domingo 28 de febrero de 2010

LOS 80/08

Por Rufino Pérez


La doble cara de la moneda. El sabor dulce que se torna agrio y condensa después en el tiempo en nuevas formas de gusto.

Un pueblo que miras con sonrisa mientras subes sus cuestas hasta la plaza de la iglesia-catedral, en cuyo extremo, unas puertas de antaño dan paso a un patio de antaño y unas escuelas de siempre. En la parte alta, las aulas del instituto y más alto todavía un internado –masculino-. Mi primer destino después de las opos, comenzadas unos años antes y que me llevaron fuera del territorio MEC –la luna y el pozo de Miguel Hernández, Galdós y el costumbrismo de Mesonero Romanos me abrieron las puertas ese año-. Volar, salir con un sueldo en el bolsillo y una novia los fines de semana atravesando la niebla y la nieve del Torre Miró.

Él había venido conmigo el primer día con el orgullo pintado en el rostro y yo tenía el mío bien guardado, pero alto. Yo no tenía coche, pero sería lo primero que compraríamos-así decíamos en las conversaciones familiares- cuando hiciésemos algo de dinero.

La segunda semana regresé con un compañero, en su coche. Y el amanecer me trajo la cara compungida de la patrona de la casa de alquiler que nos habíamos buscado para ese año. Y la noticia: tu padre ha tenido un accidente. En dos minutos, el coche dio la vuelta y deshizo el camino. Ambos, mi amigo y yo sabíamos que íbamos a encontrarnos con un cadáver.

Se me fue cuando ni la más leve sombra había anunciado su partida, aunque las sombras de la noche fueron quienes le envolvieron aferrado a su volante de trabajo.

Esa década de los ochenta tiene para mí un antes y un después. Justo por la mitad. Justo por el filo por donde la moneda no puede romperse.

Y unida queda hoy, en una sensación de variados recuerdos: noches de trabajo neófito preparando clases, gentes acogedoras, alumnos de pueblo de mantas y flaons que luego cambiaría por la plana de naranjos betxinenses. Matrimonio, vida nueva, ilusión, más amigos, la playa, una casita con vecinos que todavía sacaban por la noche las sillas para charlar a la fresca…
De Castelló a Almazora chis pum, tralara.. que yo cambié por de Castelló a Zaragoza en vacaciones..

Y en el anverso de la moneda, esos años anteriores al 5, Zaragoza la nuit, post soflama del tejerazo, relectura de los clásicos –para preparar las opos-, roscón de Reyes en el Plata, trabajo en Academia –Escuela de Marketing dirigida por descendientes de Monseñor (E. de Balaguer)- exculpado de participar en actos y cursos de adiestramiento por mi condición de “especialista”, sabedores y respetuosos con mi no confesionalidad, aunque siempre “dispuestos a”; lecturas alborotadas de lo que caía –confieso que poco-, deporte y poca tele también –aunque bebí de todo, incluido el 1, 2, 3-.

En fin, que aquí estoy con ganas de seguir aprendiendo un par de décadas después de aquella lluvia sólo a ratos amarilla.

sábado 27 de febrero de 2010


NO SE NACE MUJER: LLEGA UNA A SERLO
Por Antonia Martos

Llegaste a ser mujer
y te acordaste de todas ellas,
de la niña,
la lesbiana,
la casada,
la madre,
la prostituta,
la enamorada,
la mística,
de la mujer independiente.

Oíste los latidos
revolucionarios
del amor
a la literatura,
a la libertad,
que aún palpitan,
sin códigos
sin costumbres
sin tabúes
sin cadenas.

A partir de la muerte de Simone de Beauvoir, el 14 abril de 1986

viernes 26 de febrero de 2010

PERSONAL GOLPE DE ESTADO


Buscando inspiración, tras vuestros estupendos post, me encuentro con el atemporal Serrat , que mai té l’ànima morta, i sento bullir la sang de aquellas pequeñas grandes cosas que, en mi caso, me dejó un tiempo de vino y rosas principescas….con poso, y cierta solera druidesca, reserva del 59.

Compruebo con cierto asombro y mucho humor,que los años 80 tienen mucho paralelismo con mi curriculum vitae . Así que, con permiso de la SGAE, las pirateo de mi memoria para vosotros, en pequeños tags comentados:

Movida madrileña: Vivo unos meses en Madrid, alucino ,recuerdo tierno de Tierno, me aburro de ser “curturalmente” activa y me dejo la vista en las pelis subtituladas y la saliva en afilados comentarios de lo no entendido. Gafas.

Me apunto a mártir del magisterio y un poco más y lo consigo, era de la junta de gobierno, tejeretazo, tanques, ….glups…documentos y mapas (estudiaba sociales) hechos trizas..Cita televisiva, me gustó ver al rey…me hizo son reir. Milano No Bonito: SUSTO.

