martes, 31 de marzo de 2009

Diccionario de azar


Haiku
Poema bonsái.


Pronuncias mi nombre,
me llamas,
mi nombre en llamas.

Ola:
Luna susurrada por la boca del mar, boca de monstruo, cueva de amar.

T-10
Te quiero 10 veces
más que vidas tiene un gato.


Amanecer:
luz mecida
marea de mañana

domingo, 29 de marzo de 2009

LA CRIN DE MI CABALLO

Por Rufino Pérez


Cuando todos los demás compañeros se habían ido, él se levantó, se acercó a la mesa del profesor y le dijo:

- No he comprendido la explicación de hoy, pero no me importa, mientras pueda llegar a casa y acariciar con mis manos la suave crin de mi caballo.

El profesor se le quedó mirando y le devolvió la sonrisa, sin decir nada. Él se marchó tan invisible como había permanecido durante todo el curso. Tuvo que consultar su agenda escolar para recordar su nombre. Y en el espacio reservado a notas, escribió: “Debo aprender de nuevo a caminar entre la niebla traspasando la frontera de los cuatro imbéciles ruidosos y los tres empollones que me han tenido a plena dedicación este curso. Propósito de enmienda, con cierto dolor de los pecados. Amén. Como penitencia, este verano aprenderé a montar a caballo.”

sábado, 28 de marzo de 2009

OTRO MILAGRO DE LA PRIMAVERA



Entrevistando ayer a Claudia Burk, por su libro "Desde el penúltimo rincón de mi espejo", la conversación fue a parar al poema que, en la infancia, me llevó a ser poeta, A un olmo seco, de don Antonio Machado:



El poema refleja, sin decirlo, la lucha de su mujer, Leonor, por la vida. Habían regresado de París para vivir en Soria, pero Leonor, enferma, no mejora. Por su parte, el olmo centenario está condenado a la extinción por la grafiosis.


El poeta encuentra ahí, en el objeto vivo (el olmo), un potente "correlato objetivo", una metáfora alumbrada por la esperanza, henchida de belleza, para esperar que al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, al que con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido, le sea concedida la gracia de la existencia.


Y frente al olmo, frente al dolor que todos arrastramos, don Antonio Machado mira en su corazón, que espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

Otra primavera que nos recuerda las palabras de Hermann Hesse:

"La vida sólo adquiere sentido por el amor. Es decir: cuanto más amor y capacidad de entrega poeseamos, tanto más sentido tendrá nuestra vida".

Que la primavera os traiga lo que el corazón busque,)

viernes, 27 de marzo de 2009

1. GÈNESI

Per Mercè Mestre



Aquesta colla de dones estranyes, minerals, vegetals o animals, que caminen i es transformen i canvien de color segons la llum, són camaleons? Ombres? Hologrames? O més aviat les arrossega l’aire i avancen lentament com les dunes del desert?




La dona duna

Com un mar de blat,
t’ondules.


T’ondules i t’ondules i t’ondules.

L’aire vermell de la tarda
desplaça suaument
els teus cors petits, mínims,
com una ombra daurada
pel desert.

L’aire groc del matí
descansa en les teves sines.


La dona sal


Has mirat.

Has mirat enrere
i el sol i la lluna
s’han detingut.

Les altres dones
també han mirat enrere
i ara són estàtues de sal,
formes imprecises
d’un estrany planeta,
misterioses cristal·litzacions
jeroglífiques
d’un dubte.


La dona salamandra


Caus infinitament del cel.
De sobte, negre, lila, blau, verd...
la teva cua magnífica divideix el temps:
present daurat, passat d’argent.
El futur s’escola com mercuri
per les caselles en ombra
de la teva pell.


La dona rellotge de sol


En el teu món circular
no dorms mai:
somies desperta,
et despertes somiant.

Quants eclipsis necessites
per dormir-te en el mirall?


La dona Triangle de les Bermudes


Ingènua catàstrofe.
Fil natural invisible
lligat brutalment
al quilòmetre u de l’infern.

No creus en res:
t’empasses cossos
i vomites esqueles.
















jueves, 26 de marzo de 2009

L'última cançó


Per Raquel Casas


- És aquesta l’última cançó que vols escoltar?
- Cada cop que em preguntes això perdo el ritme.
- L’escoltarem una vegada més. Després marxarem agafats de la mà. I podràs encendre’t un cigarret i mirar-me de reüll. Faré veure que no m’importa.
- No importa. El futur és llarg i també la música desapareixerà.
- Estàs segura que és l’última cançó que vols escoltar?
- Sí, perquè és com la pluja, com un crit suau, com una cuirassa.
- No és gens fácil fugir d’una batalla.
- Som com els arbres, imperfectes.
He tornat a posar-la. Calla. Vull mirar el límit del teu perfil mentre s’acaba.
I la lletra de la cançó s’ofega lentament en el darrer fotograma de la pel·lícula.


**

miércoles, 25 de marzo de 2009

Juegos


Por José G. Obrero


El universo es una calle sin asfalto,
una colina con forma de nubes,
una luz suave que engendra
polvo dorado.
Los niños respiramos ese polvo
que alimenta más que la merienda.
Mi hermano juega a fútbol como Schuster
y yo levanto diques diminutos
que frenan la riada.
Silvia tiene una sonrisa morena
que se cuela por mis dientes de leche
y mi corazón salta a la comba,
brinca y se encabrita
como una bicicleta de cross.
Las personas mayores
bajan sus sillas desde el ático
para exhibir sus brazos de cal y campo,
para pintar la calle de acentos afilados
en patios de vecinos.
Cuando el sol se come el lomo de Montjuïc,
Santa Coloma se llena de hombres cansados,
oscuros como un ladrido
y los niños jugamos ajenos a sus nostalgias
a todo lo que ocultan en cajas
de herramientas.

