nada. Así que, como nos vamos a dedicar indefinidamente a disfrutar de la opulencia, queremos despedirnos con algo más que regalos materiales, un consejo: no vayas a las charcas porque las ranas y los sapos están hartos de besucones.

martes 9 de noviembre de 2010

HEREJE

Por Carlos Rull

Por vez primera comprende que el fuego puede helar: no como en las bellas metáforas de los trovadores, sino con un frío real, un fuego gélido, glacial, que atere y aterra, que lleva la nieve hasta las entrañas y convierte cada pálpito, cada pensamiento, en carámbano y granizo.
Las llamas danzan cruelmente mientras asuelan y engullen - una a una, como regodeándose en la masacre - cada página de sus manuscritos y cartapacios. Nada le queda, nada le sobrevivirá. Mientras disfrutan del calor de sus palabras quemadas, los soldados beben su vino, los monjes comen su salazón, y el inquisidor papal sigue arrojando hojas a la hoguera, desprendiendo a la vez odio y miedo en cada extirpación.
Nada quedará de él, pues. Mañana por la noche arderá aquí mismo, en este fuego helado, este hielo abrasador. Y su existencia será silencio, humo, ceniza. Olvidado de todos, arrasado por la historia y la infamia, se consuela pensado que las cenizas de sus páginas, sus libros, sus frases, sus versos, acogerán amorosamente las de sus huesos y sus humores y su carne para esparcir por el mundo su voz muda, su grito silencioso, su humilde verdad olvidada, su honesta contribución a la nada.

De la imagen: http://floredo.wordpress.com

lunes 8 de noviembre de 2010

Edinburgh Sky / El cel d'Edinburgh


Beauty and desire: he is disturbed by the feelings that the legs of these boys, blank and perfect and inexpressive, create in him. What is there that can be done with legs beyond devouring them with one’s eyes? What is desire for?… Of all the secrets that set him apart, this may in the end be the worst.

J.M. COETZEE in Boyhood



By / Per Ester Astudillo

The greenish copper domes

Were her mane in the wind

Every morning,

Up at six and with the sun already out.
No way to shut out the light

Of Scottish summers –

I wonder how they sleep
With no blinds.


At its best at 9.00 a.m.:

The city then dressed the cleanest

Purest cyan

Painted meticulously as a background decor
With its plump chromes glistening in the dew

Behind the glass

Wanting to buy the endearments

Of a first lover.


I could smell the town up there,

The tower’s top floor:

Decay and trouble South,

The Forth some 4 miles West,

The chilly heavy gusts anticipating the sea

And the dreamy Highlands

Hovering with fierce McCanns in kilts.


But all those summer mornings

It was the ancient quarter

That kept me glued to the window,

My will as diminished as a rock’s.


I fought imbalance mightily,

Like a horsewoman up on a maddened mare

So after she is back afoot,

Buttocks badly battered,

Is taken aback with shock and anger

And gratitude

In equal measure

And can’t help stroking her mule.


Frozen, petrified, moist-eyed,

Every morning they found me there
A statue in a pool of fluid.

Their carefree talk,

The clank of the lift doors opening

And closing,

Their cackles

Plucked the arrow from my rib-cage

And got me seated third on the left,

Middle row,

Ready for a new school day,

The Edinburgh sky left to her own devices,

Her mute pleading on my back once more.


* * *

Les cúpules de coure verdós

onejaven al vent com cabells
cada matí,
amunt des de les sis i amb el sol ja fora.

No hi ha forma humana d’amorosir
la llum
dels estius escocesos –
ignoro com aconsegueixen dormir,
sense persianes.


El millor moment era a les 9:

la ciutat llavors vestia l’atzur més net i diàfan,
mural de fons pintat amb cura,

i els croms rodanxons llisos per la rosada

darrere el vidre

es delien per les moixaines
d'un primer amant.

Aspirava la ciutat d'allà dalt estant,

a l'últim pis de la torre:

al sud ruïna i disturbis,
el Forth 4 milles a l'oest,

de mar endins, gruixudes ràfegues glaçades

anunciant les somiadores Highlands

poblades de feroços McCanns amb kilts.