Fin carrera y carreras,comienzo golpe de estado personal: boda de la Lolita flores,impagable recuerdo de la faraona:”Si me quereis algo irse”. Me caso yo mismamente, en mi caso no me dejan marchar je,je. Flores amarillas, sin miedo escenico. ESPECIAL y por la santa madre ERMITA. Sigo diciendo: SI

Preñada cual Pantoja, nace Paquirrin , rompen aguas las revistas del corazón. Nace mi first tesoro, prematuro capotea por la INCUBADORA, primer contacto a través de cristal, LA LECHE DE SUFRIMIENTO que me saco con maquineta para amamantar sueños de acariciarlo. MAMA.

CUMPEAÑOS FELICES. Gracias TV3….no ha sigut per molts anys. Quiero TV3, de bien nacidos es ser agradecidos….me ha regalado tiempo y me ha ahorrado muchos almodovarianos ataques de nervios.

Oposito,oposito,oposito y oposito ….no ochenta veces pero si ocho,mientras mis interinajes por lo ancho y laaaaaaaaaaaaaaargo del camino de la eufemística diferencia,se me mueren alum@s por exceso y por defecto, y mi padre contra mi voluntad. Sindicalista CCOO, compruebo que no tienen rabo y el político DESENCANTO a diestro y sinisestro.

Y colorin colorado los ochenta se han acabado y la FUNCIONARIA cuentista así se lo ha contado.

jueves 25 de febrero de 2010

Comando G


De pequeña yo quería ser Princesa. No una princesa de esas de Disney, qué pastelosas con sus vestidos rosas y sus coronas brillantes, sino la fantástica Princesa de Comando G, mi serie favorita. Y me peleaba con mi prima, a ver quién se parecía más a ella. Ninguna de las dos, claro, pues eran dibujos animados y además nunca podríamos dar aquellos saltos fantásticos y maravillosos. Qué envidia. Y pasábamos las tardes cantando Son cinco jóvenes y su robot…; Jimy, Kio, Jason, Mark y Princesa lucharán, nave Fénix a volar, la batalla van a ganaaaar..., y cruzando los brazos sobre la frente gritábamos: ¡¡Mutacióóóóón!
Debíamos de parecer un par de locas.

Más adelante empezó otra serie mítica, Candy Candy. Esperábamos ansiosas la llegada del domingo por la tarde y quedábamos de nuevo para sufrir juntas con las desventuras de la pobre protagonista y su amiga del alma, Annie. Qué culebrón, estábamos completamente enganchadas; qué vida tan desgraciada le tocó vivir a la pobre Candy. Nos recreábamos con su mala suerte y sus desdichas, con sus peleas y también con sus amores, ¿o es que me vais a decir que no os enamorasteis de Anthony? Y al salir del cole nos comprábamos cromos para el álbum, las chuches y todos los accesorios que existían sobre la serie. Qué vicio. Y cantábamos la canción en su versión original, qué sabíamos nosotras que ese idioma extraño era japonés; qué modernas.
Y luego llegaron otras series alucinantes, sí sí, literalmente alucinantes; seguramente los creadores se tomaban psicotrópicos antes de escribir el guión de Chopi y la Princesa, brrrrrrrrr!! Vaya locura; aún hay gente recuperándose del trauma que les ocasionó su repetida visión sin protección cerebral.

Sin embargo, el gran descubrimiento televisivo fue La bola de Cristal. Este programa nos dejaba boquiabiertos y nos enseñó múltiples palabras nuevas e insultos varios, muy refinados e inteligentes todos ellos, eso sí. Y los Fragel, otra inteligentísima y divertidísima serie con un peculiar fragel viajero, al más puro estilo de Sin Noticias de Gurb.

Entre serie y serie aún teníamos tiempo para peinar y maquillar a nuestras Nancys rubias (y morenas), mucho más grandes y estilosas que la guiri de moda, la Barbie Choni.

http://www.youtube.com/watch?v=V3cJHKipWbg

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miércoles 24 de febrero de 2010

Mis ochenta (sin ficciones).


Por José G. Obrero.