La calle es ahora
polvo dorado que cesa con la noche.

Eres pequeño, universo canalla como un tango,
triste universo salpicado de piedras
y de hormigas,
entorno al que hoy gravito
con el mar engastado entre las cejas.

martes, 24 de marzo de 2009

MIERDA PARA TODOS

Por Esopo Sitor


"Qué razón tiene, me digo cuando leo un fragmento

de un autor cuya opinión concuerda con la mía.

En caso contrario, declaro que se equivoca".


(Jonathan Swift)

Ahora que todos estamos de crisis hasta el cuello y avizoramos a lo lejos, gracias a nuestros sabios y prudentísimos mass media, la hidra de nueve cabezas del apocalipsis del capital, se repite un ritual tradicional en estas ocasiones tan especiales. Rito a través del cual se invoca una solución confortante y salvífica que nos arrancará de las garras de la injusticia y la pobreza y traerá de nuevo la confianza y la seguridad que son el maná de nuestras sociedades. Este rito, sano y necesario, al que dedican sesudas columnas y sutiles comentarios tantos periodistas y tertulianos, no es otro que la entrañable y tradicional caza del funcionario, perfecto saco de boxeo para desahogarse de la crisis.


Según algunos de estos superdotados plumíferos - por lo de escribir con ella, la pluma, dicen - lo que hay que hacer para acabar con la crisis es congelar el sueldo y acabar con las plazas vitalicias de esos privilegiados gorrones, de esa rémora arcaica y estamental, de esos parásitos consentidos y arrogantes, los funcionarios. Según una señora periodista de largo apellido que escribe en un importante periódico de la capital imperial, es insultante que a estas ladillas de la sociedad capitalista se les haya subido el sueldo por encima del IPC mientras los demás trabajadores sufren las funestas consecuencias de la crisis. Cierto, igual que cuando había oro se lo quedaban unos pocos, ahora que cae mierda la repartiremos entre todos. Afirma además esta señora que es indignante que en una sociedad competitiva perviva aún un sistema retrógrada de oposición que perpetua en el cargo a incompetentes, haraganes, holgazanes y vagos, vamos, a esos piojos insufribles y molestos que son los funcionarios. Y así, mete en el mismo saco a policías, profesores, bomberos, bibliotecarios, jueces, administrativos, médicos, enfermeras, bedeles, conserjes, secretarias y demás ralea de pedigüeños perezosos y perrunos a los que tal vez deberíamos mandar a picar piedra a las carreteras de Extremadura. Sí, señora. Mejor los nombramos a dedo, o por enchufe o, en solidaridad con la sagrada monarquía borbónica, hacemos esos cargos hereditarios entre los amiguetes del partido. Porque lo que es ahora, todos, absolutamente todos los funcionarios, sin excepción alguna, son unas ratas haraganas que no merecen ni el aire que respiran, ¿verdad?. A ver si por haber aprobado una vez un examen después de dejarse las cejas y la paciencia estudiando les tenemos que regalar algo, total, mi niño los aprueba en la ESO cada día, y sin estudiar. Y eso sí, los profesores, los peores, que encima tienen más vacaciones.


Uno, que aprobó una vez un examen y tal vez debería arder eternamente en el infierno por ello, piensa que si de repartir mierda y miseria para todos se trata hay medidas muchos más efectivas. La cuestión es que, en lugar de atacar a los verdaderos culpables de la pobreza, en lugar de criticar a cuantos se han forrado hastas las cejas a costa de la futura miseria de muchos, nos saquemos los ojos unos currantes a otros. En lugar de exigir que se bajen sueldos y primas los altos cargos y los altos ejecutivos, lanzamos mierda sobre el currante público. Funcionario vagos los hay, y muchos, y sobran cargos vitalicios, sin duda, pero meterlos a todos en un mismo saco,... Esos periodistas iluminados de sabiduría celestial deben saber algo que yo no sé. Si tienen tan claro que los culpables de la crisis no son los ejecutivos de las grandes financieras ni los políticos que han tolerado y fomentado sus desmanes sino que los únicos y absolutos culpables son los funcionarios, por algo será, que cuando el río suena....


Así pues, siguiendo el ejemplo de tan preclaros cráneos de la prensa y radio españolas, propongo que además de esterilizar a los funcionarios para que esa raza de parásitos gorrones no se perpetúe, llevemos a cabo otras medidas destinadas a acabar con las crisis. Si éstas no funcionan, podemos repescar y ampliar la propuesta del sabio Swift y comernos a todo el personal no rentable ni competitivo, o sea, hijos de pobres, estudiantes, parados, jubilados, pensionistas, funcionarios y enfermos. A las ricas galletitas Inserso. Pero vamos a las propuestas.