Però aquells matins d'estiu

era el nucli antic

el que em tenia enganxada a la finestra,

amb la voluntat minvada com la d’una roca.


Em costava mantenir l’equilibri,

com una genet muntant una euga embogida
que un cop torna a ser a terra,
nafres a les anques,

vacil·la entre el xoc, la gratitud i la ràbia

i amanyaga a contracor la mula.


Immòbil, petrificada, els ulls humitejats,
cada matí em trobaven allà,

estàtua en un toll de fluids.

Amb la xerrameca,

el dring de l'ascensor en obrir-se i tancar-se,

lloques que cloquegen a la fi,

em llevaven la fletxa del tòrax

i m’encaixonen al meu lloc,
fila del mig,

tercera per l’esquerra,

llesta per a un nou dia de classe,

el cel d'Edinburgh deixat a la seva sort
i els seus precs muts
al meu darrere altre cop.


sábado 6 de noviembre de 2010

QUIETUD

Por Antonia Martos

“Qué extraño es oír
las voces más calladas,
que se haga visible
lo invisible,
tocar lo que se escapa
para siempre.”
José Corredor-Matheos

No malgastaré palabras,
ni hablaré sobre el gusto
áspero de la vida.

Esta vez me sentaré
en otro banco
para salir del bosque
sin que la tormenta detenga
las voces que lleva el río.
.

viernes 5 de noviembre de 2010

SUMADOS


Dos tumbas sin flores y con olor de ausencias
Dos rosas rojas en el suelo mustias pero enteras
Dos nombres grabados de hombre y mujer
Dos lejanas distancias enfrentadas cara a cara
A medio camino, de tumba a tumba, un caracol vacío
Debajo, un anillo con oxidado brillo

Después…

dos tumbas con rosa y memoria de azules
dos rosas rojas altivas con la ternura del plástico
dos asexuados nombres de almas
dos solitarias proximidades deseando encontrarse
a medio camino, de tumba a tumba, un caracol relleno
encima, un anillo con sombras de alquimias

Después…

¿Manos de estrellas con un anillo puesto?

jueves 4 de noviembre de 2010

Intrús a Babel


Per Raquel Casas


INTRÚS A BABEL


Dirás que l'horitzó és blau,

diràs que el mar és immens,

diràs que la poesia encara t'emociona

i que estimes aquella forma en particular.


Diràs que no estàs cansat,

diràs que el dormitori estava il·luminat

i que les nits eren perfectes (amb moltes estrelles,

cançons i vi blanc).


Diràs que farem un viatge llarg

i ens visitaran ciutats brillants, ciutats de vellut,

ciutats que no espanten.


Però no arribaré a Babel, la desitjada,

perquè sóc un intrús sense límits

cada dia més trist, més vell, més boig.


I algunes nits diràs molt fort el meu nom.


*

miércoles 3 de noviembre de 2010

Obsolescencia

.
Por Zápiro

Proliferan los flechazos obsoletos, bajo el ángulo ciego del esternón. Herrumbre de abrazos, detrás del abrazo. Plaza de San Felipe Neri. Si la plaza de San Felipe Neri existiera, los besos de Sílvia no le sabrían a pólvora, cuando en el insti la campana de religión. De pequeño le gustaba el croar del freno de mano, al llegar el autocar a la piscina. Krkrkrkrkrkrak. Besos con freno de mano y encuentros sin chaflán. Las miradas en fuga. La de gente que se abstiene de hacernos reír, de entre todos aquellos que sabían hacerlo, en el asiento trasero del autocar, los lunes y miércoles del mes. Prolifera el almacenaje, y la de encuentros que se aplazaron por no confirmar la teoría. Con el croar de los años, el croajar del silencio que nos mantiene en la vida. Krkrkrkrkrkrak. Un flechazo recorre las yemas de los dedos y, al no encontrarnos allí, explosiona en efigie. Un mimo. Un mimo en la Rambla. Teníamos otros planes.
.