Mi abuela me protege del "aire colao", coge mis manos cuando las tengo frías y las envuelve en su delantal . Mi abuela me da “abrazos chillaos”, me hace sopaipas y pestiños. Mi padre escucha al Príncipe Gitano y Rafael Farina cuando va en su taxi. Mis primos ponen Tequila y yo no entiendo qué es “un trago”. El barrio está sin asfaltar y jugamos al fútbol en medio de la calle. Miradas de las madres con sus sillas bajadas desde el 2º, el 3º y el Ático. Soy el “de la Bodega”. Mi hermano también es “el de la Bodega”. Mi madre tiene una tienda (la Bodega). Mi hermano juega a fútbol como Schuster. A mi no me gusta nada y me quedo con Yackie (los niños le cantan Yackie, Yackie). Lo que me gusta es Mortadelo, Anacleto, Benito Boniato, Zipi y Zape, pero sobre todo los superhéroes: Spiderman, Thor, La Masa, Dare Devil. Enriquito, Rafa y yo nos los cambiamos. Los tres somos Spiderman. Por una cuestión de fuerza física Enriquito es Spiderman 1, Rafa 2 y yo el 3 (toda una saga). Pero el verdadero superhéroe es mi abuelo que me rescata de los mayores que dicen ser los geos y yo un atracador del Banco Central. Me tienen atado boca abajo. Peor fue para Yackie al que le hiceron “la Vaca” y el “Yuyu”. Si estamos a buenas los mayores nos dejan jugar con ellos a las canicas, a las chapas, a los cromos, al churro mediamanga mangontero. También nos cuentan cosas impresionantes. Por ejemplo, Manolo Gómez le toco las tetas a una de la calle de arriba por debajo del sujetador. Al Pedro Ganso le quisieron hacer una paja pero la chica se la movía hacia los lados en lugar de arriba y abajo y él le dijo que su polla no era una palanca de cambios. El Salva de la señora Nati me muestra un coño en primer plano y me asegura que es lo más rico que hay (qué asco). Ellos son heavys. Odian a los new wave (a mi primo Baldo sin ir más lejos). A ellos les gusta Barón Rojo, Motorhead, AC DC, Iron Maiden. Tu primo, me dicen, es un maricón que escucha a Durán Duran y Spandau Ballet. New wave, me dicen, significa en español “maricón”. El maricón de mi primo (new wave) tumba en el suelo de un solo puñetazo al hermano del Chema (heavy). Yo también soy heavy (los mayores se ríen). ¡Yo también soy heavy! (los mayores se ríen). Me compro discos de Iron Maiden y de Barón Rojo. Me compro tachuelas y se las pongo a mi chaqueta. Me tapo las tachuelas con las manos para que no me las vea mi madre. Mi madre me dice que me quite la chaqueta y que ¡ea, ahora tengo que comprarte otra!, esto mejor no se lo digo a tu padre (mejor, mejor). A Silvia no le importa nada de esto. No sé qué me pasa, pero cuando escucho la melodía de Anillos de Oro pienso en Silvia. Le pido a través de un código secreto un beso a Silvia y ¡me lo da! Le compro un anillo de 50 pesetas (no es de oro). Es mi novia. En San Juan queda claro. En San Juan todos estamos juntos, frente a la hoguera. Y Silvia y yo estamos frente a frente y nos reímos si se cruzan las miradas. Estamos todos alrededor de la hoguera, mayores, pequeños, abuelos, madres, payos, gitanos, heavys, rockers, y new wave. El barrio arde en medio de la noche.

martes 23 de febrero de 2010

Intento formular mi experiencia de la década.

Por Carlos Rull

"Pero también es cierto que es una bestia el niño"

Jaime Gil de Biedma


"¡Se sienten, coño!" retumba en la sala la fatua voz por encima del atronador guitarreo de Barón Rojo. Y entonces Diana se atraganta con su ratón ton ton. Annibal se traga el puro del susto, otro plan que no sale bien. Mcgiver saca el bic cristal - escribe normal -, los PetaZetas y el envoltorio de un Tigretón para convertir su 600 en un De Lorean. Michael Knight ha salido zumbando que se las pela en su 131 Supermirafiori en dirección a Perpinyà. En las sedes de muchos partidos algunos líderes se hacen KK de Luxe en sus pantalones de pana mientras se les encogen los pegamoides. En la bola de cristal el futuro se ve chungo, así que la bruja Avería y los electroduendes solicitan asilo en Alaska. Cunde el horror en el hipermercado, y Espinete y Don Pimpón aprovechan para sisar un par de vinilos de Cyndi Lauper. Pepi, Luci y Boom no se maquillarán hoy y se les ha quedado cara de extras de Thriller. A Rick Astley ya no le apetece estar together forever, se siente más bien en the final countdown. Antes de bajarse al moro, la rana Gustavo afirma que "ni el 12 a 1 a Malta compensa los sustos de vivir en este país". Y no nos podemos ir con Starbuck y Apolo, ni con Buck Rogers, ni con el Doctor Who, en busca de otra galaxia por explorar.

Hoy no me puedo levantar del sofá. Nadie puede. Permanecemos todos pegados a nuestra televisión en blanco y negro y sin mando a distancia. No hay muchos canales donde elegir. Yo, que siempre quise ir a L.A., y ahora estoy aquí sentado, ante la tele, en este país triste y solitario. "¡Se sienten, coño!". Así somos y así seguiremos. Nadie, nadie puede cambiarnos.

Pero es mentira. Hemos cambiado. Los 80 son ya mito, leyenda, fábula, de vez en cuando relato de terror. Y yo he querido viajar en el tiempo sin un condensador de fluzo y me ha salido una frikada. En realidad, aquel día, hace ya 29 años, yo estaba contento porque, por alguna extraña razón que no alcanzaba a comprender, no tuve que ir a clase extraescolar de inglés. Pasé la tarde jugando con los clics de Famóbil - indios y vaqueros - y probablemente me la traía floja la música que ponían en la radio o dónde estuviera L.A. o que Madrid se moviera o dejara de moverse o el golpe de estado o el estado del golpe. Recuerdo algunas caras de susto y alguna de disimulada satisfacción. Creo que cené tortilla de patatas.


lunes 22 de febrero de 2010

Mi década ante-prodigiosa


Por Ester Astudillo

Para la semana temática
‘Mitos de mi época prodigiosa’


Justo en el ecuador de los ochenta cumplí la mayoría de edad. Y no es que tenga vena exhibicionista: sólo lo cito a modo de justificación de por qué no voy a hablar de la década prodigiosa, sino de la inmediatamente anterior.