  • Primero, reconversión del sector futbolístico en parque móvil de los cargos electos. Con las colecciones de deportivos de los jugadores de primera, tenemos coche para todos los políticos de las españas y chóferes jóvenes y guapos para todas las ocasiones. ¿Y como no va a mejorar la imagen del país cuando Zapatero se presente en la reunión de la OTAN en un Ferrari rojo conducido por Mesi o Raúl? El sueldo de los futbolistas, que ahora cobrarán como simples chóferes, se nacionalizará y servirá para reflotar a golpe de subvención la industria automovilística. Los nuevos modelos de Seat, el Seat Bernabeu, el Seat Mestalla y el Seat Guardiola serán símbolo de la nueva pujanza nacional: Dios bendiga el fútbol.
  • Segundo, a los banqueros, políticos y ejecutivos no podemos tocarlos pues, según estos mesías de la prensa, de nada tienen culpa, pero sí podemos exigir a actores, famosetes, toreros, coplistas, cantaores, obispos, presentadores de televisión y demás modelos de conducta nacional que apadrine cada uno a diez parados/as, verás qué pronto nos sobra subsidio del paro para emplearlo en otros menesteres.
  • Tercero, aunando toda la demagogia y odio que destilan determinados periodistas y tertulianos, propongo creación de un partido populista-lerrouxista que convierta, mediante mensajes simples y directos, toda la rabia y la decepción de la sociedad en crisis en una ola superdemocrática de renovación y transformación, como en Italia o Alemania en los 30. Al lado de esta nueva raza de líderes, Berlusconi y Le Pen parecerán Gandi y John Lennon.

En todo caso, agradezco a 7V el haberme cedido un rincón para esta perorata y dejo abiertos los comentarios para otras propuestas anticrisis realmente efectivas. Eso sí, siempre que entren en un edificio público, hagan caso a los cráneos pensantes de nuestros medios y griten bien alto, a ritmo de proclama sindicalista: "¡Funcionario, malo: sueldo congelado!".


© de la imagen: http://www.buscarempleo.es/files/2008/07/56046.jpeg

domingo, 22 de marzo de 2009

HAMLET Y LA POSESIÓN.

Por Rufino Pérez

“Quizás estemos enfermos a fuerza de tener demasiado”.

¿Dónde he leído yo esa frase?
¿Tiene sentido para mí que dispongo de lo necesario para vivir y aún me sobra algo?
¿Tiene el mismo sentido para quien es pobre?

A sus catorce años y después de no encontrar la respuesta adecuada a tanta pregunta, copió la frase en el cuaderno de clase y empezó a dudar de que aquel ejercicio propuesto por el profesor resultase provechoso.

Porque en realidad, pensó, me faltan más cosas de las que tengo. Total, rellenó más o menos una hoja con reflexiones más o menos serias y entregó el trabajo al profesor.

Se lo devolvió corregido al día siguiente con una nota: “Tienes percepciones acertadas de lo que es el problema de escasez del agua en el mundo. Te falta profundizar en el concepto de posesión y poseedor”.

Bien, pensó el alumno, tengo pero aún me falta, luego estoy fuera del grupo a quien supuestamente iba dirigida la pregunta. Y esa noche, como cada noche, durmió sin pesadillas.

sábado, 21 de marzo de 2009

MENOS EL AMOR


Por Rubén García Cebollero
Uno de los libros que he leído recientemente, aunque no voy a reseñarlo hoy, es Media docena de robos y un par de mentiras, de Mercedes Abad, publicado por la editorial Alfaguara.
Casi me obligo a hablar de arte y de falsificaciones, y aunque a veces parezca que hacen falta muchas palabras para decir mucho, creo que con pocas palabras puede decirse mucho, mucho más, muchísimo más.
Las personas pueden ocultar los silencios, los pensamientos, las palabras, pero no pueden ocultarlo todo. Nunca pueden ocultar las máscaras, y el arte nos libera gracias a la pasión, a la verdad, al amor. De ahí que elija las palabras de un pensamiento ajeno, de una piedra preciosa, rara, placentera que dice lo que sigue:
Todas las cosas del mundo se pueden imitar y falsificar, menos el amor: el amor no se puede robar, ni imitar, vive sólo en el corazón que sabe entregarse totalmente. Esta es la fuente de todo arte.
Herman Hesse
Feliz fin de semana,)

jueves, 19 de marzo de 2009

For my Uncertain Angel: a Poem


Por Ester Astudillo


Fools Rush In Where Angels Fear to Tread (A. Pope)





Por la vereda honda,
Trasiego atrás en el tiempo,
Prendido anduviste a mi margen,
Con tu traje de transitorio
Y una sonrisa callada
Tras los escombros.

El beso que me afanaste,
El guiño por ti ofrecido,
Todo vino a dar en uno:
seráfico tu nombre,
Y bajito, bajito.

Aunque incumpliste,
A tu pesar (admitido),
Tales mínimos ritos
Yo quise querer brindarte
Un baile apretado,
Íntimo.

En silencio
Acunamos ese instante,
Digno compás
De entreguerras.
Y hurto.
Y acertijo.

También rayuela afilada
Picaresca de las horas
Flor azul del laberinto.

Y aun así, si hoy pintamos
Claro añil largas sombras,
Si apagamos el bullicio,
Cuando te arranque tu traje,
Peine el polvo del camino,
¿Querrás velar tú el temblor
Bajo el vestido de Ícaro?
¿Libar la brecha aterida
Sin reticencias ni prisa?
¿Abrir cuenta en tu reino
Con el PIN de nuestras sílabas?
¿Hilar la orilla que encierre
Ese jardín infinito?