martes 2 de noviembre de 2010

Bonovos


El eslabón perdido ha dejado de ser un mito por confirmar como lo son todavía El Dorado o el cerebro en la cavidad craneal de los hombres. Así lo han confirmado unos científicos de Petrogrado que quedaron aislados de la Perestroika por una fuerte nevada en los años ’80. Pese a la ruda tecnología de sus laboratorios, Gari Chiulescu y sus colaboradores han hallado en la tundra siberiana los restos del que han bautizado como Homo Bonus debido a que nuestro ancestro lo es también del primate conocido como Bonovo con el que compartimos el 98% de nuestro código genético.
Para nuestros lectores no duchos en zoología apuntaremos que los Bonovos se distinguen del resto de primates (así como del resto de animales) por haber substituido la violencia por el sexo a la hora de resolver cualquier conflicto. Lejos de pegarse entre ellos, prefieren liberar sus tensiones a base de orgasmos. Miembros de una sociedad matriarcal, los Bonovos hacen sexo cara a cara, se besan con lengua, se masturban, hacen sexo oral o copulan entre todos los miembros del grupo no importando género ni parentesco exceptuando sólo madre e hijos.
Las primera declaraciones del Vaticano así como de la Condederación de Creacionistas es la de excomulgar, y cito textualmente, “a esos científicos rojos”. Lejos de amedrentarse Gagari y sus compañeros afirman que si el ser humano no se pasa el día copulando es porque estamos sometidos al otro eslabón de la cadena cuyos orígenes están ligados a los del chimpancé, primate agresivo por excelencia pese a la bondad de la mona Chita y con una estructura jerárquica en su sociedad que seguramente habrán heredado en sus genes militares, miembros de la curia y jefes de recursos humanos.
Al finalizar la rueda de prensa, Gagari y los suyos hicieron gala de sus ascendentes genéticos invitando a los periodistas a liberar sus tensiones en una orgía, ya que ellos habían agotado todas las posibilidades matemáticas de juegos entre ellos.

Sara Carámbanos, Petrogrado

lunes 1 de noviembre de 2010

Park Bench Underused / Banc públic infrautilitzat


I’ve got latches for windows,
handles for doors
grinders for scrapers
sanders for floors

MARK KNOPFLER in ‘Hard Shoulder’, from Get Lucky

By / Per Ester Astudillo

They arrive while I’m seated
and stop short,
distracted by their new badges,
two underemployed
multilingual over-fifties
bent over their forms
filling in their moronic quests
and dressed poorly.

Two Nips come for aid
in an English so halting
I couldn't take in a word
from where I sat,
in need of directions for Catalonia Sq.
After that, turn for two French-speaking nonnatives.

Then they set for their job,
the male and the female.
Raising their gaze,
they scan the park
speaking little
unwilling to smile.
They total the benches,
make a note of the vacancies
and stray dark immigrants
and the odd idle stroller
or the mum with her pram.

Guess they counted me too,
ticked the box where appropriate.

All that while I’d been busy
with a standing fan chillying in the balcony up right.

Guess they write down in the forms
they'll duly circulate
my line of benches was overly underused.


* * *


Arriben mentre sec i s'aturen,
dubtosos de les seves noves plaques:
en tenen més de 50,
poliglots capcots amb postgrau
i carpeta a la mà,
omplint buits en el formulari idiòtic,
vestits amb pedaços.

Dos japos hi busquen ajuda
en un anglès tan dolent
que ni del banc estant
jo pesco res: Pl. Catalunya, please.
Després, dos no nacionals que només parlen francès.

Llavors estan per la feina,
l'home i la dona.
Alcen la mirada
i escanegen el parc,
parlant poc,
rient gens.
Sumen els bancs,
prenen nota dels buits,
dels immigrants vagatius,
dels vellets que passegen
o la mamà-amb-cotxet.

Dono per fet que també em compten,
que faran una creu a la casella on toca.

Aquella estona jo només miro
un ventilador de peu
que es refrigera al balcó
allà dalt a la dreta.

Suposo que apunten al formulari
que la filera de bancs que ocupo
està a la clara infrautilitzada.