En los setenta era radicalmente falso el eslogan de ‘a mí me daban dos’ (no fiaros de la publicidad ¡nunca!): los Petit suisse no se comercializaban ni siquiera en los Pyrénées del minúsculo y catalanohablante país vecino. Tampoco se habían inventado aún los Tampax (disculpad la digresión, pero entonces, fue por entonces), ni existían marcas hoy tan comunes como Evax o Ausonia: dichos adminículos higiénicos había que adquirirlos en la farmacia del barrio, y para tal menester no valían los viajes transfronterizos hacia el norte, que sí eran provechosos, en cambio, para ensanchar los límites de lo conocido por ejemplo sobre el universo ‘chocolate’: Toblerone y Crunch fueron mis únicos descubrimientos una vez traspasados los lindes de la aduana-con-Guardia-Civil –sumados, eso sí, al blanco elemento –el natural, no el sintético-, tan escaso y caro de ver en otras latitudes más sureñas.


La tele (¡aaahhh, la tele!), que era ya electrodoméstico común en el domos español medio –o cuanto menos afirmaría que lo era en el catalán-, se reducía a un universo en blanco-y-negro con dos únicas posiciones, a modo de conmutador: arriba UHF, abajo no-UHF; ambas sumidas en el olvido sin pena ni gloria. Ilustrar sobre los hitos más destacables de la panoplia televisiva de la época no es tarea fácil: Aplauso (made-in-spain), Los Ángeles de Charlie (made-in-usa), Heidi y Marco (made-in-japan) y el inolvidable, (in)merecidamente aclamado Un-dos-tres (made-in-spain-bis), día de emisión los viernes por la noche, que habría de lanzar al estrellato además de a Victoria Abril, Lidia Bosch y Chicho Ibáñez Serrador, a Mayra Gómez Kemp (¡¡¡) y a Kiko Ledgard (!!!), serían sin duda mis primeras opciones. Aunque no olvido tampoco -¿cómo podría hacerlo?- el modelo de familia finisecular –no sabría concretar, sin embargo, de fin de qué siglo; ¿tal vez mejor antediluviano?- difundido por la insuperable La casa de la pradera, día de emisión los domingos después del Telediario de mediodía, para gran regocijo comunitario. Y como exponente de la poesía visual de la época, claro está, desentierro... ¡los dos rombos!


Del universo estético y los cánones de belleza probablemente no valga la pena destacar nada –¡por no hablar de los cánones morales, tan archisabidos! Aquella fue una ambivalente década: tan rematadamente gris como brillante por todo cuanto prometía (la mayoría de lo cual habría de quedarse por el camino, pero eso es ya harina de otro costal). Sí destaco, sin embargo, la preocupación del españolito de a pie por el creciente activismo de ETA (en eso los media siempre han llevado la delantera) y, entre las noticias bombazo televisadas, invariablemente luctuosas, recuerdo la de la muerte del dictador (claro), y un poco más avanzada la década, la de los crímenes de Atocha, cuyo trigesimotercer aniversario se cumplió el pasado 24 de enero.


Quienes nacisteis después (o sea, después que yo y los de mi quinta) (quienes nacisteis antes tenéis, claro está, trecho de ventaja) debierais saber que en los setenta ¡no existían los libros de bolsillo en España! (técnicamente, se habían fundado ya Alianza, Anagrama y Tusquets, pero apenas podían asomar la nariz en el panorama cultural del momento), y por supuesto que no se publicaba (nada) en catalán (¡¡¡!!!). De hecho, nadie leía y a nadie le interesaba leer fuese en la lengua que fuere, ¡igualito que hoy!, de modo que la oferta y la demanda del mercado impreso estaban infinitamente más ajustadas entonces que ahora. Había, sí, una editorial llamada Bruguera (hoy Grupo B), que publicaba ediciones tipo cómic y adaptaciones –nunca originales ni versiones íntegras- de clásicos en otras lenguas (Verne sin ir más lejos, Verne y Verne, por citar algunos). Sus traducciones, sin embargo, eran de baja estofa, y se trataba de ediciones infantiles, donde el texto (lamentable) alternaba con la ilustración sobre papel beige malo (peor, ¡pésimo!). Y claro, existía Austral, con las (re)ediciones de los clásicos castizos y universales; pero eran ediciones ‘escolares’ o ‘eruditas’, o sea, sólo aptas para las lecturas ‘obligatorias’ (tipo ediciones Castalia o Cátedra hoy en día), es decir, que no cuentan como literatura de nueva hornada.