Y el fruto que allí sirvieran
¿quién antes lo probaría?


miércoles, 18 de marzo de 2009

Trois noirs sur un rouge

par Camille Gobart


Je ne rapporterai que la stricte vérité. Comme vous pouvez le deviner par l’illustration, il s’agit d’art. Juste une petite anecdote. Le lieu est familier. Arco 2009, le célèbre salon d’art contemporain de Madrid. Je me trouvais à l’intérieur (pavillon 8) devant le stand de la galerie Edward Tyler Nahem, en compagnie d’une amie à qui je faisais part de mon émerveillement devant l’oeuvre de Calder (Trois noirs sur un rouge), tout en la comparant ingénument à celle du peintre catalan, Joan Miró, lorsque que parut un homme d’art, (employé de la galerie ?) prétentieux et suffisant. Mes comparaisons hasardeuses étaient parvenues à ses oreilles, qu’avais-je dit là! Calder et Miró, rien à voir! Vous n’avez rien compris à l’art monsieur… Ses propos furent certes bien plus éloquents que ces brèves exclamations, car nous ne pûmes offrir nulle résistance et dûmes acquiéscer espérant une quelconque rémission. On ne m’y reprendrait pas, jouer les critiques d’art en plein Arco, voyons, quelle idée…

Plus tard, je reçus des mains d’un employé du salon, un petit livre réunissant 40 articles sur 40 oeuvres du salon (ARCO 2009 Cuarenta grandes obras comentadas) disponible sur internet (http://enterarte.eu/enterarte/indexb.php), et ce n’est qu’une fois sorti du lieu, sur la route du retour, que je le feuilletai. Seul et mêlé à la foule transportée sous terre, je lisais debout et obnubilé. Tout à coup, je ne pus empêcher de m’esclaffer lorsque je parvins au deuxième paragraphe de la page 53 du livre, oubliant quasiment l’endroit où je me trouvais et la solitude apparente qui m’enveloppait. Je ne citerai que la dernière phrase : “…se podría afirmar que algunas piezas de Calder parecen cuadros del artista catalán expandidos en un espacio de tres dimensiones.”

L’olibrius de la galerie Edward Tyler Nahem a de la chance que je ne sache son nom. Après tout mieux vaut l’ignorer, son nom ne mérite pas de figurer ici ; parfois la meilleure insulte peut se présenter sous forme d’oubli ou d’omission. Ou peut-être devrais-je le remercier car après cette anecdote je ne suis pas prêt d’oublier l’oeuvre d’Alexander Calder, Trois noirs sur un rouge. Souvent connaître le mauvais exemple nous enseigne mieux les choses. Les avis contraires sont une approche de la vérité. D'ailleurs, il est bon de calquer, comme le fait l'artiste, des couleurs sur d'autres pour y voir plus clair. Ici justement, le rouge et le noir sont des couleurs qui s'opposent !

Et si le livre se trompait ?

martes, 17 de marzo de 2009

La constelación del fracaso


Pulgarcito tiene muchas maneras de decir las cosas. No siempre marca el camino para saber volver a casa, a veces deja migas de pan sin relación aparente y eres tú el que descubres, como por arte de magia, una constelación nueva en el firmamento, una isla de San Borondón.


Hace unos meses aparqué el coche en la calle Petrarca. Iba a pasarse una temporada sin que lo moviera, así que busqué alguna referencia para acordarme del lugar. Cerré la puerta, alcé los ojos y leí el rótulo que anunciaba el nombre del bar más cercano: El Fracaso, imposible de olvidar, me dije, como salido de una canción de Sabina.


La segunda miga de pan, o la segunda estrella de la constelación, la encontré en la cabecera del Mundo. Era un sábado de Navidades, El País se había agotado en el quiosco de la Vía Laietana y yo quería leer el Babelia, así que me fui muy digno en busca de otro puesto. Iluso de mí, me topé con tres o cuatro quioscos entre el mercado de Santa Caterina y el del Borne, pero todos estaban cerrados. Acabé volviendo con las orejas gachas hasta el de la Via Laietana donde el quiosquero me recibió con una sonrisa. A esas alturas no quedaba ni la Vanguardia, así que me tuve que conformar con el Mundo. Y allí estaba, por encima del titular tendencioso de turno, una cita de E. Hubard: “Un fracasado es un hombre que ha cometido un error y no es capaz de convertirlo en experiencia”


A Pablo García Casado lo había conocido en Córdoba, entre las tapas y la poesía que acompañaron la presentación del número 2 de la revista Perfil del aire. Aunque conocer es un verbo muy amplio y difuso. Pablo estaba sentado tras una mesa y hablaba de la revista, yo tomaba una cerveza y escuchaba entre el resto de la gente. Apenas unos meses antes mi amigo José me había pasado “El Mapa de América”, y me chocó que la amarga exactitud de su pluma se hiciera carne en un individuo tan sencillo que parecía estar más preocupado por los pañales de su hijo que por el perfume de las musas. Más tarde, en Barcelona, asistí a un recital suyo, y al acabar la poesía le estreché la mano sintiéndola tan humana cómo la recordaba. Una semana más tarde entré a Documenta. Buscaba un libro para regalarle a Rubens por su cumpleaños. Hacía poco me había hablado de su último descubrimiento, nada menos que Kapucinsky, así que no dudé en comprarle los Viajes con Herodoto. Pero claro, entrar a una librería y salir ileso es tarea imposible, así que me entretuve entre las estanterías y encontré Dinero, el último libro de Pablo García Casado cuyo poema BAR podría grafitearse sobre las paredes del Fracaso.