Los intelectuales de la época, que haberlos húbolos, no pocos ya hoy incluso difuntos, harían sin duda una descripción diferente de aquel paisaje ante-prodigioso. Pero en los setenta yo era sólo una niña y no vivía en Barcelona ni en ninguna urbe ni cercana ni asimilable. De modo que me doy por satisfecha con esa foto en sepia, de sabor claramente agridulce, como todo lo que atañe a la infancia, y disparada desde un ángulo, seguro, un tanto torcido.

domingo 21 de febrero de 2010

AFRODITA

Por Sergi(o)



"Volverán las oscuras golondrinas"
GA.B


Afrodita

Me dio su número de teléfono: 669588587


Yo le dije que la llamaría

Cuando volvieran las oscuras golondrinas



sábado 20 de febrero de 2010

PUTREFACCIÓN


Por Antonia Martos


Apesta Apesta Apesta
la mirada de barro
de algunas mujeres.

El olor a lejía
del patio de luces,
la resaca de desgana
del vecino del segundo primera
el hedor a orín
del cuarto de baño.

El zumbido de los mosquitos
en verano,
el ruido inquieto
de las obras del AVE,
el runrún de la aspiradora
que arrastra las pulgas
de mi gato.

Del patio a casa
de casa a la calle
de la calle al ruido
del ruido al silencio
del silencio a la Nada.

Apesta Apesta Apesta
el grito de la mujer
que ya no escucha
las promesas en almíbar
de un hombre insolente.

viernes 19 de febrero de 2010

La primera volada




Per Mercè Mestre



- Volava perquè era mística?
- No. Era mística perquè volava.




Dues passes més i surts volant.
Tres passes més i el vent t'arrossega.
Quatre passes més i ets lliure.

Quan vam fer la foto,
no podíem suposar mai
que Virgínia Maria sabia volar.

Però no volar com un ocell normal,
com una cafetera normal,
com un obrellaunes.

No.

Ella volava com una vaca espiritual,
com una catedral goticoflamígera,
com una bandada de campanars il·luminats,
com un oceà sencer de llaunes de cervesa.

Això sí:
no sabia aterrar.




jueves 18 de febrero de 2010

No cars go


Per Raquel Casas

No cars go

No passen cotxes
on tu i jo anem
i els llibres
tenen les pàgines buides.
No miris enrere,
els meus turmells fugitius
et guiaran
pel llarg camí de l'aigua.
Arregla't el vestit
i no tinguis por:
et donaré el meu cor
durant cinc dies.


http://videos.sapo.pt/MF7Rg7P0RLZmOD6f3Ost




**

miércoles 17 de febrero de 2010

Silencio

Por José G. Obrero

Con la luz esparciendo su danza en los visillos,
motas que suben, bajan, entran por tu nariz
se duermen en tu boca. Soy yo y no me ves
ni sientes como crezco al compás del silencio.
No hay nada más: partículas. Se expanden
y a veces son planetas y todo lo dominan
pero es breve ese tránsito y vuelven al origen .
Partículas que buscan su hueco en las rendijas
se ocultan tras los marcos, en el pie de la lámpara.
Y ya no hay vuelta, ya no hay cuenta atrás,
no hay vuelta atrás, cuenta de hojas. Silencio.
Silencio en este espacio que todo lo domina.


.

martes 16 de febrero de 2010

¿Quién llama?

Por Carlos Rull

Solamente después de la larga conversación con aquella voz celeste y lejana, afelpadamente hechicera, misteriosa niebla de palabras a la que confusamente había revelado tanto; y sólo tras haber pulsado el botón rojo de “Colgar”, se dio cuenta - súbitamente acongojado - de que no recordaba haber escuchado la escandalosa señal de llamada de su móvil – atronador guitarreo de ACDC – cuando pulsó el botón verde.

lunes 15 de febrero de 2010

Palabras maestras



Para mis amigos del 7V:
gracias por la estupenda velada del 7F









Out of the ash
I rise with my red hair
And I eat men like air.

Sylvia Plath, in 'Lady Lazarus' (1961)






Por Ester Astudillo






Donde F (RIP) dijo cloaca


yo digo orina. Excremento. Mujer.


Ano.


Sexo.




Rumbo al Pacífico, montado en el Beagle,


D (RIP) quiso encontrar tortugas desnudas


y demás contraejemplos de adaptación


antes de atreverse a dictar


sus leyes sobre la deriva.


Yo titubeo al decir beso, abrazo,


más osadamente amor,


y malverso el legado de E (RIP)


al confundir la u con la i


(¡Necia, necia soy!):


malbarato su ejercicio de fisión.




Lo suyo fue para Lázaro (RIP)


el Surge et deambula,


y esa segunda vuelta


-atrás piedra, pomadas, vendajes-


le dio de lleno en la frente.


Confieso que quiero vivir


pero no al precio de ser,


¡oh Sylvia! (RIP), tu Lady Lazarus.




Y aun quiero, quiero discrepar


con M (RIP) en casi todo:


trituro guisantes


como dosis de aspirina,


como polvo de cristales,


pócima contra el horóscopo


en el tango breve de letras


-A, C, G, T-


que dicen W y C (RIP)


que cuentan lo que yo soy.




Pero yo (1967 - ) sé sólo escupir


mi nombre del revés


(a duras penas),


que es bien poquita cosa.




domingo 14 de febrero de 2010

ARMONÍA

Por Rufino Pérez



Iniciaron el juego hace ya mucho tiempo. Un juego sencillo. Una pregunta, una respuesta.

Día a día, confeccionaron un libro en el que sólo había preguntas y respuestas. Un libro con el que no se aprende nada, porque sólo repite la misma pregunta y la contesta con la misma respuesta.

Pero vivieron toda una vida coleccionando páginas y viven ahora otra vida más leyéndolas a dos voces: él hace el bajo y ella el alto, luego cambian. Y siempre suena bien.

sábado 13 de febrero de 2010


ÁNGEL HARAPIENTO
Por Antonia Martos


(…)
Me llamaban ángel harapiento.
Yo esperaba.

Comunicaciones
Alejandra Pizarnik


Abrí los ojos y descubrí que la habitación estaba inundada de plantas venenosas cuyas secreciones empapaban mi boca y parte de mi cuerpo. Era imposible incorporarme. Dios sabe las veces que lo intenté y el tiempo que estuve estirada en la cama atrapada por ramas y hojas de hiedra que me asfixiaban. Cada vez que se agitaban, el cuarto se llenaba de un olor fétido insoportable. Mis manos cubiertas de costras y cicatrices luchaban por deshacerme de las raíces que surgían del suelo y trepaban por las paredes. Quise arrancarlas pero una enorme planta me lo impedía. Su boca voraz se abría con la intención de desmenuzarme en su interior. Cuando apenas el aire llegaba a mis pulmones descubrí que el ángel harapiento salía por la ventana. Me había comido parte de la cara y las manos.

viernes 12 de febrero de 2010

SHSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!


SHSSSSSSSSSSSS!!!!!



Erase una vez una vez una palabra, que no quería vivir atrapada en un diccionario, ni presa en una hoja de papel, no quería comas de guardaespaldas, ni cárceles de paréntesis, ni mucho menos que la sacaran a bailar en festivales benéficos de gramáticas, con sus parientes los sinónimos o los espejitos de sus antónimos, que siempre le pisaban el rabo del acento. Por no querer, no quería ni letras ni tan siquiera significado.
La rebelde palabra, quería ser una efímera bocanada de aire para soplar entre susurros, deshacer incómodos silencios y colarse por los oídos para hacer reír a los pensamientos con su cosquilleo.
Deseaba ser una rima de burbujas, transportada en veleros de sueños, para gritar: tierra a la vista!, con la melodía de los deseos, ser estrofa de cantos de sirenas para anunciar Itacas y sumergirse en océanos para dejar estelas de caminos de luz.
Le encantaba colarse en la boca de los poetas, mezclarse con su saliva para hacer cocteles de alfabetos de fuego, y encender la mecha de su lengua con guiños de lunas coquetas.
Pensaba envejecer, las palabras sin carácter no mueren, sembrándose para hibernar con el desencanto, acurrucadita tejiendo silencios entre las espinas de las rosas, y despertar trepando por el tallo para olfatear nuevos aromas de primaveras…..donde las palabras, simplemente, se deshacen en miradas.

jueves 11 de febrero de 2010

Niñas malas


Mis alumnas escriben buenos poemas en clase, aunque dicen que son "niñas malas". No es verdad, nunca saltan la valla.


Diario de una niña mala

Hoy hemos saltado la verja otra vez,
me fumo un puro.
Viene Mari preguntando qué pasa,
y me pillan con las manos en la masa.

Bonita incidencia,
la que me acaba de poner.
A Mari le gasto toda la paciencia,
y veo su cara roja arder.

Me envían a casa, ¡Bien!
Pinto un retrato de Mari con mi sombra de ojos;
y cuelgo el dibujo en la pared. ¡Nen!,
vamos a jugar a dardos.

Voy a darle en todo el ojo,
con las llaves que le he robado antes.
Ahora ya no puede abrir las clases,
¡que se aguante!

Me he cansado de buscar información.
Ya puedo escribir mi redacción.
Título: Diario de una niña mala.

By Lærke Saura
*


miércoles 10 de febrero de 2010

Café de Candem


Por José G. Obrero



Soluble.
Un puñado de sal en las pupilas.
Un puñado de hierro en la memoria.
La ráfaga de fuego en el desierto.
La sangre que se entrega en envoltorio.
Soluble.
Un abrazo con las manos cubiertas de resina
Una palabra dulce mezclada con gargajos
El vino azulón que fermenta en el hígado.
El orgasmo febril que sostiene al enfermo.
Soluble.
El café de Candem disuelto en el monóxido
Otra pérdida revuelta entre la ropa sucia.