BAR
Llegan con los hombros curtidos. Empiezan temprano,l
a mano fuerte que aprieta, la palmada en la espalda.
Como estás campeón, ponme una copa. Todos tienen una
historia que contar, todos tocaron la gloria con la pun-
ta de los dedos. Pero luego los hijos, la mala suerte y
esa gente que no tiene palabra. Aquí se detienen a tomar
fuerzas para subir a casa. Los más jóvenes aún confían
en las oportunidades, el resto sobre
lleva como puede losminutos de la basura.

Pablo García Casado. Dinero. Barcelona: DVD ediciones, 2007

En otra ocasión el librero de Documenta bromeó conmigo sobre el error que a su juicio se comete cuando se visitan los lugares que hemos conocido con los ojos de la imaginación. Hay colores para todos los gustos. Visitar los lugares sobre los que hemos oído hablar o sobre los que hemos leído tiene sus riesgos. La poesía de lo evocado no siempre se despierta en el lugar y en el momento deseados, pero es un placer como tantos otros que incluso desapareciendo en el instante de alcanzarlo, nos llama con una fuerza a la que no sabemos negarnos. No ir, quedarnos en casa después de acabar un libro sin abrir las puertas, sería como no amar por miedo a que nos duela.

Por mi parte cualquier día me paso por el Fracaso y brindo por los errores que he convertido en experiencia.

lunes, 16 de marzo de 2009

PEQUEÑO HOMENAJE

Por Rufino Pérez

Para entender el cuerpo
humano
hay que estudiar lenguas.
Aquel Chomsky con su estructura profunda,
con las cadenas de símbolos
y las reglas de reescritura.
Lenguas vivas, sin sutura,
que recojan las voces
de las entrañas
del mundo
y sepan acallarlas.
Gramática regenerativa
para entender el cuerpo
y la mente
de los humanos.

sábado, 14 de marzo de 2009

EL MAPA DE UN CRIMEN


Por Rubén García Cebollero


El mapa de un crimen no es una novela perfecta, pero es una novela que merece ser leída. Cuando te encuentras con un veinte por ciento que no te convence, y un ochenta que sí, está claro que abunda más lo bueno que lo malo.

Hay que felicitar a Paco López Mengual, el autor, por la dificultad que conlleva tratar un tema, que no por real, pudiera haber sido tan sólo una suma de tópicos. La tragedia que narra no es tan sólo una contraposición de fuerzas amorosas, sino también de ideales, y de situaciones que nos llevan de la guerra civil a la posguerra.

Al leer la novela me resultaba inevitable pensar en Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, pero los ritmos, las intenciones y los tonos son diferentes. El narrador de El mapa de un crimen es más “deshonesto”, más cercano al narrador de Soldados de Salamina, y no vive los hechos de manera directa, sino que necesita recrearlos a posteriori.

También me resultaba inevitable pensar en La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela. De hecho, creo que serían innumerables las referencias a novelas sobre la guerra civil o la posguerra que podríamos reunir. Todo ello formaría parte del discreto veinte por ciento que podría haber eclipsado al otro ochenta. Sin embargo, Paco López Mengual consigue con su prosa pasar del lado oscuro al lado luminoso, con certera agilidad, al construir la trama casi sin artificios, con la naturalidad oral de las historias narradas con mirada cinéfila.

Empieza así el capítulo I: “sospecho que debí de ser un niño con poco apetito”. Debemos tener en cuenta que ese verbo inicial, sospecho, determina el ambiente que hallaremos en toda la novela, pues la cita inicial ya nos advierte que quizá lo primero no es lo que sucedió cronológicamente, sino aquello de lo que antes tuvimos noticias.

La madre del narrador le contaba cómo habían degollado a Joaquín Maqueda, la historia del crimen del boticario, que era cojo, rico y de pasado republicano. El asesino había sido Matías el garra (el homicida), “un perdedor nato que había dilapidado el patrimonio de la familia” (página. 17, capítulo 3). La causa del crimen había sido la menor de las cuatro hijas de Neviscas, Isabel Coy, la prometida.

La historia que parece un triángulo puede que no lo sea. Los personajes no son planos, simples caracteres. Joaquín Maqueda había sido aviador republicano, y estudiante de medicina en Madrid, donde en el hostal la Estrella conoció a Michelle, de quien “aún no había olvidado el sabor salado de su espalda aquella tarde ni la impresión que le produjo el espesor de su pubis” (pág. 33, capítulo 4).

En el penal de Burgos, en el cincuenta y siete, Matías el Garra le insistirá a don Cipriano, el párroco del pueblo, que él no mató al ruso. Joaquín Maqueda sentía que la vida le había otorgado una prórroga de duración incierta (págs. 64-65, capítulo 12), al hablar con su hermano gemelo en la farmacia, doce años después del treinta y nueve, en un ambiente donde los vencedores “se esfuerzan para que la herida que ellos mismos provocaron no cicatrice nunca” (página. 67).

En el capítulo trece aparece una carta en la que Joaquín Maqueda sabe de su amor perdido, y de los campos de refugiados “donde León Blue hacinaba como cerdos a los combatientes republicanos que lograban cruzar los Pirineos” (pág. 76). La carta de la mujer que amó, la ahora madre, que le habla del niño al que cuenta “la leyenda de un aviador que, persiguiendo con su aparato un sueño, se perdió entre las nubes del cielo” (pág. 79), y que Rusia “ya no es el paraíso en el que una vez creímos” (pág. 80).

En el capítulo 16 el tuerto Illán confiesa al narrador que “los pobres sólo podemos ser lo que nos dejan” (pág. 96), y ambos hablan del crimen de Maqueda para olvidarlo mejor.

En el capítulo 17 los papeles de Matías el garra nos hablan de la Guerra, “cuando los comunistas nos obligaron a los cristianos a descender, de nuevo, a las catacumbas” (pág. 107), y de los ruegos de las tías a San Rogelio que no pudo ayudarle en Rusia, pues “aquel puto país estaba tan alejado de Dios que no pudo llegar hasta allí su influjo” (pág. 108). Matías fue uno más de la Divisón Azul que a principios del cuarenta y cuatro “traíamos marcados en el rostro los surcos que abre la derrota en los vencidos” (pág. 114). Sabemos que la desaparición de San Rogelio desemboca en la muerte de la tía Fe, a quien la vida se le fue apagando. Después Matías dirá que “dicen que hay mujeres que se casan con un hombre para olvidar a otro” (pág. 120).

Al llegar al capítulo 19 sabemos que “cada amanecer es distinto y anuncia un día diferente a los demás” (pág. 133), y en el último capítulo que “no es bueno que regresen con vida los recuerdos del pasado” (pág. 152).

Observarás, lector, que en este mapa faltan algunos datos alrededor del crimen, del lugar, de la atmósfera. ¿Por qué Neviscas rechazó a Matías como pretendiente para su hija? ¿Cómo fue asesinado el muerto Maqueda? ¿Qué personajes, objetos y sensaciones más reconstruyen la historia?

Y esto es así porque todos los mapas, como todos los libros, deben ser leídos con atención para saber a dónde nos llevan, a dónde quieren llevarnos y a dónde hemos querido ir. Te toca a ti, ahora, seguir el rastro del aliento con el que la navaja del barbero corta la vida del tranquilo pueblo levantino, un domingo de mayo del cincuenta y dos, para que se añada en el mapa otra cruz más.

jueves, 12 de marzo de 2009

Antígona de María Zambrano


Por Raquel Casas

Tras el día de la mujer, relectura del mito de Antígona
La historia de Antígona tiene una prolífica descendencia, sin embargo es Sófocles el primero en utilizar a este personaje para hacer una definición del hombre por sí mismo en un acto de enfrentamiento. La tragedia se abre en los primeros momentos de la posguerra. Creonte, el nuevo rey, ha restaurado el orden en la ciudad y ha dispuesto las pompas fúnebres de Polinices, hermano de Antígona, a la vista de todos. Polinices no podrá ser enterrado ya que Creonte ha ordenado pena de muerte para quien lo haga. El cuerpo no se ve, pero se respira la putrefacción de la carne: es un olor amenazante, que confunde, que enloquece. Antígona decide sacrificarse y dar sepultura a su hermano, aun sabiendo que el castigo será ser ella misma enterrada. Pero Sófocles hace que se suicide antes de ser enterrada. María Zambrano modifica en su obra este argumento haciendo una particular lectura. En la historia de la tragedia, la diferencia está en el final que imagina para ella: la conduce a la tumba, pero la mantiene allí viva como en una cuna, como en un nido. Así permanecerá recibiendo la visita de los personajes. En su obra Creonte le pide que salga de la tumba por interés propio, porque quiere que se salve su hijo, novio de Antígona, que ha decidido suicidarse. Zambrano la mantiene con vida porque se merece más tiempo para ser plenamente consciente del sentido de su sacrificio; por eso hace que baje viva al mundo de los muertos, de la oscuridad, de la sombra. Ella misma justifica su sobrevivencia afirmando que “sólo viviendo se puede morir”. Como auténtica heroína de la conciencia quiere saber y sufre por ello y para ello. El punto de vista de la autora es interesante por su dimensión política, pero sobre todo por su dimensión metafísica. Lo que hará Zambrano es pensar el pensamiento y se da cuenta de que la visión filosófica occidental se ha alimentado de una ceguera originaria, de un no querer ver (como Edipo). Zambrano intentará desmontar, cuestionar las categorías sobre las que se ha construido la cultura porque ha sido un pensamiento pretendidamente universal y se ha convertido en un muro, ha perdido la capacidad de dialogar con la realidad. Zambrano defiende una manera de estar en el mundo admirándose, sin reducirlo a nada (lo llama “razón poética”). Se trata de otro modo de pensar la vida relacionado con su condición de mujer. Fue consciente de ser una mujer que escribía y evitó la masculinización. Advirtió las limitaciones del feminismo; aspiró a una verdad capaz de trastocar el discurso de la sexualidad. La pretensión de universalidad del discurso filosófico estaba asexuada y con una visión masculina del mundo: el mundo puede y debe ser sometido a la voluntad del hombre. El hombre empezó por someter o neutralizar a la mujer y la construyó a su antojo. Sobre ese sacrificio se ha levantado toda ley, todo gobierno (Creonte representa la ciudad levantada frente al sacrificio femenino). Para Zambrano la realidad, las cosas no son manipulables, existen para que las escuchemos. En esta filosofía entran las mujeres como protagonistas que se han ofrecido humildemente para socorrer la realidad (han sido negadas por la Historia y por eso su lugar ha sido la vida); no han participado de la Historia pero sí de la vida.