.

lunes 8 de febrero de 2010

Visiting Memories / Recuerdos de visita


Thanks to Suzanne Vega,
always so inspiring


Like an ordinary child
you sit face-front in class
-take care to hide your left profile.

The skipping of pre-schoolers in the playground
makes you drowsy, their chanting
comes suddenly front
and subdues school talk,
academic prattle.

No words to give you heart like
‘it’s OK, your panties won’t show in the file’
or
‘you overdid your gloss today’.

That’s how the underclothes come to show
and your lips tinge the glass over the meal
and make a smudgy mess all over your mouth;
everybody laughs and you get a dumb feeling,
you don’t find it a bit comical.

A leap of time years ahead
with the skipping recast somewhat.
You make do with no underwear or lipstick
for gaffes,
cutting down to essentials.

A safety pin clips your heart
to the lining of your skirt,
it comes loose every night.
Bust –extra-raw terra-cotta-,
gets hooked in place daily at 8 a.m.
Ordinary stuff.
Limbs, blank extensions
in lieu of boughs of a sort,
stopped growing time back
-no supple birch no more-,
you keep them on non-stop
by way of granting touch somehow.

Yet another leap of time
and unaccountably you dream
you learn to have a life.




Como una niña cualquiera
te sientas de frente en la clase
-evitas el perfil izquierdo.

Los párvulos jugando a la comba
te aletargan, su canto pasa a primer plano,
y enmudece la cháchara,
el parloteo escolar.

Vagas palabras de ánimo:
‘tranqui, no se te verá el viso’
o
‘te pasaste con el pintalabios’
las dice la boca de nadie.

Así es cómo sí se te ve el viso
y cómo embarras el vidrio a la una,
el rojo pintarrajea desde la comisura al mentón
y todo el mundo se ríe, y te sientes expuesta,
no te parece gracioso.

Un salto adelante en el tiempo,
la comba ha cambiado un tanto.
Te abstienes de visos y rouge
-deslices seguros.
¡Recorta, tiro a lo esencial!

Un imperdible en la falda
te amarra las entrañas,
lo sueltas cada noche.
El busto –pura terracota-,
lo ensartas a las 8 en su sitio.
Nuestro pan de a diario.
Brotes de antena, a falta de miembros,
quisieron dejar de crecer tiempo atrás
-madera vieja a fin de cuentas- ,
los llevas puestos día y noche.
Garantía de contacto.

Un nuevo salto en el tiempo
y sin saber cómo ni por qué
sueñas que aprendes
a tener una vida.


domingo 7 de febrero de 2010

LA HORA DE LOS GATOS

Por Sergio Belmonte

Para Ti, ¿lo recuerdas...?





Era la hora en la que los niños duermen
y los gatos pasean
bajo el cono marfil de las farolas.

El alma resbalaba entre mis manos
abiertas como nubes,
mientras te acariciaba
ante el triunfo de luz de las estrellas.

Azul, nocturna y cálida
tu sonrisa oscilaba como un péndulo
entre las bisectrices de las sombras,
igual que la llamada de los grillos
cuando nos alejábamos
para besarnos rápido,
para mirarnos lento.

Puedo contar las horas aquellas por latidos.

Como la eterna marca incandescente
que los bueyes de antaño
en el lomo lucían,
guardo así tu recuerdo
grabado sobre el lomo
paciente de mis noches.

Dócil, húmeda y tierna
fraguas en mi memoria
esas mismas palabras que decías
al oído, despacio:

“La vida no se cuenta por minutos.
Se cuenta, como un libro, por sucesos.”




.

sábado 6 de febrero de 2010

UN INVIERNO DURO

Por Antonia Martos

Más que vivir, sobrevivo
entre papeles y tintas:
cuando no miro me pintas,
cuando no miras te escribo.
Bravo Guerrero
Indigesta

Pero ya sopló el viento
y ahora puedo ver
con otros ojos
este cuarto
este día
también como la tinta humedece
el papel mostaza
que ya no se marchita.

En este piso pequeño
me siento provocadora
como el silencio inmenso
cuando quiere hablar
y rasga el papel
con sus uñas largas.

En esta calle con salida
la escarcha se despide de la noche,
el aire fluye de nuevo
y no se acomoda.

Mi compañero de vida
se aleja
de las hojas
de los libros
que en esta mañana silenciosa
me acompañan .

Y yo
menos de la ausencia
de las palabras
me alejo de todo.

viernes 5 de febrero de 2010

La peixera





Per Mercè Mestre



Et vas presentar a la reunió
impecablement vestida d'executiva.
Menys un detall: el collaret de daus.

L'informe, ben guardat
dins del maletí de pell
i una ampolleta d'aigua
amb gust de llàgrima
sobre la taula.

Et tocava el cinquè punt
de l'ordre del dia.
Però no vas parlar.

Durant un minut llarguíssim
vas observar els altres
amb ulls de no mirar
i, de sobte, sense dir res,
et vas aixecar de la cadira.