**

miércoles, 11 de marzo de 2009

Novelas que hay que olvidar haber leído antes de morir(1ª parte)

por Rubens Molina


El Alquimista
Los pilares de la tierra
La sombra del viento
La casa de los espíritus
La pasión turca
13'99 euros
El rey de la habana


Grácias a mi psicólogo, que me ha inspirado esta sección. ¡Y ya me siento mucho mejor!
¿Os atreveís a probarlo?

martes, 10 de marzo de 2009

Fruta prohibida


Por Carlos Rull



Se consolaba del horror - aunque ella era rubia - pensando que era suyo el pelo negro que halló en el interior de la manzana.

domingo, 8 de marzo de 2009

DE IDA Y VUELTA

Por Rufino Pérez

Todos los días salía por el mismo portal, saludaba a las mismas personas y realizaba el mismo trayecto, conversando aquí y allá con los que ya eran conocidos y amigos de trayecto.

Un día, se le ocurrió cambiar de trayecto y observó que también aquí había personas a quien saludar y con quien conversar, que pronto se hicieron amigos y conocidos.

Así que, decidió que a la ida tomaría el camino uno y a la vuelta el camino dos.

Todo funcionó bien hasta que los de Tráfico hicieron las calles de dirección única. Está claro: la culpa siempre la tiene el gobierno.

sábado, 7 de marzo de 2009

CODEX 10: mossos de carne y huesos



Por Rubén García Cebollero


El lunes 9 de marzo por fin sale a la venta Codex 10, obra de Eduard Pascual, publicada por Rocaeditorial.


Codex es el indicativo que utilizan los servicios de investigación en el Cuerpo de Mossos d'Esquadra, y 10 son las historias, las miradas, los relatos que nos sumergen en una novela negra, de casos, ambientada en la comarca del Alt Empordà.


El sargento Montagut, Monty, y sus investigadores garantizan la seguridad ciudadana y el orden público. Se enfrentan humanamente a los casos criminales: el taller mecànico, los santos inocentes, la violación de Amanda, el necrófago, el pervertido, los bandoleros, o, entre otros, el arte en el barrio gitano del Culubret.


Sentimos vivir a Flores, Rovira, Sonia, Quim, Arnau, Yara, Leo, o a la juez Iturdazi. Familiares como el ruido de las tragaperras, el mundo de carne y huesos que huele a realidad, o el aliento de la tramontana que nos roza en medio de la comisaría de Figueras.


La realidad y la ficción nos conducen a los callejones donde se homenajea a uno de los policías más emblemáticos del Cuerpo, el sargento Minobis, quien fue jefe de investigación. Historias, miradas, relatos que nos hacen disfrutar: queremos capturar a los criminales, queremos volver a comenzar, queremos ser parte de Codex 10.

Para saber más:
http://www.negraycriminal.com/?view=nove





Presentación de Códex 10 en Barcelona.
Lugar: Librería La Central del Raval.
Dirección: Elisabets, 6 Barcelona. Metro Liceu.
Día: viernes 13 de marzo de 2009
Hora: 20:00
Patrocina: Librería La Central del Raval.
Presenta: Patricia escalona, Carles Quílez y Lorenzo Silva.

Presentación de Códex 10 en Figueres.
Lugar: Biblioteca Fages de Climent de Figueres.
Dirección: Plaça del Sol, 11 17600 Figueres
Día: 19 de marzo de 2009
Hora: 20:00
Patrocina: Llibreria Mallart
Presenta: Blanca Rosa Roca y Francesc Cruanyes.

Presentación de Códex 10 en La Jonquera.
Lugar: Porxos de Can Laporta.
Dirección: Major, 2 La Jonquera.
Día: viernes 27 de marzo de 2009Hora: 19:00
Patrocina: Bruno Comas - L'Arc de Ciel.
Presenta: Blanca Rosa Roca, Jordi Cabezas y Ferran Gómez.

jueves, 5 de marzo de 2009

The road not taken, v. 2.0

Still for G., once more (pity he doesn’t read English!)
[Permission to monkey with Frost’s famous poem granted by the author himself]
By Ester Astudillo
You turn me on.
With a flame for a rose
And a fuck for hunger
I come alife, anti-Midas-wise fashion:
I gorge on your hand
The minute you take mine,
Its sleek tepid golden touch
So unlike a human’s.

Your mouth inflamed my lungs,
Your daring made me greedy,
A lush voluptuousness
Awaiting solely our resolve.

The smell of rain
Soaking our hearts
That day we jointly
Peeled our flesh off
Shots back, spiralling,
It now mocks my insubstantial
Breathing,
No embellishments granted.
Wasn’t it going to be like this?
The strict simplicity
Of thought, sex
... And love, perhaps?

I cannot pretend
We ever made it,
Not any more,
Though your sperm
Keeps pulsating
Inside my funnel,
Oh so sparingly and palatable!,
And I grow big,
No witnesses granted,
And my litter come to live
Fatherlessly wounded.

You split me open
Cupid-like,
Your venomous arrow
Exquisitely on fire,
Ever so deliberate!
Such was the expediency in it!
Yet you failed to dig deep
When all needed was
That minute spare
Of bold lunacy.
And the road not traveled, my dear,
Please take my word for this,
That has made all the difference.

miércoles, 4 de marzo de 2009

SREBRENICA


Por José G. Obrero



El día anterior mi madre había comprado una bolsa de rejilla por donde trataban de escapar asomando sus antenas. Después los puso en la pila que teníamos en la galería y les esparció harina por encima para que se purgasen. Y así, enharinados vivos, pasaron la noche hasta que, al día siguiente, mi madre rompió por fin la bolsa y los echó en el lavadero de la cocina. Era como un ruido de maracas. Las cásca­ras chocaban una y otra vez entre sus manos. Yo los escuchaba desde el comedor donde veía la tele, y de vez en cuando miraba hacia la cocina y veía el perfil de mi madre atareada y concentrada. Ese día la programación se interrumpió varia veces con noticias que llegaban de la guerra de la ex-Yugoslavia salpicando las retinas con imágenes duras para un niño: cientos de personas huyendo con sus pertenencias, cuerpos destrozados. Un señor con gorra azul aseguraba protección para toda la po­blación. Después el entrechocar de cáscaras me devolvió a la realidad de la cocina, donde mi madre comenzaba a colocar una gran olla en el fuego. Los caracoles de­bían hervir a fuego muy lento, y en el transcurso de su lentísima agonía se aferraban a la vida intentando escalar las paredes de la gran olla metálica. En el comedor, la voz monótona del televisor relataba cómo una de las facciones en lucha amenazaba con masacrar a la población que huía, desoyendo las palabras del señor de la gorra azul. Sentí la necesidad de intervenir en mi mundo y corrí a la cocina. Imaginé que los caracoles estaban bajo mi protección. A los más esforzados, los que estaban a punto de alcanzar el borde de la olla, decidí rescatarlos. Aprovechando una ausencia de mi madre cogí un puñado de ellos y antes de que volviese, abrí precipitadamente el balcón de nuestro ático y los arrojé al vacío. Me sentí como un soldado que había cumplido con su deber. Cuando mi madre volvió me miró extrañada. Ese día comi­mos caracoles. Dos tazones colmados.

martes, 3 de marzo de 2009

Autorretrato en palimpsesto




Por Óscar Sotillos



El pintor se enfrenta al lienzo con una paleta de mil colores y una pared plagada de fotografías. Todas ellas son instantáneas de la misma persona pero tomadas en diferentes épocas. Imágenes captadas por diferentes máquinas que han sido disparadas por diferentes dedos.



El pintor decide empezar por el paisaje. Inevitable, surge una pradera con colinas que recortan el horizonte. Lo que el pintor no entiende es por qué un paisaje del Bosco se ve poblado con las fantasías de Chirico y Magritte. Lo deja para más adelante y se adentra en el rostro. Recibe las imágenes de la pared y las intenta sintetizar en una suerte de caleidoscopio. Cubista, me ha salido cubista, se dice a sí mismo, pero de repente, en una de las caras de su particular cubo de Rubik ve aparecer una pintura oscura, como una sombra de Goya o tal vez un comic de Corto Maltese. Lo que faltaba, se dice y enfurruñado pasa un trapo que emborrona la pintura.



La tela queda abandonada al equilibrio de su caballete. Pasa la noche en silencio y absorbe la mezcla de colores hasta que vuelve a su estado original, blanca, pero con pequeños relieves grabados, las inevitables sombras de un palimpsesto.

domingo, 1 de marzo de 2009

A BOLONIA VAMOS TODOS.


Por Rufino Pérez


Ayer me acosté pensando en el plan Bolonia. No me quitó el sueño, faltaría más, sencillamente me puse un tanto nostálgico-escéptico. Recordé una jornada en la que unos cuantos compañeros de estudios habían decidido alojarse en la misma pensión para enfrentarse a la Selectividad de entonces. Nuestro habitual colegio-residencia estaba ya ocupado por los inquilinos de verano y nosotros éramos ya ex-alumnos.

Entraríamos en la universidad y unos irían para Letras y otros para Ciencias, o lo que traducido a grandes rasgos eran Filología, Derecho, Medicina o Ingeniería.

Muy simple todo aquello, muy cerrado. Pocos cambios respecto a la enseñanza que hasta entonces habíamos recibido. O sí, porque yo nunca había estado en una campana de observación de Medicina y me iba con mis amigos, los que estudiaban para médico a ver operaciones de varices que eran las más truculentas. Y es que en mi Facultad no pasaba nada, y a mí lo de la Medicina no dejaba de atraerme.

Pero no es eso a lo que voy sino que ahora entre grado, máster y postgrado, créditos y currículo adaptado a la empresa, no sé, algo se está cociendo y no es caldo de gallina.

Me gustaría una universidad viva, que no se durmiera en los laureles de Departamentos cerrados y jerárquicos, pero también soy escéptico ante los cambios apresurados y excesivamente reglamentados. Cantidad de conocimiento aplicada a la productividad. Ahí es nada.

En la enseñanza hay que buscar profesores que tengan algo que decir y alumnos que quieran y sepan escuchar. Titulitis, masteritis y demás elementos ya sabemos cómo se consiguen.

Hay una cosa en la que coincido: la apreciación del trabajo continuado como medida del valor y el esfuerzo del alumno frente al valor de los exámenes puros y duros.

Sin embargo, demasiada reglamentación ahoga iniciativas, convierte la duda en símbolo sin valor y produce una clonación manifiesta. Alimentemos esa parte no útil del ser humano: la humana virtud de la imperfección. Bolonia parece que no quiere errores, quiere eficacia a través de tiempo y dinero, ergo, algo falla.