La sala era més petita que la teva por.
La pistola, menys perillosa que el teu odi.

Vas disparar.
A la peixera.
Contra el cinquè manament.

La sort estava decidida.





jueves 4 de febrero de 2010

El soldat


Per Raquel Casas

Per al meu avi Pepet Agustí


El soldat
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Una bala perfora un llibre

fins a la pàgina tres-cents cinquanta,

ho recorde bé,

i que anava lluitant

de poble en poble

com un Ulisses coix.

Recorde el vent de ponent,

les xicones de plàstic.

el foxtrot, els planys, els sacrificis,

el fred als tendons

i les ungles morades.

Recorde el garrofer dret

com un home sol,

el carrer Major ple de passions,

la font, els càntirs.

Però, sobretot, recorde

una nit de metralla

penetrant-me la cama com en un coit.

Recorde que després el silenci apunyala la nit

i que les guerres violen el destí dels homes.


**

miércoles 3 de febrero de 2010

Clepsidra

Por José G. Obrero


Tú, lluvia que entierras este día primero de la ausencia,
Como si nada ni nadie hubiera de amar más

Luis Cernuda (Por unos tulipanes amarillos).

Poema nacido del agua.
Cíclope. Trémula luna de Rayuela.
Brotan todas las flores del beleño


.

martes 2 de febrero de 2010

Siéntate

Por Carlos Rull

Siéntate aquí a contemplar el mundo del fin.

Siéntate aquí y mira las cometas de barro,

las ruinas del papel y la palabra y la pasión,

la procesión de gasolineras abandonadas.


Siéntate y mira con tus retinas agostadas.

Contempla el ciclo de las crías de asfalto,

otea el discurrir de los ríos del tedio.

Advierte

el cansancio feroz de los diccionarios.

Escucha

la carcajada mordaz de las gramáticas.


Siéntate y no hagas nada.

Sólo percibe

- desde el silencio de las medusas

y el cansancio infinito del agua -

el limo infértil de tu tiempo.

Soporta

el jadeo medroso de los surcos violados,

Sufre

el hálito ahogado del viento lacerado.

Sabe

el filo inabarcable y vano de las cosas.

lunes 1 de febrero de 2010

Blue on the linoleum / Azul en el linóleum

To the memory of my sister O,
always in battle with pills and needles.
And yet she survived

Sólo quiero más
besos azules, quién, besos blancos,
falo químico para mi sonrisa, quién soy ahora,
falo químico de colores para mi cabeza baja.

Elena Medel, de [I will survive]', en Mi primer bikini

By / Por Ester Astudillo

So you don't think it's true
I could be the real pill for your pains.
I cried rise from the linoleum
improvising Dr. Frankestein's
sloppy operating theatre,
but you cut short of my words
sprawled there dead-fashion, a flayed weasel in my hut,
etching with your fated grin at my echo,
so Norma Jean-like,
your head low as can go.
So blue and down in the mouth.

Ignoring hunchbacks get special powers
for their lumps -so lacking in faith always, you bastard!

You tore at the contract settling
I would make your forte and you my mellitus
-which I enjoyed, your sugary surge in me
thrice daily jolting my already fucked homeostasis-
and now the papery shards come back
all drenched and puffy and sunken as you lay
and they drill and trill and shrill and frill and prick
and ache
willing to pin me down to the blue smudge of you
and I shriek rise, rise,
I'd kill for my dosage,
while I do for you the scarecrowing of unwanted returnees,
back, back. Retreat.
Father!
Let go of my Romeo. Let him live.
So blue and down in the mouth.

Looks like all I got to
was mimic Shelley's pen's jerky curls.


No creíste de verdad
que fuera a ser la bolita contra tus males.
Grité levántate del linóleo
improvisando el desorden en el quirófano
del Dr. Frankenstein,
pero me tapaste la boca,
lacio durmiente emulando a los muertos,
chinchilla desollada en mi choza,
y cincelabas con tu mueca (la suerte ya echada)
el eco de mis palabras,
¡tan como Norma Jean!,
tu cabeza baja abajo, tan abajo.
Tu cara tan azul.

Sin saber que quienes fueron contrahechos tienen poderes
a costa de sus gibas -¡tan falto de fe siempre, cabrón!

Trizaste el contrato en que acordamos
ser yo forte y tú mellitus
-¡cómo disfruté tus rondas de azúcar en mí!
tres veces al día, sacudiendo mi ya jodida homeostasis-
y ahora los dardos de papel vuelven,
mojados, distentidos, hundidos y tú allí postrado
y horadan y trinan, enaguas que cinchan, taladran
y hienden,
dispuestas a coserme a tu tizón azul abajo,
y yo chillo levántate, levántate,
mataría por mi dosis,
y ahuyento, espantapájaros, a tus monstruos regresados,
atrás, atrás. Fuera.
¡Padre!
Librad a mi Romeo. Permitid que viva.
Tu cara tan azul.

Parece que cuanto logré
fue emular los espasmos rizados
de la pluma de Shelley.